{"id":11985,"date":"2020-08-24T20:46:16","date_gmt":"2020-08-25T00:46:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/?p=11985"},"modified":"2020-08-24T20:47:23","modified_gmt":"2020-08-25T00:47:23","slug":"el-consumo-excesivo-de-fructosa-puede-causar-un-intestino-permeable-lo-que-lleva-a-la-enfermedad-del-higado-graso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/el-consumo-excesivo-de-fructosa-puede-causar-un-intestino-permeable-lo-que-lleva-a-la-enfermedad-del-higado-graso\/","title":{"rendered":"El consumo excesivo de fructosa puede causar un intestino permeable, lo que lleva a la enfermedad del h\u00edgado graso"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El consumo excesivo de fructosa, un edulcorante omnipresente en la dieta estadounidense, puede provocar la enfermedad del h\u00edgado graso no alcoh\u00f3lico (NAFLD), que es comparablemente frecuente en los Estados Unidos.\u00a0Pero contrariamente a lo que se entend\u00eda anteriormente, los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego informan que la fructosa solo afecta negativamente al h\u00edgado despu\u00e9s de que llega a los intestinos, donde el az\u00facar altera la barrera epitelial que protege los \u00f3rganos internos de las toxinas bacterianas en el intestino.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desarrollo de tratamientos que previenen la alteraci\u00f3n de la barrera intestinal, concluyen los autores en un estudio publicado el 24 de agosto de 2020 en\u00a0<em>Nature Metabolism<\/em>, podr\u00eda proteger al h\u00edgado de la NAFLD, una afecci\u00f3n que afecta a uno de cada tres estadounidenses. \u00abLa EHGNA es la causa m\u00e1s com\u00fan de enfermedad hep\u00e1tica cr\u00f3nica en el mundo. Puede progresar a afecciones m\u00e1s graves, como cirrosis, c\u00e1ncer de h\u00edgado, insuficiencia hep\u00e1tica y muerte\u00bb, dijo el autor principal Michael Karin, PhD, profesor distinguido de farmacolog\u00eda y patolog\u00eda en la Facultad de Medicina de UC San Diego.\u00a0\u00abEstos hallazgos apuntan a un enfoque que podr\u00eda prevenir que ocurra da\u00f1o hep\u00e1tico en primer lugar\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El consumo de fructosa en los EEUU se ha disparado desde la d\u00e9cada de 1970 y la introducci\u00f3n del jarabe de ma\u00edz con alto contenido de fructosa (JMAF), un sustituto del az\u00facar m\u00e1s barato que se usa ampliamente en alimentos procesados \u200b\u200by envasados, desde cereales y productos horneados hasta refrescos.\u00a0M\u00faltiples estudios en animales y humanos han relacionado el aumento del consumo de JMAF con la epidemia de obesidad del pa\u00eds y numerosas afecciones inflamatorias, como diabetes, enfermedades card\u00edacas y c\u00e1ncer.\u00a0Sin embargo, la Administraci\u00f3n de Drogas y Alimentos de los EEUU lo regula de manera similar a otros edulcorantes, como la sacarosa o la miel, y aconseja solo moderar su ingesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el nuevo estudio define una funci\u00f3n y un riesgo espec\u00edficos del JMAF en el desarrollo de la enfermedad del h\u00edgado graso.\u00a0\u00abLos antiguos egipcios conoc\u00edan la capacidad de la fructosa, que abunda en los higos secos y los d\u00e1tiles, para inducir el h\u00edgado graso, que alimentaban a los patos y gansos con frutos secos para hacer su versi\u00f3n de\u00a0<em>foie gras<\/em>\u00ab, dijo Karin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCon el advenimiento de la bioqu\u00edmica moderna y el an\u00e1lisis metab\u00f3lico, se hizo obvio que la fructosa es dos o tres veces m\u00e1s potente que la glucosa para aumentar la grasa hep\u00e1tica, una condici\u00f3n que desencadena la EHGNA. Y el aumento del consumo de refrescos que contienen JMAF se corresponde con el crecimiento explosivo en la incidencia de NAFLD\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fructosa se degrada en el tracto digestivo humano por una enzima llamada fructoquinasa, que es producida tanto por el h\u00edgado como por el intestino.\u00a0Utilizando modelos de rat\u00f3n, los investigadores encontraron que el metabolismo excesivo de la fructosa en las c\u00e9lulas intestinales reduce la producci\u00f3n de prote\u00ednas que mantienen la barrera intestinal, una capa de c\u00e9lulas epiteliales compactas cubiertas con moco que previenen que las bacterias y productos microbianos, como las endotoxinas, se escapen del intestinos y en la sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPor lo tanto, al deteriorar la barrera y aumentar su permeabilidad, el consumo excesivo de fructosa puede resultar en una condici\u00f3n inflamatoria cr\u00f3nica llamada endotoxemia, que se ha documentado tanto en animales de experimentaci\u00f3n como en pacientes pedi\u00e1tricos con NAFLD\u00bb, dijo la primera autora del estudio, Jelena Todoric, MD, PhD, una acad\u00e9mica visitante en el laboratorio de Karin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su estudio, Karin, Todoric y sus colegas de universidades e instituciones de todo el mundo, encontraron que las endotoxinas filtradas que llegaban al h\u00edgado provocaban una mayor producci\u00f3n de citoquinas inflamatorias y estimulaban la conversi\u00f3n de fructosa y glucosa en dep\u00f3sitos de \u00e1cidos grasos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEst\u00e1 muy claro que la fructosa hace su trabajo sucio en el intestino\u00bb, dijo Karin, \u00aby si se previene el deterioro de la barrera intestinal, la fructosa hace poco da\u00f1o al h\u00edgado\u00bb. Los cient\u00edficos notaron que alimentar a los ratones con altas cantidades de fructosa y grasa produce efectos adversos para la salud particularmente graves.\u00a0\u00abEsa es una condici\u00f3n que imita el percentil 95 de la ingesta relativa de fructosa por parte de los adolescentes estadounidenses, que obtienen hasta el 21,5% de sus calor\u00edas diarias de la fructosa, a menudo en combinaci\u00f3n con alimentos densos en calor\u00edas como hamburguesas y papas fritas\u00bb, dijo Karin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Curiosamente, el equipo de investigaci\u00f3n descubri\u00f3 que cuando la ingesta de fructosa se redujo por debajo de cierto umbral, no se observaron efectos adversos en ratones, lo que sugiere que solo el consumo excesivo y prolongado de fructosa representa un riesgo para la salud.\u00a0La ingesta moderada de fructosa a trav\u00e9s del consumo normal de frutas es bien tolerada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDesafortunadamente, muchos alimentos procesados \u200b\u200bcontienen JMAF y la mayor\u00eda de la gente no puede calcular la cantidad de fructosa que realmente consume\u00bb, dijo Karin.\u00a0\u00abAunque la educaci\u00f3n y una mayor conciencia son las mejores soluciones a este problema, para aquellas personas que hab\u00edan progresado a la forma grave de NAFLD conocida como esteatohepatitis no alcoh\u00f3lica, estos hallazgos ofrecen alguna esperanza de una terapia futura basada en la restauraci\u00f3n de la barrera intestinal\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente<\/strong>: https:\/\/www.sciencedaily.com<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencia:<\/strong> Todoric J, Di Caro G, Reibe S, et al.\u00a0Fructose stimulated de novo lipogenesis is promoted by inflammation. Nat Metab. 24 August 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El consumo excesivo de fructosa, un edulcorante omnipresente en la dieta estadounidense, puede provocar la enfermedad del h\u00edgado graso no alcoh\u00f3lico (NAFLD), que es comparablemente frecuente en los Estados Unidos.\u00a0Pero contrariamente a lo que se entend\u00eda anteriormente, los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego informan que la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":11987,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-11985","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias-actuales"],"acf":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Fructosa-Fig-23-e1598316345571.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11985","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11985"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11985\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11986,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11985\/revisions\/11986"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11987"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11985"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11985"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11985"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}