{"id":5563,"date":"2026-10-22T08:17:10","date_gmt":"2026-10-22T13:17:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/?p=5563"},"modified":"2026-10-22T08:17:10","modified_gmt":"2026-10-22T13:17:10","slug":"obesidad-infantil-estamos-a-tiempo-de-cambiar-su-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web\/obesidad-infantil-estamos-a-tiempo-de-cambiar-su-futuro\/","title":{"rendered":"Obesidad infantil: \u00bfestamos a tiempo de cambiar su futuro?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La obesidad infantil se ha convertido en uno de los principales problemas de salud en el mundo. Durante muchos a\u00f1os se pens\u00f3 que un ni\u00f1o con exceso de peso simplemente com\u00eda demasiado o hac\u00eda poco ejercicio. Hoy sabemos que la situaci\u00f3n es mucho m\u00e1s compleja y que en su desarrollo intervienen factores gen\u00e9ticos, hormonales, familiares y ambientales que muchas veces escapan al control del propio ni\u00f1o y de sus padres. Una reciente revisi\u00f3n cient\u00edfica publicada recientemente en la prestigiosa revista m\u00e9dica JAMA destaca la importancia de reconocer y tratar la obesidad desde los primeros a\u00f1os de vida, sin esperar a que los ni\u00f1os lleguen a la adolescencia o comiencen a presentar problemas de salud<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cifras son preocupantes. En Estados Unidos, aproximadamente el 15% de los ni\u00f1os entre 2 y 5 a\u00f1os presenta obesidad, porcentaje que aumenta al 22% entre los 6 y 11 a\u00f1os. Esto significa que cerca de uno de cada cinco ni\u00f1os en edad escolar vive con esta enfermedad. Pero el verdadero problema no est\u00e1 solamente en el peso. La obesidad puede afectar la salud mucho antes de lo que habitualmente imaginamos. Algunos ni\u00f1os comienzan a presentar presi\u00f3n arterial elevada, alteraciones del colesterol y los triglic\u00e9ridos, acumulaci\u00f3n de grasa en el h\u00edgado e incluso apnea del sue\u00f1o, una condici\u00f3n que provoca interrupciones repetidas de la respiraci\u00f3n mientras duermen. Tambi\u00e9n puede afectar su autoestima, sus relaciones sociales y su bienestar emocional, especialmente cuando son objeto de burlas o discriminaci\u00f3n. Adem\u00e1s, los ni\u00f1os con obesidad tienen una probabilidad aproximadamente cinco veces mayor de continuar con esta condici\u00f3n durante la vida adulta, en comparaci\u00f3n con aquellos de peso normal. Esto aumenta el riesgo de desarrollar, con el paso de los a\u00f1os, enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensi\u00f3n arterial y problemas cardiovasculares. Sin embargo, esto no significa que su futuro est\u00e9 determinado. La infancia ofrece una valiosa oportunidad para intervenir y cambiar esa trayectoria. Uno de los aspectos que m\u00e1s ha cambiado en nuestra comprensi\u00f3n de la obesidad es reconocer que no todos los ni\u00f1os tienen la misma facilidad para mantener un peso saludable. La gen\u00e9tica puede influir en el apetito, la sensaci\u00f3n de saciedad, el gasto de energ\u00eda y la tendencia a acumular grasa corporal. Algunos ni\u00f1os sienten m\u00e1s hambre, necesitan mayores cantidades de alimentos para sentirse satisfechos o tienen una predisposici\u00f3n biol\u00f3gica a aumentar de peso. Tambi\u00e9n influyen las condiciones durante el embarazo, el aumento acelerado de peso en los primeros a\u00f1os de vida, las horas de sue\u00f1o, la alimentaci\u00f3n familiar y las oportunidades para jugar o realizar actividad f\u00edsica. Incluso el entorno en que vive un ni\u00f1o puede facilitar o dificultar la adopci\u00f3n de h\u00e1bitos saludables. Por eso, culpar a los padres o decirle a un ni\u00f1o que simplemente debe comer menos y moverse m\u00e1s no solo resulta injusto, sino que tambi\u00e9n desconoce la complejidad de esta enfermedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfC\u00f3mo podemos saber si un ni\u00f1o tiene obesidad? <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia de los adultos, no basta con mirar cu\u00e1nto pesa o comparar su cuerpo con el de otros ni\u00f1os. Es necesario considerar su edad, sexo y estatura mediante curvas de crecimiento especiales. Por esta raz\u00f3n, se recomienda evaluar el \u00edndice de masa corporal desde los 2 a\u00f1os y realizar un seguimiento peri\u00f3dico de su crecimiento. Cuando se confirma la presencia de obesidad, lo importante no es comenzar una dieta estricta ni exigir una r\u00e1pida p\u00e9rdida de peso, sino comprender qu\u00e9 factores est\u00e1n contribuyendo al problema y ofrecer un tratamiento adecuado a su edad y necesidades. La evidencia cient\u00edfica demuestra que los mejores resultados se obtienen cuando participa toda la familia. Los programas que combinan orientaci\u00f3n alimentaria, actividad f\u00edsica, cambios de h\u00e1bitos y acompa\u00f1amiento profesional durante varios meses logran mejores resultados que los consejos aislados entregados en una consulta m\u00e9dica. En particular, los programas que ofrecen al menos 26 horas de atenci\u00f3n y seguimiento durante un per\u00edodo de 3 a 12 meses han demostrado beneficios sobre el peso y la salud de los ni\u00f1os. Aunque la reducci\u00f3n promedio del \u00edndice de masa corporal es relativamente moderada, cercana a 0,7 unidades respecto de quienes no reciben este tratamiento intensivo, sus beneficios van m\u00e1s all\u00e1 de la balanza. En un ni\u00f1o que todav\u00eda est\u00e1 creciendo, incluso mantener estable su peso mientras aumenta de estatura puede representar un avance importante. Mejorar la alimentaci\u00f3n, recuperar la capacidad de disfrutar del ejercicio, dormir adecuadamente y sentirse mejor consigo mismo son logros igualmente valiosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfF\u00e1rmacos antiobesidad en ni\u00f1os?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro aspecto que est\u00e1 despertando gran inter\u00e9s es la posibilidad de utilizar medicamentos para tratar la obesidad desde edades m\u00e1s tempranas. Hasta hace poco, las alternativas farmacol\u00f3gicas para los menores de 12 a\u00f1os eran pr\u00e1cticamente inexistentes, salvo tratamientos destinados a algunas formas gen\u00e9ticas poco frecuentes de obesidad. Sin embargo, los avances en medicamentos que ayudan a controlar el apetito est\u00e1n abriendo nuevas posibilidades. Uno de ellos es la liraglutida, que act\u00faa imitando una hormona intestinal llamada GLP-1, relacionada con la sensaci\u00f3n de saciedad y la regulaci\u00f3n del apetito. Un estudio realizado en ni\u00f1os de 6 a menos de 12 a\u00f1os mostr\u00f3 que este medicamento consigui\u00f3 una reducci\u00f3n porcentual del \u00edndice de masa corporal 7,4 puntos porcentuales mayor que la observada en quienes recibieron placebo, es decir, un tratamiento sin el principio activo. Se trata de un resultado alentador, que demuestra que los medicamentos dirigidos a regular el apetito tambi\u00e9n pueden ser eficaces en ni\u00f1os peque\u00f1os. Sin embargo, todav\u00eda existen importantes preguntas sobre su seguridad durante tratamientos prolongados y sus posibles efectos sobre el crecimiento y desarrollo. Por ello, estos medicamentos a\u00fan no est\u00e1n aprobados de manera general para tratar la obesidad com\u00fan en menores de 12 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no significa que todos los ni\u00f1os con obesidad necesiten medicamentos. La mayor\u00eda debe comenzar con intervenciones familiares y cambios sostenibles de h\u00e1bitos, mientras que los tratamientos farmacol\u00f3gicos podr\u00edan representar una alternativa para determinados pacientes cuando exista suficiente evidencia de seguridad y eficacia. Quiz\u00e1s uno de los mensajes m\u00e1s importantes es que no debemos esperar a que un ni\u00f1o llegue a la adolescencia o desarrolle complicaciones para comenzar a ayudarlo. Cuanto antes se identifique el problema y se ofrezca un tratamiento adecuado, mayores ser\u00e1n las oportunidades de mejorar su salud y prevenir enfermedades futuras. Tambi\u00e9n es fundamental cambiar la manera en que hablamos de obesidad infantil. Un ni\u00f1o con obesidad no necesita sentirse culpable, avergonzado ni constantemente preocupado por su peso. Necesita comprensi\u00f3n, apoyo y un entorno familiar que favorezca h\u00e1bitos saludables sin transformar la alimentaci\u00f3n o el ejercicio en una fuente de conflicto. La obesidad infantil es una enfermedad cr\u00f3nica y compleja, pero eso no significa que no podamos actuar. Hoy conocemos mejor sus causas, contamos con estrategias de tratamiento m\u00e1s eficaces y comenzamos a disponer de nuevas herramientas que podr\u00edan ampliar las posibilidades terap\u00e9uticas durante los pr\u00f3ximos a\u00f1os. El gran desaf\u00edo no consiste simplemente en conseguir que los ni\u00f1os bajen de peso, sino en ayudarlos a crecer m\u00e1s sanos, sentirse bien y disminuir el riesgo de enfermedades durante el resto de sus vidas. La infancia es una etapa de enormes oportunidades. Actuar a tiempo puede marcar una diferencia que se extienda mucho m\u00e1s all\u00e1 de esos primeros a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> SOCHOB (22\/10\/26)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La obesidad infantil se ha convertido en uno de los principales problemas de salud en el mundo. 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