{"id":4067,"date":"2021-08-24T07:48:18","date_gmt":"2021-08-24T12:48:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/?p=4067"},"modified":"2021-08-24T07:49:01","modified_gmt":"2021-08-24T12:49:01","slug":"la-transmision-intergeneracional-de-la-obesidad-comienza-en-el-utero-o-en-el-hogar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/la-transmision-intergeneracional-de-la-obesidad-comienza-en-el-utero-o-en-el-hogar\/","title":{"rendered":"\u00bfLA TRANSMISI\u00d3N INTERGENERACIONAL DE LA OBESIDAD COMIENZA EN EL \u00daTERO O EN EL HOGAR?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La evidencia es contundente de que las influencias del desarrollo que act\u00faan en el \u00fatero y la primera infancia afectan la susceptibilidad a la obesidad o la diabetes tipo 2. Los entornos fetales e infantiles no causan diabetes tipo 2 ni obesidad. En cambio, estos entornos hacen que la diabetes tipo 2 y la obesidad sean mucho m\u00e1s probables porque cambian la sensibilidad del individuo al medio obesog\u00e9nico y metab\u00f3lico despu\u00e9s del nacimiento.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/77-e1629809230204.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"borde alignleft wp-image-4068\" src=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/77-e1629809230204.jpg\" alt=\"\" width=\"194\" height=\"129\" \/><\/a>La herencia es mucho m\u00e1s que una herencia gen\u00e9tica fija. La herencia es gen\u00e9tica, epigen\u00e9tica, cultural y ambiental. En cualquier momento, el entorno externo no interact\u00faa con el genoma del individuo, sino con el individuo en su conjunto. Vemos un impacto acumulativo del medio ambiente en la interacci\u00f3n gen \/ desarrollo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al menos dos v\u00edas de desarrollo subyacentes conducen a un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y obesidad. El primero es el desajuste del desarrollo, que es casi inevitable cuando hay restricci\u00f3n materna, estr\u00e9s materno, restricci\u00f3n del crecimiento fetal, disfunci\u00f3n placentaria o nutrici\u00f3n inadecuada. Esos ni\u00f1os evolucionan para prosperar en un entorno postnatal de baja nutrici\u00f3n. Por supuesto, los seres humanos nacen cada vez m\u00e1s en un entorno que tiene una alta carga metab\u00f3lica. El reflejo de ese desajuste es desarrollar obesidad, diabetes tipo 2 y los problemas del s\u00edndrome metab\u00f3lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una v\u00eda diferente es la del desajuste evolutivo. Aqu\u00ed, nuestro linaje no ha evolucionado para hacer frente a se\u00f1ales de alta carga metab\u00f3lica durante el embarazo, como diabetes gestacional, obesidad materna, lactancia materna inadecuada u otros entornos que fomenten conductas alimentarias excesivas. Desde una perspectiva evolutiva, la selecci\u00f3n opera para maximizar el \u00e9xito reproductivo, no la salud o la longevidad. Esto significa que las ventajas de aptitud f\u00edsica de los rasgos adaptativos son en gran medida un factor de supervivencia hasta la edad adulta joven. La selecci\u00f3n ha impulsado nuestra capacidad para lidiar con un entorno metab\u00f3lico en relaci\u00f3n con la capacidad de ese individuo para crecer y reproducirse, no para vivir hasta la vejez. La novedad ambiental crea un desaf\u00edo diferente para un organismo; no podemos desarrollar mecanismos de adaptaci\u00f3n para aquello a lo que no hemos estado expuestos: obesidad materna extrema,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que es dif\u00edcil modificar el estilo de vida y el sistema alimentario de los adultos; sin embargo, esta sigue siendo la forma principal de tratar de abordar la diabetes tipo 2. Sugiero que la preconcepci\u00f3n, el embarazo y la infancia son puntos de posible intervenci\u00f3n. De hecho, utilizando la informaci\u00f3n en evoluci\u00f3n que tenemos, parece probable que centrarse particularmente en reducir el estr\u00e9s materno durante el embarazo y garantizar una nutrici\u00f3n adecuada y apropiada durante el embarazo, as\u00ed como centrarse en la conducta alimentaria infantil despu\u00e9s del nacimiento, sean formas de promover y reducir nuestra sensibilidad. al ambiente obesog\u00e9nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Peter Gluckman, ONZ, KNZM, FRSNZ, FMedSci, FRS, es un distinguido profesor universitario en la Universidad de Auckland, donde dirige el Centro de Futuros Informados, Nueva Zelanda, y es director cient\u00edfico del Instituto de Ciencias Cl\u00ednicas de Singapur. Fue copresidente de la Comisi\u00f3n de la OMS para acabar con la obesidad infantil de 2014 a 2017.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El riesgo biol\u00f3gico es modificado por el medio ambiente<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Muchas cosas contribuyen a la obesidad infantil m\u00e1s all\u00e1 del ni\u00f1o individual: el estilo de crianza, el comportamiento de los hermanos, la disponibilidad de alimentos y las pr\u00e1cticas de alimentaci\u00f3n son solo algunas. Los hogares tambi\u00e9n est\u00e1n integrados en la comunidad en general, donde hay elementos de la cultura, el nivel socioecon\u00f3mico, el cuidado de los ni\u00f1os, el comportamiento de los compa\u00f1eros y la publicidad de alimentos, entre otros.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los impactos de las experiencias adversas de la ni\u00f1ez sobre la salud y el bienestar de por vida son sustanciales. El estr\u00e9s psicosocial se transmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, probablemente a trav\u00e9s de la biolog\u00eda y el comportamiento o la crianza de los hijos. Las experiencias infantiles adversas de la madre est\u00e1n significativamente relacionadas con el riesgo psicosocial del embarazo y el riesgo de salud prenatal, que a su vez influyen en el riesgo de salud del beb\u00e9 al nacer y se relacionan con los resultados adversos del desarrollo infantil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha demostrado que las experiencias adversas de la infancia alteran la respuesta del cortisol a un factor estresante. Con la exposici\u00f3n repetida, habr\u00e1 niveles inicialmente altos de cortisol, pero luego un &#8220;agotamiento&#8221;, en el que no se genera una respuesta de cortisol saludable despu\u00e9s de la exposici\u00f3n. Encontramos que los ni\u00f1os en edad preescolar de bajos ingresos con mayor estr\u00e9s psicosocial en el hogar ten\u00edan patrones &#8220;m\u00e1s planos&#8221; de cortisol diario, que se relacion\u00f3 con una menor capacidad de respuesta a la saciedad y una alimentaci\u00f3n m\u00e1s emocional, lo que a su vez predijo el sobrepeso. Una respuesta atenuada del cortisol a un factor estresante tambi\u00e9n se relacion\u00f3 con un IMC m\u00e1s alto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La forma en que los padres alimentan a sus hijos a menudo se basa en sus propias experiencias de crianza, en sus representaciones de apego y representaciones de su hijo. Esto significa que simplemente dar instrucciones a los padres para que se alimenten de manera diferente no es tan simple.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Probamos si una intervenci\u00f3n entre 700 ni\u00f1os inscritos en <em>Head Start<\/em> podr\u00eda mejorar la capacidad de los ni\u00f1os para regular sus emociones y comportamiento y, en \u00faltima instancia, prevenir la obesidad. Durante un a\u00f1o escolar, encontramos que la intervenci\u00f3n mejor\u00f3 el desarrollo social y emocional de los ni\u00f1os, pero no tuvo efectos sobre la alimentaci\u00f3n ni la obesidad. Esto enfatiza que la obesidad tiene una contribuci\u00f3n biol\u00f3gica tal que incluso con una intervenci\u00f3n intensiva, es dif\u00edcil tener un impacto. Tenemos una larga historia en pediatr\u00eda de culpar a los padres de problemas que no entendemos. Debemos tener cuidado al atribuir excesivamente la obesidad infantil a una crianza inadecuada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las relaciones entre el estr\u00e9s psicosocial y la obesidad involucran tanto a la biolog\u00eda como al comportamiento. La crianza de los hijos es importante, pero definitivamente no es la \u00fanica respuesta. La crianza de los hijos tambi\u00e9n interact\u00faa con el medio ambiente y la biolog\u00eda. Las diferencias individuales son importantes, y debemos enfocarnos m\u00e1s en las diferencias biol\u00f3gicas individuales entre los ni\u00f1os y en c\u00f3mo debemos ser padres de esas diferencias individuales. Por \u00faltimo, se necesitan apoyos a nivel social y estructural. El entorno dom\u00e9stico no puede ser la \u00fanica soluci\u00f3n para prevenir la obesidad infantil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Julie Lumeng, MD, es profesora de pediatr\u00eda en la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan y profesora de ciencias nutricionales en la Facultad de Salud P\u00fablica de la Universidad de Michigan.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> https:\/\/www.healio.com (23-08-21)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La evidencia es contundente de que las influencias del desarrollo que act\u00faan en el \u00fatero y la primera infancia afectan la susceptibilidad a la obesidad o la diabetes tipo 2. Los entornos fetales e infantiles no causan diabetes tipo 2 ni obesidad. 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