{"id":4168,"date":"2021-11-25T09:12:15","date_gmt":"2021-11-25T14:12:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/?p=4168"},"modified":"2021-11-25T09:12:52","modified_gmt":"2021-11-25T14:12:52","slug":"como-la-obesidad-dana-los-vasos-sanguineos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/como-la-obesidad-dana-los-vasos-sanguineos\/","title":{"rendered":"C\u00d3MO LA OBESIDAD DA\u00d1A LOS VASOS SANGU\u00cdNEOS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>En Espa\u00f1a, 3 de cada 10 muertes anuales se deben a una enfermedad cardiovascular (ECV). De ellas, el 80% podr\u00edan ser evitado, seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), siguiendo un estilo de vida saludable y reduciendo los factores de riesgo.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cardio-e1637849503194.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4169 alignleft\" src=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/cardio-e1637849503194.jpg\" alt=\"\" width=\"244\" height=\"128\" \/><\/a>Entre esos factores de riesgo, la obesidad destaca por su elevada prevalencia. Basta pensar que nada menos que el 61,4% de los hombres y el 44,1% de las mujeres mayores de 18 a\u00f1os en Espa\u00f1a presenta obesidad o sobrepeso. Estas cifras disponibles cada a\u00f1o no s\u00f3lo en poblaci\u00f3n adulta sino, de manera especialmente preocupante, en ni\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Enfermedad cardiovascular, primera causa de muerte en el mundo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sistema cardiovascular est\u00e1 compuesto por el coraz\u00f3n, las arterias, las venas y otros vasos de menor calibre. Para que la sangre llegue a todos los \u00f3rganos, el coraz\u00f3n act\u00faa como un sistema de bomba y la sangre circula por las arterias. \u00c9stas no son un mero conducto, sino que tienen la capacidad de contraerse y dilatarse para ajustar la cantidad de sangre con la que riegan a los diferentes \u00f3rganos. Por esta raz\u00f3n, y para poder adaptarse a la fuerza con que la sangre sale del coraz\u00f3n, las arterias son elementos el\u00e1sticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino enfermedad cardiovascular (ECV) engloba todos aquellos problemas relacionados con el coraz\u00f3n y los vasos sangu\u00edneos. Entre ellos se encuentran la cardiopat\u00eda coronaria, la insuficiencia cardiaca, las arritmias, la arteriopat\u00eda perif\u00e9rica, la hipertensi\u00f3n arterial o el accidente cerebrovascular. Juntos son responsables de m\u00e1s del 25% de las muertes anuales en los pa\u00edses desarrollados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Obesidad, factor principal de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La OMS define la obesidad como \u201cla acumulaci\u00f3n anormal o excesiva de grasa, que tiene repercusiones para nuestra salud\u201d. Ese exceso de grasa se almacena en el tejido adiposo blanco en forma de triglic\u00e9ridos para poder movilizarlos como fuente de energ\u00eda en periodos de carencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, esa capacidad de almacenamiento del tejido adiposo tiene un l\u00edmite. Cuando se sobrepasa dicho umbral, el exceso de grasa comienza a acumularse en otros \u00f3rganos que no est\u00e1n especializados en ello, causando efectos t\u00f3xicos. Este ser\u00eda el caso de la enfermedad del h\u00edgado graso, paso previo para el desarrollo de cirrosis o de c\u00e1ncer hep\u00e1tico. Adem\u00e1s, durante ese proceso de acumulaci\u00f3n excesiva de grasa, tanto la estructura como la biolog\u00eda del tejido adiposo cambian. Como consecuencia, se convierte en un \u00f3rgano secretor de se\u00f1ales inflamatorias o de radicales libres a otros tejidos. De esta forma, el tejido adiposo de un paciente obeso lanza estas &#8220;se\u00f1ales de emergencia&#8221; en forma de mol\u00e9culas a todos los tejidos, incluyendo al coraz\u00f3n y los vasos sangu\u00edneos, para limitar la llegada de m\u00e1s grasa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La obesidad aumenta el riesgo de hipertensi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De manera natural, nuestras arterias son capaces de contraerse y relajarse para ajustar el volumen de sangre que llega a los tejidos seg\u00fan sus necesidades. En los pacientes obesos, las se\u00f1ales de socorro emitidas por el tejido adiposo favorecen la contracci\u00f3n de las arterias y evitan que se pueden relajar. Como si se tratara de una manguera que mantuvi\u00e9ramos apretada, contraer el vaso aumenta la presi\u00f3n arterial y, por tanto, promueve un mayor riesgo de desarrollar hipertensi\u00f3n. Adem\u00e1s, al circular con mayor presi\u00f3n, la sangre puede debilitar la estructura interna de las arterias, haci\u00e9ndolas m\u00e1s susceptibles a la ruptura. Esto puede da\u00f1ar el coraz\u00f3n, los ri\u00f1ones o incluso los peque\u00f1os vasos sangu\u00edneos que riegan los ojos, causando problemas de visi\u00f3n que desembocan, en ocasiones, en ceguera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La obesidad favorece la rigidez y la rotura de arterias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el desarrollo de obesidad, las se\u00f1ales enviadas por el tejido adiposo disfuncional tambi\u00e9n alteran la estructura de los vasos sangu\u00edneos. Si este remodelado vascular se mantiene en el tiempo, se producir\u00e1 la deformaci\u00f3n o el debilitamiento de la pared del vaso. As\u00ed, el ensanchamiento o abombamiento anormal de una parte de una arteria la hace muy susceptible de sufrir una rotura, lo que se conoce con el nombre de aneurisma. En las arterias, la rotura de estas arterias se asocia con una mortalidad elevada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras ocasiones, la pared arterial se vuelve m\u00e1s r\u00edgida por un ac\u00famulo excesivo de col\u00e1geno (prote\u00edna que confiere rigidez a los vasos) y una p\u00e9rdida de elastina (prote\u00edna responsable de la elasticidad). Esto evita que la arteria pueda adaptarse a los cambios de presi\u00f3n arterial, lo que supone otro mecanismo para la aparici\u00f3n de hipertensi\u00f3n. En conjunto, ser\u00eda una situaci\u00f3n similar a lo que le ocurrir\u00eda en una manguera vieja expuesta al sol durante mucho tiempo. La goma se reseca, pierde flexibilidad y surgen grietas por donde pueden aparecer fugas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Arteriosclerosis, el asesino silencioso<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestras c\u00e9lulas necesitan colesterol para realizar multitud de funciones: desde sintetizar sus membranas hasta generar hormonas tan importantes como el cortisol, los estr\u00f3genos o la testosterona. Parte del colesterol que requiere les llega a trav\u00e9s de las arterias. En la obesidad, la cantidad de colesterol que viaja en la sangre hacia los tejidos (el mal llamado \u201ccolesterol malo\u201d o LDL-colesterol) suele estar aumentado, mientras que los sistemas de retirada de colesterol sobrante (el colesterol \u201cbueno\u201d o HDL -colesterol) est\u00e1n reducidos. Cuando las c\u00e9lulas han captado todo el colesterol que necesitan, dejan de captarlo y tienden a acumularse en las paredes de las arterias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ac\u00famulo inicial puede complicarse con el tiempo por la llegada de m\u00e1s colesterol y de c\u00e9lulas del sistema inmune, aumenta el tama\u00f1o de este dep\u00f3sito conocido como placa de ateroma. Al final, todo conduce al estrechamiento o incluso a la obstrucci\u00f3n completa de las arterias. Este proceso, denominado ateroesclerosis, es similar a cuando tenemos un atasco en las tuber\u00edas de casa. Por un lado, el espacio libre que tiene la sangre para pasar se ve muy reducido, lo que favorece un aumento de la presi\u00f3n arterial en ese punto. Por otro, parte de esta placa, en muchas ocasiones inestable, puede desprenderse generando trombos que viajan por el torrente sangu\u00edneo hasta alcanzar vasos sangu\u00edneos m\u00e1s peque\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es el caso de las arterias coronarias o las cerebrales que oxigenan el coraz\u00f3n o el cerebro, respectivamente. El taponamiento de estos vasos de peque\u00f1o calibre causa procesos isqu\u00e9micos potencialmente mortales, como el infarto de miocardio o el accidente cerebrovascular. Tradicionalmente, se estimaba que la progresi\u00f3n de esta enfermedad era lenta y pasaba de manera asintom\u00e1tica. Sin embargo, estudios recientes liderados por el Dr. Valent\u00edn Fuster han puesto de manifiesto que esta enfermedad puede desarrollarse de manera muy r\u00e1pida en pacientes asintom\u00e1ticos. En solo 3 a\u00f1os observaron un notable desarrollo de la placa de ateroma en individuos asintom\u00e1ticos de entre 40 y 50 a\u00f1os, lo que aumenta el riesgo de sufrir infarto o accidente cerebrovascular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, la mortalidad cardiovascular asociada a la obesidad debe abordarse desde la prevenci\u00f3n, el diagn\u00f3stico temprano y unos h\u00e1bitos de vida saludables. La terapia farmacol\u00f3gica individualizada para cada situaci\u00f3n cl\u00ednica es de gran utilidad para el control y la ralentizaci\u00f3n del da\u00f1o vascular asociado a la obesidad, aunque puede perder efectividad cuando el da\u00f1o se ha prolongado en el tiempo y llegar incluso a las acciones quir\u00fargicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> https:\/\/theconversation.com (23-11-21)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Espa\u00f1a, 3 de cada 10 muertes anuales se deben a una enfermedad cardiovascular (ECV). 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