{"id":2276,"date":"2018-06-08T20:56:58","date_gmt":"2018-06-09T01:56:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sochob.cl\/web\/?p=2276"},"modified":"2018-06-08T21:00:16","modified_gmt":"2018-06-09T02:00:16","slug":"10-habitos-bien-chilenos-que-nos-condenan-a-la-gordura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/10-habitos-bien-chilenos-que-nos-condenan-a-la-gordura\/","title":{"rendered":"10 H\u00c1BITOS BIEN CHILENOS QUE NOS CONDENAN A LA GORDURA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-2277\" src=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/habitos.jpg\" alt=\"habitos\" width=\"177\" height=\"173\" \/>Cada vez m\u00e1s gordos. As\u00ed queda claro en un estudio, publicado en la revista brit\u00e1nica The Lancet, donde la red de cient\u00edficos \u201cNCD Risk Factor Collaboration\u201d analiz\u00f3 el aumento de peso en adultos de 200 pa\u00edses, entre 1975 y 2014. En esos 40 a\u00f1os los chilenos han subido 9,4 kilos; y las chilenas, 8,5. Eso nos sit\u00faa sobre el promedio mundial, que es de 6,6 kilos en hombres y 6,3 en mujeres. Consultados cinco especialistas, \u00e9stos son los peores h\u00e1bitos<\/em><\/strong> <strong><em>detr\u00e1s de esta pesad\u00edsima realidad.<\/em><\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Adictos al az\u00facar, las harinas, la mayonesa<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un pan con palta, unas papas mayo, una torta para terminar el almuerzo. Una de esas opciones, si es que no fueron las tres, posiblemente consumiste esta semana. Posiblemente tambi\u00e9n lo hiciste m\u00e1s de una vez. Seg\u00fan Fernando Vio -director de la Unidad Acad\u00e9mica de Nutrici\u00f3n P\u00fablica de la Universidad de Chile-, las harinas, el az\u00facar y la mayonesa son los tres protagonistas m\u00e1s cal\u00f3ricos y nocivos de la dieta de los chilenos. El experto entrega cifras: son 90 kilos de pan que consume cada habitante de nuestro pa\u00eds por a\u00f1o; son 10 kilos de galletas y 2 kilos de mayonesa. Un h\u00e1bito arraigado y preocupante, dice el doctor.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li><strong> Nunca decimos basta<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Levantarse temprano, desayunar r\u00e1pido, almuerzos apurados, un snack y otro m\u00e1s. El chileno, a lo largo del d\u00eda, jam\u00e1s se siente satisfecho con la comida. Y como un c\u00edrculo vicioso, consume productos que tienen alto contenido en grasas, az\u00facar y sal, que alteran la percepci\u00f3n de la cantidad consumida y dejan una sensaci\u00f3n de hambre permanente. El \u00fanico \u201cno puedo m\u00e1s\u201d posiblemente lo pronuncia en la noche, luego de desquitarse con una cena alta en calor\u00edas, desoyendo los consejos m\u00e9dicos indican lo contrario: que la comida nocturna debe ser la m\u00e1s liviana. Alejandra Parada, directora de Nutrici\u00f3n en la Universidad Cat\u00f3lica, explica que \u201clas personas se levantan muy temprano para ir a trabajar, y muchas no toman desayuno; comen s\u00f3lo tonteritas durante el d\u00eda y nunca tienen conciencia de haber comido, nunca sienten saciedad\u201d. Entonces \u201cllega un momento en que la principal comida es en la noche, cuando est\u00e1n tranquilos y relajados en sus casas\u201d, h\u00e1bito que s\u00f3lo acumula calor\u00edas que no pueden ser quemadas en la inactividad que sigue a la \u00faltima comida del d\u00eda.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li><strong> El picoteo de oficina<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sinceremos: todo lo que rodea la oficina, referido a comida, suele ser negativo para la salud. Estamos en constante b\u00fasqueda del break del trabajo y lo asociamos con algo para comer. M\u00e1s bien dicho, con el picoteo que encontramos en m\u00e1quinas dispensadoras, en el kiosko ambulante que se pasea por los pasillos, en el compa\u00f1ero que siempre tiene galletas y dulces para repartir\u2026 Ese picoteo constante y continuo que se mira con inocencia por ser en cantidades peque\u00f1as termina siendo peor que comer algo sustancioso de una sola vez. Bien lo dice Samuel Dur\u00e1n, vicepresidente del Colegio de Nutricionistas: \u201cTodo lo que est\u00e1 dentro de la oficina y que se expende para comer es un mal h\u00e1bito\u201d.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li><strong> Platos grandes, harta comida<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recordemos los a\u00f1os 80 y comparemos. Un vaso era de 200 ml; hoy son de 300 ml. Una bebida de dos litros duraba d\u00edas; hoy dura s\u00f3lo el almuerzo. Antes, en el cine, se vend\u00eda un envase peque\u00f1o de palomitas; hoy son baldes enormes. Antes se com\u00eda en platos medianos; hoy un plato hondo casi no cabe en el microondas. Estas son algunas de las comparaciones que hace el nutricionista Samuel Dur\u00e1n. Adem\u00e1s, el experto asegura que las porciones se han ido incrementando junto con el tama\u00f1o de sus platos. Y no hay escapatoria, alerta Dur\u00e1n: este fen\u00f3meno no s\u00f3lo ocurre en Chile, sino en el mundo entero.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"5\">\n<li><strong> M\u00e1s tecnol\u00f3gicos = m\u00e1s sedentarios<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Televisores de pantallas cada vez m\u00e1s grandes, modernos computadores, autos nuevos, bicicletas a motor, m\u00e1quinas que limpian sin ayuda humana, aparatos que cocinan solos. A veces la tecnolog\u00eda puede ser la excusa perfecta para no hacer nada. Ni caminar, ni mover los brazos, ni esforzarse, ni gastar energ\u00eda. La nutricionista Alejandra Parada explica que \u201cel desarrollo econ\u00f3mico en los \u00faltimos 40 a\u00f1os ha generado sedentarismo, disponibilidad mayor de alimentos y que las personas puedan adquirir bienes que antes no pod\u00edan\u201d. El loop funciona as\u00ed: a mayor ingresos, mayor tecnolog\u00eda y entonces m\u00e1s sedentarismo.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"6\">\n<li><strong> La once, una obligaci\u00f3n<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asunto funciona as\u00ed: tomar un desayuno pobre, o sacar algo r\u00e1pido para comer en el camino o simplemente no consumir nada a esa primera hora del d\u00eda. Eso, seg\u00fan el doctor Fernando Vio, es una costumbre habitual entre los chilenos. Por eso el hambre se incrementa a niveles cr\u00edticos entre las 10:30 y 11 horas, saciada con galletas, queques o snacks antes de almorzar. Eso, pese a todo, un chileno podr\u00eda salt\u00e1rselo. Lo que no perdona es la once, que seg\u00fan el doctor Vio, implica ingerir \u201cm\u00e1s de un pan con agregados no saludables como mantequilla, margarina, jam\u00f3n, embutidos, quesos y un largo etc\u00e9tera\u201d, y todo sin medir cantidades. Generalmente a eso seguir\u00e1 un consumo desmedido de harinas y masas en la noche. La cifra m\u00e1s reveladora seg\u00fan Vio es \u00e9sta: un 90% de la poblaci\u00f3n chilena \u201ctoma once\u201d y s\u00f3lo un 20% come un plato de comida saludable en la noche.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"7\">\n<li><strong> Demasiado Netflix<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fiel compa\u00f1ero y rey del panorama en los \u00faltimos a\u00f1os es Netflix. Su capacidad para atrapar a fan\u00e1ticos de series, documentales y pel\u00edculas es tan potente como las ganas de sus seguidores de zambullir sus manos en un paquete de algo cal\u00f3rico. El sedentarismo que provoca pasar horas en Netflix o frente a un televisor, dice el experto Fernando Vio, \u201ces a\u00fan m\u00e1s preocupante los fines de semana, ya que en vez de salir a recrearse al aire libre en forma m\u00e1s activa\u201d, la gente prefiere quedarse instalada con el control remoto o el mouse en la mano, olvid\u00e1ndose de cualquier actividad f\u00edsica.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"8\">\n<li><strong> Bebida, jugo, bebida, jugo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTuve una reuni\u00f3n con gente que ve marketing de alimentos, que asocian la leche, los jugos y las bebidas al \u00e9xito\u201d, parte diciendo el nutricionista de la Escuela de Nutrici\u00f3n y Diet\u00e9tica de la Universidad de Chile, Rodrigo Valenzuela. Seg\u00fan \u00e9l, despu\u00e9s de los a\u00f1os 80 se instal\u00f3 la idea de que si te va bien en la vida, la gente se siente con la libertad de comprar jugos y bebidas a destajo. Lo mismo con el alcohol. Antes de esta \u00e9poca, las bebidas eran una compra para ocasiones especiales y generalmente se llevaba un litro por familia. Actualmente, dice Valenzuela, la bebida de tres litros ocupa usualmente el centro de la mesa y los ni\u00f1os son sus principales consumidores. Seg\u00fan cifras que maneja el doctor Fernando Vio, los chilenos somos \u201clos primeros consumidores de bebidas gaseosas y jugos azucarados en el mundo\u201d.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"9\">\n<li><strong> La buena comida casera en el olvido<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los h\u00e1bitos antiguos de comer en familia guisos tradicionales como la cazuela, la carbonada, charquic\u00e1n y otras preparaciones m\u00e1s saludables, aunque complejas o demorosas, se han ido esfumando con los a\u00f1os. Hoy est\u00e1n siendo cambiados por atracones de carbohidratos, sobre todo en la noche que es cuando la familia est\u00e1 completa reunida. Si se sale a comer fuera, el asunto no mejora. Los expertos recomiendan dejar de abusar de la comida fuera de casa, que generalmente es cal\u00f3rica y procesada, y mejor tomarse el tiempo de cocinar platos que privilegien las verduras y que no sean desmedidos en calor\u00edas.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"10\">\n<li><strong> A cada emoci\u00f3n, un bocado<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si estamos contentos, comemos. Si estamos tristes, comemos. Lo mismo si estamos estresados o euf\u00f3ricos. La angustia se pasa con un chocolate; las celebraciones son con alcohol. Saber identificar lo que sentimos y diferenciarlo del hambre es algo que muy pocos hacen. Los chilenos, seg\u00fan la sic\u00f3loga de la Universidad Cat\u00f3lica Olga Fern\u00e1ndez, comemos por todo: porque tenemos pena, porque algo nos hizo feliz, porque nos bajoneamos o porque vamos recuperando el \u00e1nimo. Fern\u00e1ndez dice que \u201cuna buena cosa es tratar de ir diferenciando los sentimientos y no ligarlos necesariamente con la comida\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Una luz de esperanza<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los especialistas no s\u00f3lo destacaron los malos h\u00e1bitos. Tambi\u00e9n quisieron dar salidas a esos problemas que nos tiene a todos, de una u otra manera, inmersos en la lucha contra el desorden alimentario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.Camine 30 minutos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cambiar la rutina de llegada y salida del trabajo, del colegio o de la universidad puede hacer una diferencia. Fernando Vio, director de la Unidad Acad\u00e9mica de Nutrici\u00f3n P\u00fablica de la Universidad de Chile, recomienda caminar 15 o 30 minutos diarios, ya sea de ida o de vuelta.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li><strong> Saque la vuelta<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Probablemente a los jefes no les haga mucha felicidad un consejo como \u00e9ste, pero levantarse de la silla cada dos horas puede ser una muy buena forma de evitar el sedentarismo y no estar en sentados frente a una pantalla durante tanto tiempo.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li><strong> Bienvenida fruta<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Fernando Vio, \u201ccomemos muy pocas frutas y ensaladas\u201d y ese h\u00e1bito es uno de los primeros que hay que revertir. \u00bfC\u00f3mo? El picoteo de la oficina hay que cambiarlo por esos dos productos naturales. Deben ser al menos dos porciones de frutas y verduras al d\u00eda, aunque lo recomendable -dice Vio- son cinco para evitar comer az\u00facares.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li><strong> Vuelvan legumbres<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las legumbres son necesarias para una dieta equilibrada. Fernando Vio comenta que casi han desaparecido de la dieta \u201ccon uno o dos kilos de consumo por habitante al a\u00f1o\u201d. Atreverse a usarlas en distintas preparaciones, como ensalada o hamburguesas asadas al horno.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"5\">\n<li><strong> M\u00e1s pescado<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reemplazar una salchicha, un embutido, un pedazo de carne roja por pescado dos veces a la semana puede generar un cambio inmediato en nuestra salud. Seg\u00fan Vio, su escasa ingesta es uno de los pecados que cometen los chilenos. \u201cLa mitad del pescado que se consume en el a\u00f1o en el pa\u00eds se come en Semana Santa\u201d, dice; y agrega que mientras en Chile se comen 90 kilos de carnes al a\u00f1o por habitante, el consumo de pescado anual per c\u00e1pita es de apenas 7 kilos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> http:\/\/www.latercera.com (30-03-18)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez m\u00e1s gordos. As\u00ed queda claro en un estudio, publicado en la revista brit\u00e1nica The Lancet, donde la red de cient\u00edficos \u201cNCD Risk Factor Collaboration\u201d analiz\u00f3 el aumento de peso en adultos de 200 pa\u00edses, entre 1975 y 2014. En esos 40 a\u00f1os los chilenos han subido 9,4 kilos; y las chilenas, 8,5. 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