{"id":4205,"date":"2021-08-12T18:25:04","date_gmt":"2021-08-12T23:25:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/?p=4205"},"modified":"2021-12-10T18:38:27","modified_gmt":"2021-12-10T23:38:27","slug":"los-estadounidenses-son-adictos-a-los-alimentos-ultraprocesados-y-esto-nos-estan-matando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/los-estadounidenses-son-adictos-a-los-alimentos-ultraprocesados-y-esto-nos-estan-matando\/","title":{"rendered":"LOS ESTADOUNIDENSES SON ADICTOS A LOS ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS Y ESTO NOS EST\u00c1N MATANDO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Tener un sobrepeso severo nunca ha sido tan peligroso. Durante la epidemia de COVID-19, los estadounidenses que son obesos, sin ning\u00fan otro factor de riesgo, fueron hospitalizados a una tasa tres veces mayor que los que no lo eran, seg\u00fan algunas estimaciones. Cuando se combina con otras condiciones de salud relacionadas con la dieta, como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, la obesidad aumenta el riesgo de hospitalizaci\u00f3n seis veces y el riesgo de muerte doce veces.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Ultra-yy-e1639179469995.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4206 alignleft\" src=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Ultra-yy-e1639179469995.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Esas cifras han aumentado las apuestas en la epidemia nacional de enfermedades relacionadas con la dieta y se han sumado a la creciente alarma de los pol\u00edticos y expertos en nutrici\u00f3n, algunos de los cuales est\u00e1n comenzando a pedir a los reguladores que controlen a las empresas alimentarias. Est\u00e1n impulsando medidas similares a las que se usaron para frenar la influencia de las empresas tabacaleras en la d\u00e9cada de 1990, como limitar la comercializaci\u00f3n de ciertos tipos de alimentos a los ni\u00f1os y desalentar activamente el consumo de ingredientes clave, el principal de ellos, el az\u00facar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que est\u00e1 en juego es el crecimiento explosivo en una amplia clase de productos alimenticios que no se procesan simplemente en el sentido convencional para alargar la vida \u00fatil, sino que a menudo tambi\u00e9n se modifican para maximizar el sabor, el atractivo visual, la textura, el olor y la velocidad con la que se digieren. \u00a0Estos alimentos se elaboran deconstruyendo los alimentos naturales en sus componentes qu\u00edmicos, modific\u00e1ndolos y recombin\u00e1ndolos en nuevas formas que tienen poca semejanza con cualquier cosa que se encuentre en la naturaleza. Est\u00e1n tan radicalmente alterados que los cient\u00edficos en nutrici\u00f3n les han dado un nuevo nombre: ultraprocesados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los alimentos ultraprocesados \u200b\u200ba menudo est\u00e1n dise\u00f1ados para atacar directamente las vulnerabilidades del cerebro humano, en particular, para explotar la forma en que el cerebro procesa las sensaciones placenteras. A menudo env\u00edan una se\u00f1al a los centros de recompensa del cerebro de manera tan r\u00e1pida y potente, creen algunos neurocient\u00edficos, que muchas personas lo encuentran tan adictivo como los opioides o la nicotina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las creaciones hechas en laboratorio, como patatas fritas, salchichas, <em>bagels<\/em> enriquecidos y queso americano, han sido un elemento b\u00e1sico de la dieta estadounidense desde la d\u00e9cada de 1980. En los \u00faltimos a\u00f1os, sin embargo, las variedades de estos alimentos se han multiplicado en los estantes de las tiendas y en los restaurantes de comida r\u00e1pida. En 2017 y 2018, representaron el 57% de las calor\u00edas consumidas por el estadounidense promedio, en comparaci\u00f3n con el 54% en 2001 y 2002, seg\u00fan un estudio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Nos hemos vuelto realmente buenos eliminando, refinando y procesando az\u00facares y grasas en estos veh\u00edculos realmente potentes, y se ha vuelto m\u00e1s barato de fabricar&#8221;, dice Ashley Gearhardt, profesora de psicolog\u00eda en la Universidad de Michigan que estudia los alimentos y la adicci\u00f3n. \u00a0&#8220;Luego los combinamos en productos alimenticios totalmente nuevos que son mucho m\u00e1s gratificantes que cualquier cosa que nuestro cerebro haya desarrollado para manejar. Es por eso que muchos de nosotros no podemos dejar de comerlos&#8221;. Las implicaciones son preocupantes. La mitad de los adultos estadounidenses ahora tienen diabetes o prediabetes, tres cuartas partes de los adultos tienen sobrepeso y alrededor de 100 millones, o el 42%, son obesos, seg\u00fan los est\u00e1ndares de los Centros para el Control y la Prevenci\u00f3n de Enfermedades (CDC). Entre los ni\u00f1os de entre 2 y 5 a\u00f1os, uno de cada 10 ya es obeso. Entre los adolescentes, ese n\u00famero es uno de cada cinco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra comida, en otras palabras, nos est\u00e1 matando literalmente. Las empresas de alimentos han enga\u00f1ado a nuestros cerebros para convertirnos en c\u00f3mplices, y nuestros funcionarios electos tambi\u00e9n lo son. Lo que se necesita es una mejor comprensi\u00f3n de exactamente c\u00f3mo los alimentos procesados \u200b\u200bnos enferman y un reconocimiento p\u00fablico del papel de <em>Big Food<\/em> en la crisis de salud de la naci\u00f3n. Hasta ahora, los legisladores han mostrado poco inter\u00e9s por analizar las t\u00e1cticas del poderoso lobby de alimentos, pero la presi\u00f3n para frenar el consumo de alimentos ultraprocesados \u200b\u200best\u00e1 aumentando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La crisis alimentaria de la naci\u00f3n parece estar desarroll\u00e1ndose de una manera inquietante que recuerda los primeros d\u00edas del tabaquismo hace m\u00e1s de medio siglo, antes de que los reguladores se pusieran al d\u00eda con las grandes tabacaleras. (No es una coincidencia que muchas empresas tabacaleras adquirieran posteriormente empresas de alimentos). Esta vez, se trata de Big Food que vende productos da\u00f1inos y posiblemente adictivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Ahora tenemos la evidencia acumulada, particularmente en los \u00faltimos cinco a\u00f1os, de que las personas que consumen m\u00e1s alimentos ultraprocesados \u200b\u200btienen un mayor riesgo de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, depresi\u00f3n, c\u00e1ncer, enfermedades renales y hep\u00e1ticas&#8221;, dice Marion Nestl\u00e9, una profesora em\u00e9rita de nutrici\u00f3n, estudios alimentarios y salud p\u00fablica en la Universidad de Nueva York. &#8220;Los estudios han sido abrumadores. Ha habido cientos y cientos de ellos. No hay duda de que esto no es algo bueno. Es un problema&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Prueba de da\u00f1o<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace unos a\u00f1os, Kevin Hall se propuso desacreditar la teor\u00eda, defendida por un n\u00famero creciente de nutricionistas, de que los estadounidenses estaban engordando y enfermando m\u00e1s debido al complejo procesamiento industrial y qu\u00edmico que utilizaban las empresas alimentarias para hacer atractivos sus productos. Hall cre\u00eda que la explicaci\u00f3n ten\u00eda m\u00e1s que ver con que los estadounidenses simplemente comieran demasiadas calor\u00edas, grasas y az\u00facares. La idea de que un procesamiento adicional podr\u00eda estar causando el problema le pareci\u00f3 &#8220;rid\u00edcula&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para demostrarlo, Hall, que dirige un laboratorio de investigaci\u00f3n que estudia la regulaci\u00f3n del metabolismo y el peso corporal en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EE. UU., realiz\u00f3 un experimento controlado que pens\u00f3 que demostrar\u00eda sin lugar a dudas que el procesamiento no era tan importante. como nutrientes. Pag\u00f3 a 20 voluntarios $ 5.000 cada uno para que se mudaran a una instalaci\u00f3n de los NIH en Bethesda, Maryland, durante un mes. Dividi\u00f3 a los voluntarios en dos grupos. Uno com\u00eda principalmente alimentos saludables derivados de ingredientes simples con un procesamiento m\u00ednimo, como yogur griego, carne asada tierna y gambas al ajillo con espaguetis. El otro grupo comi\u00f3 <em>Honey Nut Cheerio<\/em>s, ravioles de carne <em>Chef Boyardee<\/em>, panqueques <em>Eggo<\/em> y otros alimentos procesados, el tipo de alimentos que comen la mayor\u00eda de las personas con sobrepeso en Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hall y sus colegas hicieron todo lo posible para asegurarse de que la \u00fanica diferencia significativa entre los dos grupos fuera la cantidad de alimentos procesados \u200b\u200bque consum\u00edan. Cada grupo consum\u00eda dietas que eran nutricionalmente id\u00e9nticas en todos los sentidos que Hall y su equipo pod\u00edan pensar, que conten\u00edan las mismas cantidades de az\u00facar, sal, grasa, fibra, macronutrientes, carbohidratos y calor\u00edas. A ambos grupos de voluntarios se les permiti\u00f3 comer tanto como quisieran. Despu\u00e9s de terminar una comida, las sobras se bajaron un par de pisos y se entregaron a un equipo de nutricionistas en un laboratorio, quienes pesaron y caracterizaron con precisi\u00f3n todo lo que quedaba en el plato. Los participantes en el estudio de Kevin Hall que subsistieron con alimentos ultraprocesados \u200b\u200bganaron una libra por semana en promedio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta que Hall se equivoc\u00f3: el procesamiento, de hecho, marc\u00f3 la diferencia. Los sujetos del estudio de Hall que subsistieron con Cheerios y Chef Boyardee ganaron una libra por semana en promedio y consumieron m\u00e1s de 500 calor\u00edas al d\u00eda m\u00e1s que el grupo con la dieta m\u00e1s saludable. Es m\u00e1s, cuando luego cambiaron a una dieta natural, bajaron el peso extra. La conclusi\u00f3n: sea lo que sea lo que los qu\u00edmicos de las compa\u00f1\u00edas de alimentos le hagan a los alimentos, engorda a la gente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los resultados abrieron una nueva v\u00eda de investigaci\u00f3n para Hall y sus colegas. \u00bfQu\u00e9 ten\u00eda la comida ultraprocesada que provoc\u00f3 este exceso de indulgencia y aumento de peso? La pregunta es un tema de intensa especulaci\u00f3n y debate en el mundo de la ciencia de la nutrici\u00f3n, un debate que solo puede resolverse con m\u00e1s investigaci\u00f3n. Sin embargo, lo que est\u00e1 claro es que los alimentos ultraprocesados \u200b\u200bpreferidos por una gran proporci\u00f3n de estadounidenses est\u00e1n causando da\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La magdalena de dos a\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los seres humanos han estado modificando los alimentos desde que los cazadores-recolectores descubrieron el fuego y descubrieron c\u00f3mo asar animales de la edad de piedra. Hace diez mil a\u00f1os, los antiguos mesopot\u00e1micos y egipcios aprendieron a fumar, salar y secar sus alimentos para conservarlos. En el siglo XIX, las t\u00e9cnicas de pasteurizaci\u00f3n y enlatado ampliaron enormemente la capacidad de almacenamiento y transporte de alimentos a largo plazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los alimentos procesados, como los conocemos hoy, llegaron en la primera mitad del siglo XX. Fue entonces cuando los ingenieros de alimentos descubrieron c\u00f3mo usar almid\u00f3n de papa modificado para formar carne de cerdo, jam\u00f3n, az\u00facar, agua y nitrato de sodio en una gota gelatinosa flexible que encajar\u00eda en una lata rectangular con la palabra &#8220;Spam&#8221;. Dos guerras mundiales, la carrera espacial y la creciente demanda de los consumidores de comidas r\u00e1pidas con una vida \u00fatil prolongada que pudieran respaldar el estilo de vida de la clase media en expansi\u00f3n financiaron los esfuerzos cient\u00edficos necesarios para brindarnos secado por aspersi\u00f3n, evaporaci\u00f3n, liofilizaci\u00f3n y una comprensi\u00f3n sofisticada de c\u00f3mo hacer un cupcake con un sabor decente que puede poner en un estante y a\u00fan comer dos a\u00f1os despu\u00e9s. A principios de la d\u00e9cada de 2000, los estadounidenses obten\u00edan m\u00e1s de la mitad de sus calor\u00edas de nuggets de pollo, alimentos enlatados endulzados artificialmente,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nutricionistas no crearon un lenguaje para describir esta tendencia hasta 2009. Ese a\u00f1o, Carlos A. Monteiro, un profesor de nutrici\u00f3n larguirucho y de pelo rizado en la Universidad de Sao Paulo, present\u00f3 el &#8220;sistema de clasificaci\u00f3n de alimentos NOVA&#8221;, una agrupaci\u00f3n novedosa de los alimentos no en funci\u00f3n de su contenido nutricional, sino de acuerdo con el alcance y la finalidad de los procesos f\u00edsicos, biol\u00f3gicos y qu\u00edmicos que se les aplican despu\u00e9s de su separaci\u00f3n de la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino &#8220;ultraprocesado&#8221; (en oposici\u00f3n a &#8220;m\u00ednimamente procesado&#8221; o simplemente &#8220;procesado&#8221;) para referirse a &#8220;formulaciones industriales elaboradas total o principalmente a partir de sustancias extra\u00eddas de los alimentos (aceites, grasas, az\u00facar, almid\u00f3n y prote\u00ednas), derivados de constituyentes alimentarios (grasas hidrogenadas y almid\u00f3n modificado), o sintetizados en laboratorios a partir de sustratos alimentarios u otras fuentes org\u00e1nicas (como potenciadores del sabor, colorantes y aditivos alimentarios utilizados para hacer que el producto sea muy apetecible). Monteiro excluy\u00f3 los alimentos que hab\u00edan sido expuesto a procesos simples como secado, fermentaci\u00f3n, pasteurizaci\u00f3n u otros procesos que pudieran restar parte del alimento (vegetales congelados, pasta seca o huevos). Tambi\u00e9n estableci\u00f3 excepciones para productos fabricados por la industria con el uso de sal, az\u00facar, aceite u otras sustancias agregadas a los alimentos naturales o m\u00ednimamente procesados \u200b\u200bpara conservarlos o hacerlos m\u00e1s sabrosos, pero que a\u00fan podr\u00edan reconocerse como versiones de los alimentos originales, generalmente alimentos que tienen solo dos o tres ingredientes (como carne seca o pan reci\u00e9n hecho). Los alimentos ultraprocesados, por el contrario, estaban destinados a incluir creaciones similares a Frankenstein que a menudo se compon\u00edan de az\u00facar, sal, grasa y almidones a\u00f1adidos extra\u00eddos de alimentos naturales y luego mezclados con colorantes, sabores y estabilizadores artificiales para mantenerlo todo unido. Los refrescos, los perros calientes, los embutidos, las galletas empaquetadas y los refrigerios salados como las barras de pretzel calificaron, al igual que muchas cenas congeladas y platos principales enlatados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;No son comida&#8221;, dice Monteiro. &#8220;Son formulaciones. Contienen compuestos qu\u00edmicos que no pertenecen a los alimentos, que no deber\u00edan pertenecer a los alimentos&#8221;. Muchos investigadores descartan el sistema de clasificaci\u00f3n de Monteiro como demasiado amplio. Despu\u00e9s de todo, la categor\u00eda de &#8220;alimentos ultraprocesados&#8221; abarca una amplia variedad de productos diferentes con perfiles nutricionales infinitamente variados. Agrupa <em>Twinkies<\/em>, Doritos y refrescos diet\u00e9ticos junto con entradas ricas en prote\u00ednas como las ofertas de pollo <em>Perdue<\/em>, que se hacen con la carne de costilla de un pollo real y luego se combinan con dextrosa, az\u00facar, goma guar, harina de ma\u00edz amarillo y otros ingredientes, y <em>Hormel Beef<\/em> y <em>bean chili,<\/em> elaborado con carne de res, frijoles y tomates triturados y combinado con menos del 2% de almid\u00f3n de ma\u00edz modificado, harina de soja y color caramelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, al definir una nueva categor\u00eda que representa los niveles de procesamiento, dio a los expertos en salud p\u00fablica y epidemi\u00f3logos el lenguaje para discutir c\u00f3mo los qu\u00edmicos industriales hab\u00edan cambiado los alimentos y c\u00f3mo medir sus invenciones frente a una amplia gama de problemas de salud. La fuerza de esas asociaciones pronto comenz\u00f3 a llamar la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Az\u00facar t\u00f3xico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque los cient\u00edficos no han descubierto c\u00f3mo los alimentos ultraprocesados \u200b\u200bhacen que las personas aumenten de peso (cu\u00e1l de los miles de qu\u00edmicos, aditivos y nutrientes en realidad conduce a peores resultados de salud), las fuerzas del mercado que han guiado a los fabricantes de alimentos son lo suficientemente claras. Entre 1980 y 2000, el per\u00edodo en el que la obesidad y las enfermedades metab\u00f3licas comenzaron a dispararse, la cantidad de calor\u00edas disponibles para la compra en el suministro de alimentos de EE. UU aument\u00f3 un 20%, de aproximadamente 3.200 por persona por d\u00eda a 4.000, lo que aument\u00f3 dr\u00e1sticamente la competencia por el consumo de alimentos y capacidad de est\u00f3mago del consumidor estadounidense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nestl\u00e9, autora de muchos libros sobre la pol\u00edtica de la pol\u00edtica alimentaria, sugiere que los subsidios agr\u00edcolas federales que aseguraron cultivos excedentes, como el ma\u00edz, llegaron al mercado, junto con la adopci\u00f3n generalizada de aditivos baratos en la d\u00e9cada de 1970, como el jarabe de ma\u00edz con alto contenido de fructosa, fueron algunos de los factores que impulsaron esta sobreproducci\u00f3n. Mientras tanto, en la d\u00e9cada de 1980, los accionistas activistas intensificaron la presi\u00f3n sobre las empresas de alimentos para que aumentaran sus ganancias trimestrales para mantener el precio de las acciones en alza. Todo esto aliment\u00f3 una carrera armamentista de alto riesgo en la industria alimentaria entre equipos de marketing y desarrollo de productos competidores. &#8220;Si est\u00e1 tratando de vender su producto alimenticio y obtener ganancias en un entorno en el que hay el doble de calor\u00edas de las que cualquiera necesita&#8221;, dice Nestl\u00e9, &#8220;tiene que hacer que la gente compre el suyo en lugar del de otra persona o que todos coman m\u00e1s en general &#8220;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para vender m\u00e1s, las empresas alimentarias hicieron que sus productos fueran omnipresentes. Los vendieron en librer\u00edas y bibliotecas. Se instalan en tiendas de ropa, droguer\u00edas y gasolineras. Ofrecieron porciones m\u00e1s grandes y crearon m\u00e1s personajes de dibujos animados para vender cereales, utilizando t\u00e1cticas iniciadas y perfeccionadas por <em>Big Tobacco<\/em>, que para entonces hab\u00eda comenzado a diversificarse de los cigarrillos a la comida. Tambi\u00e9n llamaron a cient\u00edficos, quienes ayudaron a dise\u00f1ar ingeniosas t\u00e9cnicas de marketing e innovaciones cient\u00edficas para vender m\u00e1s alimentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Michael Moss dedica un cap\u00edtulo de su libro <em>Salt Sugar Fat<\/em> de 2013 a las haza\u00f1as de Howard Moskowitz, una estrella de la industria que fue pionera en el uso de matem\u00e1ticas avanzadas y ciencia computacional para &#8220;optimizar&#8221; los productos alimenticios para que crearan los antojos m\u00e1s poderosos. A lo largo de los a\u00f1os, Moskowitz redise\u00f1\u00f3 una amplia gama de productos, desde cereales para el desayuno de General Mills hasta salsa <em>Prego Spaghetti,<\/em> probando modificaciones en el color, olor, empaque, sabor y textura en conejillos de indias humanos, y luego introduciendo los datos en un sofisticado modelo matem\u00e1tico que &#8220;asigna los ingredientes a las percepciones sensoriales que crean estos ingredientes, de modo que puedo simplemente marcar el producto&#8221;, explic\u00f3 Moskowitz a Moss.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arma m\u00e1s importante del arsenal de <em>Big Food<\/em> resulta ser el az\u00facar. Moskowitz acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino &#8220;punto de felicidad&#8221; para describir la &#8220;cantidad perfecta&#8221; de dulzura en un producto para maximizar el consumo. Al centrarse en el punto de felicidad, sostiene Moss, las empresas de alimentos han cambiado el paladar estadounidense de formas que nos predisponen a comer en exceso las cosas malas (papas fritas y helado) y a dejar las cosas buenas (br\u00f3coli y esp\u00e1rragos) a un lado. Estudios recientes, dice, muestran que el 66% de los alimentos en las tiendas de comestibles ahora contienen edulcorantes agregados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Estas empresas han aprendido a encontrar y explotar nuestros instintos b\u00e1sicos que nos atraen a la comida&#8221;, dice Moss, cuyo \u00faltimo libro, Hooked, examina la adicci\u00f3n de la comida. &#8220;El problema no es que estas empresas hayan dise\u00f1ado la cantidad perfecta de dulzura para cosas como refrescos, galletas o helados. Es que han marchado por la tienda, agregando az\u00facar a cosas que antes no eran dulces, como pan, yogures y salsa de espagueti. Esto ha creado esta expectativa de que todo debe ser dulce &#8220;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fructosa, uno de los edulcorantes m\u00e1s utilizados, est\u00e1 ahora presente en muchos alimentos en concentraciones inauditas en la naturaleza, seg\u00fan Robert Lustig, endocrin\u00f3logo pedi\u00e1trico afiliado a UC San Francisco y autor de <em>Metabolical<\/em>, sobre los peligros de los alimentos procesados. En los \u00faltimos a\u00f1os, los estudios han demostrado que la fructosa destruye o inactiva varias enzimas clave necesarias para el funcionamiento saludable de las mitocondrias, las plantas de energ\u00eda en las c\u00e9lulas humanas que convierten los az\u00facares simples en ATP, la forma de energ\u00eda que usamos para llevar a cabo las funciones corporales y cerebrales del ser humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta interrupci\u00f3n en la conversi\u00f3n de energ\u00eda provoca una acumulaci\u00f3n de glucosa sin procesar que circula en el torrente sangu\u00edneo. Al sentir el exceso de glucosa, el p\u00e1ncreas inunda el sistema con la hormona insulina, que le dice al cuerpo que elimine la glucosa del torrente sangu\u00edneo y la almacene como grasa. Parte de esta grasa tiende a acumularse en el h\u00edgado, del que depende el cuerpo para filtrar, procesar y equilibrar la sangre que sale del est\u00f3mago. El h\u00edgado se enferma y el problema empeora. Privados de la energ\u00eda que normalmente proporcionar\u00edan nuestras mitocondrias, comemos m\u00e1s. &#8220;No deber\u00eda sorprendernos que los ni\u00f1os tengan diabetes tipo dos y enfermedad del h\u00edgado graso que sol\u00edan ser las enfermedades del alcohol&#8221;, dice. &#8220;Ahora sabemos que la fructosa es una toxina mitocondrial, que se convierte en grasa en el h\u00edgado y es metabolizada por el h\u00edgado de formas pr\u00e1cticamente id\u00e9nticas a como se metaboliza el alcohol&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El az\u00facar ni siquiera es el peor problema de la dieta estadounidense. M\u00e1s da\u00f1ino a\u00fan es el consumo de granos procesados, utilizados en hojuelas de ma\u00edz, pan blanco y muchos otros productos. Estos granos son despojados de su capa externa, conocida como &#8220;salvado&#8221;, y de su germen interno, que contiene fibra, \u00e1cidos grasos y nutrientes, dejando solo los carbohidratos. El cuerpo humano digiere estos carbohidratos liberados mucho m\u00e1s r\u00e1pido que cuando est\u00e1n encerrados dentro de los granos. &#8220;En lugar de permanecer en el est\u00f3mago y descomponerse gradualmente en glucosa, empieza a descomponerse en cuanto llega a la boca y se digiere casi por completo cuando ha pasado por el est\u00f3mago, y todo se absorbe en el momento en que llega al intestino delgado&#8221;, dice el Dr. Dariush Mozaffarian, cardi\u00f3logo y decano del departamento de nutrici\u00f3n de la Universidad de Tufts. Esta r\u00e1pida digesti\u00f3n mata de hambre a las bacterias intestinales, de las que dependemos para el funcionamiento saludable del sistema digestivo, lo que conduce a una mayor permeabilidad intestinal que, a su vez, puede permitir que las bacterias y toxinas ingresen al torrente sangu\u00edneo y provoquen una inflamaci\u00f3n generalizada, un factor en una amplia variedad de enfermedades. como la enfermedad cel\u00edaca, diabetes, asma, Alzheimer y c\u00e1ncer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n inunda el torrente sangu\u00edneo con glucosa, lo que hace que aumenten los niveles de insulina. Esta alta &#8220;carga gluc\u00e9mica&#8221;, una medida de la rapidez con que aumenta el az\u00facar en sangre, puede tener consecuencias a largo plazo en la forma en que el cuerpo procesa los alimentos, lo que lleva a una desregulaci\u00f3n a largo plazo de los sistemas hormonales. Estas hormonas le dicen al cuerpo que almacene m\u00e1s grasa a expensas de proporcionar calor\u00edas para mantener las cosas funcionando. El cuerpo, hambriento de energ\u00eda, anhela la comida, lo que significa que siempre tenemos hambre, incluso cuando comemos en exceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Habiendo visto a miles de pacientes con obesidad, creo que las personas pueden mostrar mucha disciplina en la elecci\u00f3n y selecci\u00f3n de alimentos si obtienen beneficios&#8221;, dice David Ludwig, endocrin\u00f3logo pedi\u00e1trico del <em>Boston Children&#8217;s Hospital<\/em> y profesor de pediatr\u00eda en la Escuela de Medicina de Harvard y de Nutrici\u00f3n en la Escuela de Salud P\u00fablica de Harvard. &#8220;Creo que con lo que tenemos problemas consistentemente es resistir el hambre extrema&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tan adictivo como la hero\u00edna<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos investigadores sugieren que el cambio en nuestra dieta tambi\u00e9n puede estar cambiando nuestros cerebros, recable\u00e1ndolos con patrones aberrantes que conducen a una alimentaci\u00f3n compulsiva y posiblemente incluso a la adicci\u00f3n. Nora Volkow, una neurocient\u00edfica que ahora es directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) en los NIH, fue una de las primeras en comenzar a investigar la adicci\u00f3n a la comida en la d\u00e9cada de 1980. Le sorprendieron las similitudes entre los comportamientos compulsivos y las experiencias informadas por los adictos a las drogas y los alcoh\u00f3licos y las informadas por los pacientes obesos que afirmaban no poder controlar su alimentaci\u00f3n. En los \u00faltimos a\u00f1os, dice, ha surgido evidencia de su laboratorio y otros que vinculan los patrones patol\u00f3gicos de activaci\u00f3n cerebral que se observan en los adictos a las drogas con los que se observan en muchos sujetos de investigaci\u00f3n obesos y comedores compulsivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Cuando comenc\u00e9 a hablar de eso, hubo un rechazo total y absoluto, casi enojo, por parte de la gente que insist\u00eda en que era una enfermedad endocrinol\u00f3gica, no una enfermedad de adicci\u00f3n&#8221;, dice. &#8220;Pero esa es una distinci\u00f3n artificial. Si lo miras desde afuera, \u00bfcu\u00e1l es la diferencia entre la nicotina y un alimento ultraprocesado si ambos han sido dise\u00f1ados de manera \u00f3ptima para generar esa respuesta compulsiva? Una respuesta que manipula el sistema dopamin\u00e9rgico de alguna manera&#8221; que no encuentras en los alimentos naturales? &#8220;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nicole Avena comenz\u00f3 a estudiar si el az\u00facar realmente pod\u00eda cumplir con los criterios cient\u00edficos para otras sustancias adictivas a principios de la d\u00e9cada de 2000, despu\u00e9s de escuchar a los adictos a las drogas en recuperaci\u00f3n que les resultaba m\u00e1s dif\u00edcil dejar el az\u00facar que la hero\u00edna. Avena, profesora asociada de neurociencia en la Escuela de Medicina Mount Sinai, descubri\u00f3 que el az\u00facar, tanto en animales como en humanos, provocaba atracones, abstinencia y antojo, todos componentes de la adicci\u00f3n que se ven t\u00edpicamente en las drogas de abuso. Tambi\u00e9n vio cambios neuroqu\u00edmicos y de neuroimagen en el cerebro pr\u00e1cticamente id\u00e9nticos a los que se encuentran en los adictos a las drogas. El az\u00facar, cuando se combina con otros ingredientes presentes en los alimentos ultraprocesados, es a\u00fan m\u00e1s adictivo. En ratas, se descubri\u00f3 que el az\u00facar es tan adictivo como la coca\u00edna. &#8220;Nuestros cerebros simplemente no est\u00e1n dise\u00f1ados para poder procesar estos diferentes tipos de ingredientes en las cantidades a las que estamos expuestos&#8221;, dice Avena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los alimentos ultraprocesados \u200b\u200btienen algo m\u00e1s en com\u00fan con la nicotina: algunos de los mayores productores de alimentos procesados \u200b\u200bfueron, desde la d\u00e9cada de 1980 hasta finales de la d\u00e9cada de 2000, conocidos como <em>Big Tobacco<\/em>. En 1985, RJ Reynolds adquiri\u00f3 <em>Nabisco<\/em> por $ 4.9 mil millones, y Phillip Morris adquiri\u00f3 <em>General Foods<\/em> en un acuerdo de $ 5,75 mil millones que fue entonces la adquisici\u00f3n m\u00e1s grande en la historia de Estados Unidos fuera de la industria petrolera.<em> Phillip Morris<\/em> agreg\u00f3 Kraft a su cartera en 1988 y se renombr\u00f3 como Altria en 2003 (RJR cambi\u00f3 <em>Nabisco<\/em> a<em> Phillip Morris<\/em> en 2000, que a su vez separ\u00f3 a Kraft de su negocio internacional de tabaco en 2007).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gearhardt de la UM ha estado estudiando los eventos que llevaron al innovador informe del Cirujano General de 1988 que consideraba adictivo a la nicotina, y los puntos de referencia sol\u00edan hacerlo, a pesar de un esfuerzo concertado de uno de los grupos de presi\u00f3n m\u00e1s poderosos del pa\u00eds para prevenirlo. Uno de los factores m\u00e1s importantes que producen una adicci\u00f3n es la velocidad con la que una droga golpea el cuerpo e ilumina los centros de recompensa del cerebro. Cuando <em>Big Tobacco<\/em> comenz\u00f3 a adquirir compa\u00f1\u00edas de alimentos, ten\u00edan d\u00e9cadas de experiencia estudiando y optimizando la velocidad con la que sus productos entregaban nicotina al cerebro. Continuaron aprovechando esa ciencia en sus productos alimenticios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Muchos de estos alimentos ultraprocesados \u200b\u200bson casi premasticados para nosotros&#8221;, dice. &#8220;Se derriten en la boca de inmediato. No hay prote\u00ednas, no hay agua, no hay fibra que los ralentice. Va a llegar a sus papilas gustativas e iluminar\u00e1 sus centros de recompensa y motivaci\u00f3n del cerebro de inmediato. Luego hay un golpe secundario de dopamina cuando se absorbe en el cuerpo&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tomando grandes alimentos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La amenaza es tan grave que los responsables de la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas han mostrado recientemente destellos de una nueva voluntad de enfrentarse a la industria alimentaria. Un informe de la Oficina de Contabilidad General en agosto, encargado por miembros del Congreso en el poderoso comit\u00e9 de asignaciones de la C\u00e1mara para revisar las condiciones cr\u00f3nicas de salud relacionadas con la dieta y los esfuerzos federales para abordarlas, pint\u00f3 un panorama sombr\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s del 30 % de los j\u00f3venes de 17 a 24 a\u00f1os ya no califican para el servicio militar en los EEUU debido a su peso. Las dolencias relacionadas con la dieta, como las enfermedades cardiovasculares, el c\u00e1ncer y la diabetes, absorbieron el 54% de los $ 383.6 mil millones en gastos de atenci\u00f3n m\u00e9dica del gobierno de EEUU, que incluyen Medicare y Medicaid, en 2018. Representaron aproximadamente una cuarta parte del total de $ 1,5 billones de d\u00f3lares en gasto en atenci\u00f3n m\u00e9dica en 2018 y se asociaron con 1.487.411 muertes, m\u00e1s de la mitad de las muertes por todas las causas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recientemente, los legisladores de ambos lados del pasillo pidieron una conferencia en la Casa Blanca similar a la conferencia de 1969 sobre alimentaci\u00f3n, nutrici\u00f3n y salud. Esa reuni\u00f3n, convocada por el entonces presidente Richard Nixon para abordar la crisis del hambre, result\u00f3 en la creaci\u00f3n del programa especial de nutrici\u00f3n suplementaria para mujeres, beb\u00e9s y ni\u00f1os (SNAP) y el programa de almuerzos escolares, entre otras cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Ahora nos enfrentamos a una segunda crisis alimentaria&#8221;, dijo el senador Cory Booker, quien presidi\u00f3 un subcomit\u00e9 agr\u00edcola a principios de este mes que se centr\u00f3 en el informe de la GAO. &#8220;A pesar de ser la naci\u00f3n m\u00e1s rica del mundo, hemos creado un sistema alimentario que fomenta incansablemente el consumo excesivo de calor\u00edas vac\u00edas que literalmente nos enferman y nos hacen gastar una cantidad cada vez mayor de d\u00f3lares de los contribuyentes, literalmente, billones de d\u00f3lares por a\u00f1o \u2014 en los costos de atenci\u00f3n m\u00e9dica para tratar enfermedades relacionadas con la dieta&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie se hace ilusiones de que las soluciones ser\u00e1n f\u00e1ciles. En los \u00faltimos a\u00f1os, los funcionarios de salud p\u00fablica han lanzado importantes campa\u00f1as para lidiar con lo que muchos consideran el fruto m\u00e1s bajo: regulaciones para reducir el consumo de refrescos a trav\u00e9s de impuestos y limitaciones sobre c\u00f3mo se puede gastar la asistencia alimentaria federal y estatal, entre otras medidas. La industria alimentaria, que ha invertido decenas de millones de d\u00f3lares en cabildeo, contribuciones de campa\u00f1a e influir en la opini\u00f3n p\u00fablica, ha respondido con ferocidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En California, donde cuatro ciudades han aprobado impuestos a las bebidas gaseosas, la industria de las bebidas gast\u00f3 $ 7 millones en la promoci\u00f3n de una iniciativa electoral de 2018 que habr\u00eda dificultado que las ciudades aumenten los impuestos de cualquier tipo. La industria abandon\u00f3 la iniciativa despu\u00e9s de que los legisladores acordaron implementar una moratoria de 12 a\u00f1os sobre los impuestos locales a las bebidas azucaradas. La palabra &#8220;alimentos ultraprocesados&#8221; aparece en las pautas diet\u00e9ticas de los EEUU solo en las referencias, dice Nestl\u00e9 de la NYU, porque si apareciera de manera m\u00e1s prominente, &#8220;la industria alimentaria se volver\u00eda loca&#8221;. Ella se\u00f1ala que en 2015, cuando un comit\u00e9 cient\u00edfico recomend\u00f3 cambiar las pautas para alentar a los estadounidenses a comer menos carne por razones de &#8220;salud y sostenibilidad&#8221;, los cabilderos de la industria convencieron al Congreso de que insertara un lenguaje en un proyecto de ley de gastos que ordenaba al Departamento de Agricultura que lo cambiara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Podr\u00edamos imponer restricciones al tama\u00f1o de las porciones, imponer restricciones a la publicidad y el marketing, cambiar las pol\u00edticas de subsidios federales para subsidiar alimentos m\u00e1s saludables y hacerlos m\u00e1s disponibles&#8221;, dice Nestl\u00e9. &#8220;Hay muchas cosas que podr\u00edamos hacer. Pero no se puede hacer nada sin enfrentarnos a la industria alimentaria. Y nadie quiere hacer eso porque son muy poderosos: todo el mundo come y ama sus productos. Cada vez que alguien habla de tomar en la industria alimentaria, de repente tenemos acusaciones de &#8216;estatismo de ni\u00f1era&#8221;. (En respuesta a una solicitud de entrevista, una portavoz de la <em>Consumer Brands Association<\/em>, que representa a las empresas que fabrican alimentos, bebidas, productos para el hogar y el cuidado personal, sugiri\u00f3 que Newsweek se comunique con SNAC International, anteriormente <em>Snack Food Association<\/em>, que no responder a las consultas.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Congreso ha tardado en abordar la crisis de la obesidad. La Dra. Fatima Cody Stanford, m\u00e9dica especialista en obesidad en el Hospital General de Massachusetts y la Facultad de Medicina de Harvard, ha estado entre quienes abogan por la aprobaci\u00f3n de un proyecto de ley bipartidista que requerir\u00eda que Medicare cubriera medicamentos, terapia conductual, visitas al dietista y otras terapias aprobadas para tratar obesidad. El proyecto de ley se ha presentado tanto en la C\u00e1mara como en el Senado todos los a\u00f1os desde 2013, pero el Congreso no lo ha aprobado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se necesitar\u00e1 tiempo, investigaci\u00f3n y presi\u00f3n p\u00fablica para cambiar de opini\u00f3n en Washington, dicen los defensores. Por ahora, la mejor esperanza para una soluci\u00f3n es catalizar una oleada de demanda de los consumidores de productos m\u00e1s saludables. Muchas empresas de alimentos han reconocido que hay demanda de opciones saludables y favorables a la dieta y que pueden mover productos. Lo que nos devuelve a la ciencia. Para cambiar de opini\u00f3n, los cient\u00edficos, y la propia industria alimentaria, necesitar\u00e1n una mejor comprensi\u00f3n de qu\u00e9 hay en la dieta de la naci\u00f3n que est\u00e1 alimentando la crisis de salud p\u00fablica. &#8220;Necesitamos comprender mejor cu\u00e1les son los mecanismos que est\u00e1n impulsando los efectos nocivos de los alimentos ultraprocesados \u200b\u200bpara que podamos apuntar a pol\u00edticas y posibles reformulaciones para mejorar la salud de la naci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Necesitamos una campa\u00f1a nacional de nutrici\u00f3n&#8221;, dice Tufts Mozaffarian. &#8220;Nos estamos ahogando bajo una epidemia de enfermedades relacionadas con la dieta&#8221;. Hall, por su parte, planea realizar otro estudio comparativo para asegurarse de que las personas no est\u00e9n simplemente comiendo m\u00e1s porque la comida sabe mejor. Esta vez se asegurar\u00e1 de que los platos procesados \u200b\u200by no procesados \u200b\u200btengan el mismo sabor delicioso, seg\u00fan lo juzguen los catadores independientes. Es de esperar que los resultados nos acerquen un paso m\u00e1s a la comprensi\u00f3n y, finalmente, a la acci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> https:\/\/www.newsweek.com(12-08-21)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tener un sobrepeso severo nunca ha sido tan peligroso. Durante la epidemia de COVID-19, los estadounidenses que son obesos, sin ning\u00fan otro factor de riesgo, fueron hospitalizados a una tasa tres veces mayor que los que no lo eran, seg\u00fan algunas estimaciones. 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