{"id":2104,"date":"2017-12-19T09:00:21","date_gmt":"2017-12-19T14:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sochob.cl\/web\/?p=2104"},"modified":"2017-12-19T09:00:21","modified_gmt":"2017-12-19T14:00:21","slug":"lo-que-comes-influye-en-tu-estado-de-animo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/lo-que-comes-influye-en-tu-estado-de-animo\/","title":{"rendered":"LO QUE COMES INFLUYE EN TU ESTADO DE \u00c1NIMO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Para conocer uno de los lugares con mayor densidad de microbios del planeta no hay m\u00e1s que mirar hacia nuestro intestino. Unos cien billones de bacterias y m\u00e1s de 1.200 especies diferentes se alojan en \u00e9l, fundamentalmente en el colon. Para hacernos una idea, por 70 kilos de peso, alrededor de uno corresponde a las bacterias del tracto digestivo. Tal profusi\u00f3n sonar\u00e1 menos escalofriante si sabemos que la inmensa mayor\u00eda son beneficiosas y habitan, desde los primeros hom\u00ednidos, en sinton\u00eda con la vida y las funciones de nuestro organismo.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-2105\" src=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/hombre_comiendo.jpg\" alt=\"hombre_comiendo\" width=\"163\" height=\"209\" \/>Hace solo diez a\u00f1os, el universo bacteriano era casi desconocido para los cient\u00edficos. Hoy, sin embargo, se est\u00e1 convirtiendo para la ciencia en esa caja negra que podr\u00eda delatar nuestra dieta y decidir nuestra salud e incluso nuestra conducta o estado de \u00e1nimo. As\u00ed lo explica Francisco Guarner, director del \u00c1rea de Digestivo del Hospital Vall d\u2019Hebron: \u201cPor fin empezamos a entender ese di\u00e1logo permanente que establece nuestra microbiota intestinal \u2013es decir, la diversidad de bacterias que habitan en el tracto digestivo\u2013 con nuestro cerebro. Aunque los an\u00e1lisis actuales no nos permiten conocer m\u00e1s que alrededor del 30\u00a0% de la flora bacteriana, sabemos que la alimentaci\u00f3n marca la diferencia entre una diversidad saludable o un desequilibrio, tanto en cantidad como en variedad, con posibles consecuencias para nuestro organismo y para la salud\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El eje intestino-cerebro<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9 algo que ocurre en el tubo digestivo, tan distante del cerebro, podr\u00eda tener consecuencias en nuestro comportamiento o nuestro estado mental? John Bienenstock, profesor de Medicina Molecular en la Universidad McMaster (Canad\u00e1) lleva d\u00e9cadas estudiando el eje intestino-cerebro en modelos de rat\u00f3n y aporta algunas pistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ed Yong: \u201clos microbios influyen en el sistema nervioso. si los ignoramos, estaremos mirando nuestra vida a trav\u00e9s del ojo de una cerradura\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En uno de sus experimentos encontr\u00f3 que, inoculando bacterias de ratones calmados a ratones ansiosos, estos modificaban su estado de \u00e1nimo y tambi\u00e9n algunos biomarcadores de su cerebro. En el an\u00e1lisis previo de sus muestras fecales detect\u00f3 que en los animales estresados hab\u00eda un claro desequilibrio en su flora intestinal, menos diversidad en los tipos de bacterias. Su equipo decidi\u00f3 enriquecer su dieta durante diez d\u00edas con probi\u00f3ticos (bacterias vivas). Los cambios en la qu\u00edmica del cerebro fueron inmediatos. Las hormonas relacionadas con el estr\u00e9s disminuyeron y su comportamiento mejor\u00f3 notablemente. Los investigadores comprobaron tambi\u00e9n que tales efectos sobre el sistema nervioso de los roedores desaparec\u00edan si se les seccionaba el nervio vago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde entonces, Bienenstock se centra el ser humano con el fin de descubrir nuevas aplicaciones para algunos trastornos mentales o de comportamiento. \u201cLos conocimientos son a\u00fan muy limitados. Reunir todas las piezas supone un gran reto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro de sus estudios \u2013este en colaboraci\u00f3n con su colega, la profesora Sophie Leclercq\u2013, el cient\u00edfico canadiense observ\u00f3 la reacci\u00f3n en el cerebro de roedores expuestos a dosis discretas de antibi\u00f3ticos. Adem\u00e1s de alterar la barrera protectora del cerebro, los animales expresaron mayor dificultad frente a tareas complejas y una actitud m\u00e1s agresiva que las cr\u00edas no expuestas. Son cambios que, de nuevo, se contrarrestaron con el suministro de probi\u00f3ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El goteo de investigaciones que acreditan el papel crucial de los microbios intestinales se ha hecho incesante. \u201cUn desajuste en la microbiota podr\u00eda desencadenar obesidad y enfermedades autoinmunes a trav\u00e9s de gl\u00f3bulos blancos que atacan a nuestros tejidos\u201d, explica Guarner. El profesor lo corrobora con una investigaci\u00f3n internacional en la que particip\u00f3, cuya conclusi\u00f3n fue la identificaci\u00f3n de 518 nuevas microbacterias en el intestino humano. Son bacterias beneficiosas, que est\u00e1n casi ausentes en los pacientes con enfermedad de Crohn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada individuo tiene su propia microbiota seg\u00fan la herencia, el entorno, los medicamentos o los alimentos que conforman su dieta. Solo algunas especies son comunes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lamentablemente, estas bacterias no pueden cultivarse ni asilarse porque, seg\u00fan el investigador de Vall d\u00b4Hebron, no sobrevivir\u00edan fuera del colon para ser trasplantadas. \u201cDe momento, el \u00fanico modo de restaurar estas especies en nuestro intestino es la nutrici\u00f3n: fibra, probi\u00f3ticos y prebi\u00f3ticos que ayuden al crecimiento selectivo de algunas especies\u201d. Estos \u00faltimos se encuentran en alimentos ricos en fibra como la remolacha, los esp\u00e1rragos, la zanahoria o la alcachofa. Por otra parte, aunque las t\u00e9cnicas de secuenciaci\u00f3n del ADN est\u00e1n permitiendo estudiar poblaciones enteras de microorganismos en determinados ambientes, la ingente cantidad de microbios dificulta esbozar el c\u00f3digo gen\u00e9tico de nuestra flora intestinal. \u201cTenemos m\u00e1s genes de bacteria que humanos\u201d, explica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, no hay dos individuos con id\u00e9ntica microbiota. \u201cInfluyen la herencia, los lugares en los que hemos vivido y la edad, pero, sobre todo, el alimento que ingerimos. En las sociedades occidentales nuestra microbiota es m\u00e1s pobre y con menos bacterias en com\u00fan, a diferencia de otros grupos humanos que viven en zonas rurales o en algunas tribus\u201d, expresa Guarner. Hay algunos nutrientes especialmente valiosos, como los polifenoles del aceite virgen de oliva o el extracto de semilla de uva. Tambi\u00e9n las nueces. La doctora Lauri Byerley, autora de un estudio reciente en la Universidad Estatal de Luisiana (Estados Unidos), recomienda un pu\u00f1ado diario de nueces cada d\u00eda para diversificar las bacterias probi\u00f3ticas y hacer que sean m\u00e1s abundantes. Byerley a\u00f1adi\u00f3 57 gramos a la dieta de un grupo de ratas de laboratorio durante diez d\u00edas. Transcurrido este tiempo, las muestras intestinales de cada una de ellas conten\u00edan un n\u00famero mayor de bacterias beneficiosas como <em>Lactobacillus, Ruminococcaceae y Roseburia<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Menos grasa, m\u00e1s fibra<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuantas m\u00e1s grasas saturadas y menos fibra vegetal a\u00f1adimos a nuestro men\u00fa, m\u00e1s microbios intestinales desaparecen. Como consecuencia, tenemos m\u00e1s incidencia de alergias y asma y m\u00e1s f\u00e1cil es el contagio de enfermedades infecciosas. Lo que m\u00e1s da\u00f1a a las bacterias de nuestro intestino es la comida basura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tim Spector, profesor de Epidemiolog\u00eda Gen\u00e9tica del <em>King\u2019s College<\/em> de Londres y autor de <em>El mito de las dietas<\/em> lo prob\u00f3 con su propio hijo. Durante una semana le llev\u00f3 a comer a una conocida cadena de comida r\u00e1pida. Pasado este tiempo, analiz\u00f3 la diversidad de su microbiota y observ\u00f3 que se hab\u00eda reducido un 40\u00a0% y que las bacterias buenas hab\u00edan sido remplazadas por otras causantes de inflamaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Al nacer, el beb\u00e9 es colonizado de inmediato por los microbios vaginales. luego se inicia una etapa de expansi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Michael Gershon, profesor y director del Departamento de Anatom\u00eda y Biolog\u00eda Celular de la Universidad de Columbia, en Nueva York, y precursor de la nueva ciencia denominada neurogastroenterolog\u00eda, \u201cel cerebro de las tripas es la mayor f\u00e1brica responsable de la producci\u00f3n y el almacenamiento de las sustancias qu\u00edmicas que regulan la salud, el aprendizaje, la memoria y nuestro bienestar emocional y psicol\u00f3gico\u201d. Y es as\u00ed desde nuestros primeros momentos de vida. Ya en nuestra etapa embrionaria, el l\u00edquido amni\u00f3tico y el meconio (heces fetales) presentan una microbiota incipiente formada, sobre todo, por enterobacterias y <em>Lactobacillus<\/em>, seg\u00fan comprob\u00f3 el equipo de Pediatr\u00eda de la Universidad de Alberta (Canad\u00e1). Son microbios que podr\u00edan llegar desde la boca de la madre a trav\u00e9s del torrente sangu\u00edneo o desde la vagina hasta el interior del \u00fatero. Y muestran, de acuerdo con la doctora Anita L. Kozyrskyj, que ha liderado el estudio, la importancia de la salud bucodental de la madre, de su alimentaci\u00f3n y de que se abstenga de tomar antibi\u00f3ticos durante la gestaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este primer contacto microbiano en el embarazo podr\u00eda preparar al sistema inmunitario para la exposici\u00f3n a la gran variedad de microbios que se alojar\u00e1n en su intestino durante su vida y desarrollar una respuesta adecuada. Investigadores del Instituto Karolinska (Suecia) inyectaron mol\u00e9culas con colorantes a un grupo de hembras de rat\u00f3n, unas libres de g\u00e9rmenes y otras expuestas a bacterias de forma natural, y siguieron su pista por el cuerpo. Lo que vieron fue que las cr\u00edas que hab\u00edan nacido de madres libres de g\u00e9rmenes ten\u00edan una barrera sangre-cerebro defectuosa y el colorante se filtr\u00f3 en el sistema nervioso. En el grupo de roedores sanos expuestos a bacterias de forma natural, por el contrario, esas mol\u00e9culas no lograron traspasar la barrera. Igual que ocurri\u00f3 con estas sustancias, los investigadores sugieren que una microbiota intestinal pobre permite una mayor permeabilidad del cerebro ante mol\u00e9culas potencialmente da\u00f1inas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los efectos de la ausencia de bacterias se pueden revertir, seg\u00fan comprobaron los investigadores al trasplantar microbiota intestinal de ratones sanos a roedores sin g\u00e9rmenes. La funci\u00f3n de barrera se recuper\u00f3. Son hip\u00f3tesis v\u00e1lidas para estos mam\u00edferos; ahora tratar\u00e1n de ver si son extrapolables a humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Colonizaci\u00f3n materna<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de ello, el beb\u00e9 nace con un sistema inmunitario inmaduro. El parto es la siguiente ocasi\u00f3n que tienen los microorganismos de la madre de colonizar el intestino de su hijo y seguir modulando el sistema inmunitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi las tres cuartas partes de las cepas de un reci\u00e9n nacido proceden directamente de la madre. Inmediatamente, se inicia una etapa de expansi\u00f3n con nuevas especies de los padres y del entorno. Mar\u00eda Carmen Collado, cient\u00edfica del Instituto de Agroqu\u00edmica y Tecnolog\u00eda de los Alimentos (IATA), investiga la transferencia microbiana a trav\u00e9s de la leche materna, que puede contener m\u00e1s de 700 especies de bacterias. \u201cA los tres o cuatro d\u00edas de vida, la composici\u00f3n de la microbiota intestinal infantil empieza a parecerse a la detectada en el calostro. Por eso, su composici\u00f3n presenta grandes diferencias entre los lactantes que reciben leche artificial y los alimentados con leche materna durante los seis primeros meses de vida. Estos \u00faltimos presentan un mayor desarrollo psicomotor a los seis y doce meses\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta gran comunidad de microbios que la madre transfiere al hijo desplaza a los pat\u00f3genos, fortalece el sistema inmune y ayuda a la producci\u00f3n de vitaminas y a la absorci\u00f3n de nutrientes. Su equipo est\u00e1 analizando c\u00f3mo influye la composici\u00f3n de la microbiota en la salud humana en todas las etapas de la vida y c\u00f3mo algunas estrategias diet\u00e9ticas y la producci\u00f3n de prebi\u00f3ticos an\u00e1logos a los que se encuentran en la leche materna humana podr\u00edan favorecer el desarrollo de bacterias beneficiosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bacterias amigables<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay mucho inter\u00e9s en explorar nuevos caminos para conseguir una microbiota, como dice John Bienenstock, abundante en \u201cbacterias amigables\u201d y similares a los microorganismos que se hospedan en el intestino humano. \u00bfPor qu\u00e9 ahora este despliegue? Ignorar a los microbios ser\u00eda como mirar nuestra vida a trav\u00e9s de una cerradura, dice el divulgador cient\u00edfico Ed Yong, autor de Yo contengo multitudes. \u201cNo atentan contra nuestras vidas, sino que nos protegen de enfermedades, nos definen como individuos e influyen en nuestro comportamiento\u201d, insiste. Y a continuaci\u00f3n expone algunas de las conclusiones que va avanzando la ciencia: \u201cNos ayudan a digerir nuestros alimentos, liberando nutrientes. Producen vitaminas y minerales que faltan en nuestra dieta. Descomponen toxinas y compuestos qu\u00edmicos peligrosos. Nos protegen de enfermedades desplazando a microbios m\u00e1s peligrosos o mat\u00e1ndolos. Liberan mol\u00e9culas y se\u00f1ales que dirigen el crecimiento de nuestros \u00f3rganos. Educan nuestro sistema inmunitario, ense\u00f1\u00e1ndole a distinguir al amigo del enemigo. Influyen en el desarrollo del sistema nervioso, y tal vez incluso en nuestro comportamiento\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Guarner recomienda cautela a la hora de interpretar todos estos estudios y ver si todas las conclusiones en modelos animales ser\u00edan trasladables a humanos. Cree que uno de los campos m\u00e1s interesantes ser\u00eda precisar en humanos hasta qu\u00e9 punto corrigiendo la microbiota se podr\u00eda modificar la conducta o revertir algunos trastornos. \u201cLa conexi\u00f3n entre el estado de \u00e1nimo y la salud y el intestino es un campo incipiente, pero apasionante y con muchas expectativas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que queda claro es que los hu\u00e9spedes de nuestro intestino mandan. Si ellos tienen problemas, es probable que los tengamos nosotros. Hace 400 a\u00f1os, cuando Cervantes acababa de escribir el Quijote, de las bacterias no se sab\u00eda m\u00e1s que eran g\u00e9rmenes malignos, causantes de plagas, pero el hidalgo no pudo estar m\u00e1s acertado con su advertencia a Sancho: \u201cLa salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del est\u00f3mago\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tabla de alimentos para cuidar tus bacterias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los probi\u00f3ticos, prebi\u00f3ticos y otras sustancias ayudan a modular la microbiota y, por tanto, a tratar las enfermedades que derivan de su desequilibrio. Una mejora en la dieta puede cambiar nuestros tipos de bacterias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Probi\u00f3ticos<\/strong>: Son microorganismos vivos. Los m\u00e1s conocidos son <em>Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei, Lactobacillus reuteri, Lactobacillus plantarum, Lactobacillus rhamnosus, Bifidobacterium animalis, Bifidobacterium infantis y Bifidobacterium lactis<\/em>. Est\u00e1n presentes en el yogur, el yogur de soja, los l\u00e1cteos fermentados o la kombucha (hongo de t\u00e9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Prebi\u00f3ticos<\/strong>: Fomentan el crecimiento de las bacterias buenas. Se encuentran en pl\u00e1tanos,<br \/>\ncebollas, ajos, puerros, esp\u00e1rragos, trigo integral, cebada, centeno\u2026\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Extracto de polifenoles<\/strong><strong>: <\/strong>Tienen un efecto protector sobre la microflora intestinal. Las semillas de uva y el cacao son una excelente fuente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"http:\/\/www.quo.es\">http:\/\/www.quo.es<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para conocer uno de los lugares con mayor densidad de microbios del planeta no hay m\u00e1s que mirar hacia nuestro intestino. Unos cien billones de bacterias y m\u00e1s de 1.200 especies diferentes se alojan en \u00e9l, fundamentalmente en el colon. 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