{"id":23680,"date":"2025-03-27T09:32:43","date_gmt":"2025-03-27T13:32:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/?p=23680"},"modified":"2025-03-27T09:32:43","modified_gmt":"2025-03-27T13:32:43","slug":"los-cientificos-descubren-por-que-la-obesidad-quita-el-placer-de-comer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/los-cientificos-descubren-por-que-la-obesidad-quita-el-placer-de-comer\/","title":{"rendered":"Los cient\u00edficos descubren por qu\u00e9 la obesidad quita el placer de comer"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Un nuevo estudio revela que la obesidad reduce una sustancia qu\u00edmica cerebral espec\u00edfica, lo que disminuye el deseo de consumir alimentos ricos en calor\u00edas. Aumentarla puede contribuir a la p\u00e9rdida de peso. El placer que obtenemos al comer comida chatarra (la descarga de dopamina que se produce al comer papas fritas saladas y grasosas y una hamburguesa deliciosa) suele ser se\u00f1alado como la causa del consumo excesivo de comida y del aumento de las tasas de obesidad en nuestra sociedad.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero un nuevo estudio realizado por cient\u00edficos de la Universidad de California en Berkeley sugiere que el placer de comer, incluso comer comida chatarra, es clave para mantener un peso saludable en una sociedad donde abunda la comida barata y rica en grasas. Parad\u00f3jicamente, la evidencia anecd\u00f3tica sugiere que las personas con obesidad pueden experimentar menos placer al comer que las de peso normal. Las exploraciones cerebrales de personas obesas muestran una actividad reducida en las regiones cerebrales relacionadas con el placer al recibir comida, un patr\u00f3n tambi\u00e9n observado en estudios con animales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, investigadores de la UC Berkeley han identificado una posible causa subyacente de este fen\u00f3meno: una disminuci\u00f3n de la neurotensina, un p\u00e9ptido cerebral que interact\u00faa con la red de dopamina, y una estrategia potencial para restaurar el placer de comer de una manera que ayude a reducir el consumo general. El estudio revela un mecanismo cerebral insospechado que explica por qu\u00e9 una dieta alta en grasas cr\u00f3nica puede reducir el deseo de consumir alimentos ricos en grasas y az\u00facares, incluso cuando estos alimentos siguen siendo f\u00e1cilmente accesibles. Los investigadores proponen que esta falta de deseo en personas obesas se debe a la p\u00e9rdida del placer de comer causada por el consumo prolongado de alimentos ricos en calor\u00edas. La p\u00e9rdida de este placer podr\u00eda, de hecho, contribuir a la progresi\u00f3n de la obesidad. \u201cUna inclinaci\u00f3n natural hacia la comida chatarra no es inherentemente mala, pero perderla podr\u00eda exacerbar a\u00fan m\u00e1s la obesidad\u201d, dijo Stephan Lammel, profesor del Departamento de Neurociencia de la UC Berkeley y miembro del Instituto de Neurociencia Helen Wills.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los investigadores descubrieron que este efecto se debe a una reducci\u00f3n de la neurotensina en una regi\u00f3n cerebral espec\u00edfica que conecta con la red dopamin\u00e9rgica. Cabe destacar que demuestran que restaurar los niveles de neurotensina, ya sea mediante cambios en la dieta o manipulaciones gen\u00e9ticas que mejoran su producci\u00f3n, puede restablecer el placer de comer y promover la p\u00e9rdida de peso. \u201cUna dieta rica en grasas altera el cerebro, lo que resulta en niveles m\u00e1s bajos de neurotensina, lo que a su vez altera nuestra forma de comer y nuestra respuesta a estos alimentos\u201d, dijo Lammel. \u201cEncontramos una manera de recuperar el deseo por alimentos ricos en calor\u00edas, lo que podr\u00eda ayudar a controlar el peso\u201d. Si bien los hallazgos en ratones no siempre se pueden trasladar directamente a los humanos, este descubrimiento podr\u00eda abrir nuevos caminos para abordar la obesidad restaurando el placer relacionado con la comida y rompiendo patrones de alimentaci\u00f3n poco saludables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cImagina comer un postre incre\u00edble en un gran restaurante de Par\u00eds: experimentas una explosi\u00f3n de dopamina y felicidad\u201d, dijo Neta Gazit Shimoni, investigadora postdoctoral de UC Berkeley. \u201cDescubrimos que esta misma sensaci\u00f3n se presenta en ratones con una dieta normal, pero no en aquellos con una dieta alta en grasas. Pueden seguir comiendo por costumbre o por aburrimiento, en lugar de por placer genuino\u201d. Gazit Shimoni y la ex estudiante de posgrado de UC Berkeley Amanda Tose son los primeros coautores, y Lammel es el autor principal del estudio, que se publicar\u00e1 el 26 de marzo en la revista <em>Nature<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> Universidad de California, Berkeley.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencia:<\/strong> Gazit Shimoni N, Tose AJ, Seng C, et al. <a href=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Changes-in-neurotensin-signalling-drive-hedonic-devaluation-in-obesity-1.pdf\">Changes in neurotensin signalling drive hedonic devaluation in obesity<\/a>. Nature. 2025 Mar 26.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un nuevo estudio revela que la obesidad reduce una sustancia qu\u00edmica cerebral espec\u00edfica, lo que disminuye el deseo de consumir alimentos ricos en calor\u00edas. Aumentarla puede contribuir a la p\u00e9rdida de peso. 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