{"id":24546,"date":"2025-07-30T12:29:51","date_gmt":"2025-07-30T16:29:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/?p=24546"},"modified":"2025-07-30T12:29:51","modified_gmt":"2025-07-30T16:29:51","slug":"capturar-un-metabolito-de-las-bacterias-intestinales-ayuda-a-controlar-la-glucosa-y-protege-el-higado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/capturar-un-metabolito-de-las-bacterias-intestinales-ayuda-a-controlar-la-glucosa-y-protege-el-higado\/","title":{"rendered":"Capturar un metabolito de las bacterias intestinales ayuda a controlar la glucosa y protege el h\u00edgado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Un equipo de cient\u00edficos canadienses ha descubierto una nueva y sorprendente forma de mejorar los niveles de az\u00facar en sangre y reducir el da\u00f1o hep\u00e1tico: atrapando un combustible poco conocido producido por las bacterias intestinales antes de que causen estragos en el cuerpo.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hallazgos, publicados en <em>Cell Metabolism<\/em>, podr\u00edan abrir la puerta a nuevas terapias para tratar enfermedades metab\u00f3licas como la diabetes tipo 2 y la enfermedad del h\u00edgado graso. Investigadores de la Universidad McMaster, la Universidad Laval y la Universidad de Ottawa demostraron que una mol\u00e9cula producida por microbios intestinales puede infiltrarse en el torrente sangu\u00edneo y alimentar al h\u00edgado para que produzca m\u00e1s glucosa y grasa de la necesaria. Sin embargo, cuando los investigadores desarrollaron una forma de atrapar esta mol\u00e9cula en el intestino antes de que entre al organismo, observaron mejoras dr\u00e1sticas en el control de la glucemia y la enfermedad del h\u00edgado graso en ratones con obesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEste es un nuevo giro en una v\u00eda metab\u00f3lica cl\u00e1sica\u00bb, dice Jonathan Schertzer, autor principal y correspondiente y profesor del Departamento de Bioqu\u00edmica y Ciencias Biom\u00e9dicas de McMaster. Sabemos desde hace casi un siglo que los m\u00fasculos y el h\u00edgado intercambian lactato y glucosa, un proceso llamado ciclo de Cori. Lo que hemos descubierto es una nueva rama de ese ciclo, donde las bacterias intestinales tambi\u00e9n participan. En 1947, los cient\u00edficos casados Carl Ferdinand Cori y Gerty Theresa Cori recibieron el Premio Nobel de Fisiolog\u00eda o Medicina por su trabajo que demostraba c\u00f3mo los m\u00fasculos del cuerpo generan lactato que alimenta al h\u00edgado para producir glucosa en sangre , que luego vuelve a circular para alimentar el m\u00fasculo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trabajo sent\u00f3 las bases para explicar c\u00f3mo los m\u00fasculos utilizan una forma de lactato (L-lactato) y el h\u00edgado utiliza la glucosa en sangre para comunicarse e intercambiar combustible entre s\u00ed. El equipo canadiense descubri\u00f3 que los ratones obesos, e incluso las personas con obesidad, presentan niveles m\u00e1s altos de una mol\u00e9cula menos conocida, el D-lactato, en la sangre. A diferencia del L-lactato, m\u00e1s conocido y producido por los m\u00fasculos, la mayor parte del D-lactato proviene de los microbios intestinales y se ha demostrado que aumenta la glucemia y la grasa hep\u00e1tica de forma m\u00e1s agresiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para detener esto, los investigadores crearon una \u00abtrampa de sustrato intestinal\u00bb: un pol\u00edmero seguro y biodegradable que se une al D-lactato en el intestino e impide su absorci\u00f3n. Los ratones alimentados con esta trampa presentaron niveles m\u00e1s bajos de glucosa en sangre, menor resistencia a la insulina y menor inflamaci\u00f3n y fibrosis hep\u00e1tica, todo ello sin modificar su dieta ni su peso corporal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEsta es una forma completamente nueva de abordar el tratamiento de enfermedades metab\u00f3licas como la diabetes tipo 2 y la enfermedad del h\u00edgado graso. En lugar de actuar directamente sobre las hormonas o el h\u00edgado, interceptamos una fuente de energ\u00eda microbiana antes de que pueda causar da\u00f1o\u00bb, afirma Schertzer, miembro del Centro de Investigaci\u00f3n sobre Metabolismo, Obesidad y Diabetes (MODR) y del Instituto de Investigaci\u00f3n de Salud Digestiva Familiar Farncombe de McMaster. Schertzer ocupa una C\u00e1tedra de Investigaci\u00f3n de Canad\u00e1 en Inflamaci\u00f3n Metab\u00f3lica. La investigaci\u00f3n destaca la creciente importancia del microbioma en las enfermedades cr\u00f3nicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> McMaster University<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencia:<\/strong> Fang H, Anhe FF, Kukje Zada D, et al. <a href=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Gut-substrate-trap-of-D-lactate-from-microbiota-improves-blood-glucose-and-fatty-liver-disease-in-obese-mice.pdf\">Gut substrate trap of D-lactate from microbiota improves blood glucose and fatty liver disease in obese mice<\/a>. Cell Metabolism 37, 1\u201314, September 2, 2025.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un equipo de cient\u00edficos canadienses ha descubierto una nueva y sorprendente forma de mejorar los niveles de az\u00facar en sangre y reducir el da\u00f1o hep\u00e1tico: atrapando un combustible poco conocido producido por las bacterias intestinales antes de que causen estragos en el cuerpo. 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