{"id":2493,"date":"2013-07-18T14:46:46","date_gmt":"2013-07-18T18:46:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sochob.cl\/web1\/?p=2493"},"modified":"2015-02-02T16:18:13","modified_gmt":"2015-02-02T20:18:13","slug":"los-cambios-en-la-flora-intestinal-mediante-la-alimentacion-pueden-influir-en-la-funcion-cerebral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/los-cambios-en-la-flora-intestinal-mediante-la-alimentacion-pueden-influir-en-la-funcion-cerebral\/","title":{"rendered":"Los cambios en la flora intestinal mediante la alimentaci\u00f3n pueden influir en la funci\u00f3n cerebral"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2494\" title=\"flora_intestinal\" src=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/flora_intestinal.jpg\" alt=\"\" width=\"557\" height=\"156\" srcset=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/flora_intestinal.jpg 557w, https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/flora_intestinal-300x84.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 557px) 100vw, 557px\" \/><!--more-->Un equipo de investigaci\u00f3n de la Universidad de California en Los \u00c1ngeles (UCLA) ha llegado a la conclusi\u00f3n de que las bacterias ingeridas en la comida pueden influir en algunos aspectos de la funci\u00f3n cerebral en los seres humanos<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un estudio preliminar hecho sobre mujeres sanas, los cient\u00edficos han determinado que las mujeres que consumieron de modo habitual bacterias beneficiosas conocidas como probi\u00f3ticos mostraban un patr\u00f3n de funci\u00f3n cerebral distinto en comparaci\u00f3n con las dem\u00e1s sujetos de estudio, tanto en un estado relajado como en su reacci\u00f3n ante una tarea de reconocimiento de emociones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los resultados del estudio se han publicado en la revista acad\u00e9mica <em>Gastroenterology<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El descubrimiento de que cambiar la flora microbiana intestinal en el Ser Humano puede afectar al cerebro en algunos aspectos podr\u00eda aportar l\u00edneas interesantes de investigaci\u00f3n en el campo m\u00e9dico, acaso llevando al desarrollo de tratamientos alimentarios o farmacol\u00f3gicos para mejorar la funci\u00f3n cerebral, seg\u00fan valoran la Dra. Kirsten Tillisch, profesora adjunta de medicina en la Escuela M\u00e9dica David Geffen de la UCLA y sus colegas del equipo que ha realizado esta investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se sabe que el cerebro env\u00eda se\u00f1ales al intestino, lo cual es una de las causas de que el estr\u00e9s y otras emociones puedan contribuir a la aparici\u00f3n de molestias gastrointestinales. Este nuevo estudio parece demostrar algo que se ha sospechado desde tiempo atr\u00e1s pero que hasta ahora s\u00f3lo se hab\u00eda demostrado en investigaciones sobre animales: Que las se\u00f1ales tambi\u00e9n discurren en la direcci\u00f3n inversa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abUna y otra vez, escuchamos decir a pacientes que nunca se sintieron deprimidos o ansiosos hasta que empezaron a experimentar problemas con sus intestinos\u00bb, explica Tillisch. \u00abNuestro estudio muestra que la conexi\u00f3n intestino-cerebro es una v\u00eda de doble sentido\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta peque\u00f1a investigaci\u00f3n participaron como sujetos de estudio 36 mujeres con edades de entre 18 y 55 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El equipo de la Dra. Tillisch y el Dr. Emeran Mayer, profesor de medicina, fisiolog\u00eda y psiquiatr\u00eda en la misma escuela m\u00e9dica de la UCLA, dividi\u00f3 a las mujeres en tres grupos: un grupo ingiri\u00f3 un yogur espec\u00edfico que conten\u00eda una mezcla de varios probi\u00f3ticos (bacterias que se considera que tienen un efecto positivo sobre los intestinos) dos veces al d\u00eda durante cuatro semanas; otro grupo consumi\u00f3 un producto l\u00e1cteo con el mismo aspecto y sabor que ese yogur pero sin contener probi\u00f3ticos; y un tercer grupo no consumi\u00f3 ning\u00fan producto de prueba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se realizaron escaneos mediante fMRI (resonancia magn\u00e9tica funcional por im\u00e1genes) antes y despu\u00e9s del per\u00edodo de estudio de cuatro semanas. Estos escaneos examinaron los cerebros de las mujeres en estado de reposo y en respuesta a una tarea de reconocimiento de emociones en la que ve\u00edan una serie de im\u00e1genes de personas con rostros de enojo o miedo y los hac\u00edan corresponder con otros rostros que mostraban las mismas emociones. Se escogi\u00f3 esta tarea, dise\u00f1ada para medir el grado de participaci\u00f3n que en respuesta a un est\u00edmulo visual mostraban regiones cerebrales asociadas con la afectividad y la cognici\u00f3n, porque investigaciones anteriores en animales hab\u00edan asociado cambios en la flora intestinal con cambios en las conductas afectivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los investigadores encontraron que, en comparaci\u00f3n con las mujeres que no consumieron el yogur con probi\u00f3ticos, las que s\u00ed lo hicieron mostraron una disminuci\u00f3n en la actividad tanto de la \u00ednsula (una regi\u00f3n del cerebro ligada a la emoci\u00f3n y los sentimientos y que procesa e integra sensaciones internas del cuerpo, incluyendo las generadas por los intestinos) como de la corteza somatosensorial primaria, durante la tarea descrita que suscitaba reacciones emocionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, en respuesta a la tarea, se constat\u00f3 en estas mujeres una disminuci\u00f3n en el grado de participaci\u00f3n de una amplia red cerebral que incluye \u00e1reas vinculadas a la cognici\u00f3n, y a sensaciones y emociones. Las mujeres de los otros dos grupos mostraron una actividad estable o con incrementos en esta red.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escaneos cerebrales realizados en reposo revelaron que las mujeres que consumieron probi\u00f3ticos mostraron una mayor conectividad entre una regi\u00f3n clave del tallo cerebral conocida como sustancia gris periacueductal, y \u00e1reas asociadas a la cognici\u00f3n en la corteza prefrontal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, las mujeres que no consumieron ning\u00fan producto de prueba mostraron una mayor conectividad de la sustancia gris periacueductal con las regiones vinculadas a las sensaciones y emociones, mientras que el grupo que consumi\u00f3 el producto l\u00e1cteo sin probi\u00f3ticos mostr\u00f3 resultados intermedios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como Mayer explica, hay estudios que muestran que lo que comemos puede alterar la composici\u00f3n y los productos de la flora intestinal, en particular que las personas que tienen dietas con alto contenido de fibra y ricas en vegetales tienen una composici\u00f3n de su microbiota intestinal diferente a la de las personas que consumen la t\u00edpica dieta occidental rica en grasas y carbohidratos. \u00abAhora sabemos que esto afecta no s\u00f3lo al metabolismo, sino tambi\u00e9n a la funci\u00f3n cerebral\u00bb, subraya Mayer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene mencionar que esta investigaci\u00f3n ha sido financiada por <em>Danone Research<\/em>, y que Mayer ha trabajado en el consejo asesor cient\u00edfico de la empresa. Tres de los autores del estudio (Denis Guyonnet, Sophie Legrain-Raspaud y Beatrice Trotin) son empleados de <em>Danone Research<\/em> y participaron en la planificaci\u00f3n y la ejecuci\u00f3n del estudio (suministrando los productos) aunque no tuvieron papel alguno en los an\u00e1lisis ni en la interpretaci\u00f3n de los resultados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> <cite>noticiasdelaciencia.com<\/cite><em><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencia:<\/strong> Tillisch K, Labus J, Kilpatrick L, et al. Consumption of fermented milk product with probiotic modulates brain activity. Gastroenterology 2013 Jun;144(7):1394-401.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":2494,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1,10],"tags":[],"class_list":["post-2493","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","category-noticias-archivo"],"acf":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/flora_intestinal.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2493","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2493"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2836,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2493\/revisions\/2836"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2494"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}