{"id":26721,"date":"2026-03-20T00:24:18","date_gmt":"2026-03-20T04:24:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/?p=26721"},"modified":"2026-03-19T19:39:35","modified_gmt":"2026-03-19T23:39:35","slug":"pitones-una-pista-inesperada-contra-la-obesidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/pitones-una-pista-inesperada-contra-la-obesidad\/","title":{"rendered":"Pitones: una pista inesperada contra la obesidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Las pitones no mordisquean. Devoran, aprietan y engullen a sus presas enteras en una comida que puede llegar a pesar casi el 100% de su peso corporal. Pero incluso mientras se deslizan sigilosamente por el bosque, pueden pasar meses o incluso un a\u00f1o entre grandes bocados. Este patr\u00f3n de atracones y ayunos extremos exige a su metabolismo mucho m\u00e1s de lo que los humanos experimentamos a diario.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, investigadores de Stanford Medicine y la Universidad de Colorado Boulder han descubierto que un metabolito que aumenta 1.000 veces en las pitones despu\u00e9s de una comida abundante provoca que los ratones de laboratorio obesos rechacen sus bolitas de comida y pierdan peso, imitando el efecto de f\u00e1rmacos como la semaglutida, por ejemplo, <em>Ozempic<\/em> y <em>Wegovy<\/em>. Aunque a\u00fan es pronto para saber si este metabolito, llamado pTOS, se convertir\u00e1 en un nuevo f\u00e1rmaco para adelgazar en humanos, el estudio refuerza la importancia de investigar los extremos en el reino animal. Los reptiles han aportado repetidamente a los humanos f\u00e1rmacos de gran relevancia cl\u00ednica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El veneno de serpiente est\u00e1 repleto de compuestos biol\u00f3gicamente activos que se han utilizado para elaborar medicamentos para la presi\u00f3n arterial y anticoagulantes. Y la semaglutida surgi\u00f3 del descubrimiento de una hormona en el monstruo de Gila que regula los niveles de az\u00facar en la sangre. \u00abLos mam\u00edferos tienen un rango fisiol\u00f3gico y metab\u00f3lico relativamente estrecho\u00bb, afirm\u00f3 Jonathan Long, doctor en patolog\u00eda, profesor asociado y miembro del Instituto de Neurociencias Wu Tsai. \u00abLos humanos, por ejemplo, comemos entre el 1% y el 2% de nuestro peso corporal en cada comida, y comemos unas tres veces al d\u00eda\u00bb, a diferencia de las serpientes, que comen con poca frecuencia y cuya fisiolog\u00eda cambia dr\u00e1sticamente despu\u00e9s de comer. \u00abObviamente, no somos serpientes. Pero quiz\u00e1s estudiando estos animales podamos identificar mol\u00e9culas o v\u00edas metab\u00f3licas que tambi\u00e9n afecten al metabolismo humano.\u00bb Long es el autor principal del estudio, publicado en Nature Metabolism . El investigador postdoctoral Shuke Xiao, Ph.D.; Mengjie Wang, MD, Ph.D., investigador postdoctoral en la Universidad del Sur de Florida; y Thomas Martin, Ph.D., investigador postdoctoral en la Universidad de Colorado Boulder, son los autores principales de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>No son exactamente ratones de laboratorio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las pitones no son animales de laboratorio comunes. Pueden pesar hasta 90 kilos y vivir m\u00e1s de 20 a\u00f1os en estado salvaje, muy lejos de ser ratones de laboratorio. Pero su dr\u00e1stica respuesta fisiol\u00f3gica ante comidas abundantes y repentinas ha llamado la atenci\u00f3n de los investigadores. Horas despu\u00e9s de comer, los \u00f3rganos de las pitones, incluido el coraz\u00f3n, comienzan a aumentar de tama\u00f1o en un 50% o m\u00e1s; sus necesidades energ\u00e9ticas aumentan \u2014\u00a1la digesti\u00f3n consume calor\u00edas!\u2014 en m\u00e1s de un 40%; y las c\u00e9lulas que normalmente no se dividen, como las c\u00e9lulas beta productoras de insulina en el p\u00e1ncreas, se multiplican exponencialmente. Investigadores de la Universidad de Colorado Boulder que estudian enfermedades card\u00edacas estaban interesados \u200b\u200ben el crecimiento repentino del coraz\u00f3n en las pitones despu\u00e9s de alimentarse cuando descubrieron el metabolito. Examinaron la sangre de pitones birmanas j\u00f3venes, que pesaban entre 1,5 y 2,5 kilogramos, antes y despu\u00e9s de una comida que representaba aproximadamente el 25% de su peso corporal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estado salvaje, las pitones birmanas pueden pasar de 12 a 18 meses sin comer; las serpientes de laboratorio hab\u00edan ayunado durante 28 d\u00edas antes de alimentarse. Tambi\u00e9n realizaron pruebas similares con pitones bola, una especie m\u00e1s peque\u00f1a emparentada con la pit\u00f3n birmana. Los cient\u00edficos identificaron m\u00e1s de 200 mol\u00e9culas llamadas metabolitos que aumentaron su abundancia al menos 32 veces en la sangre de las pitones horas despu\u00e9s de comer, y 24 que disminuyeron en la misma proporci\u00f3n. Una de ellas aument\u00f3 m\u00e1s de 1000 veces, un pico dr\u00e1stico inducido por la comida. Esta mol\u00e9cula, que los investigadores identificaron posteriormente como pTOS, es un metabolito poco estudiado en humanos y se conoce principalmente como una mol\u00e9cula excretada en la orina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNos pregunt\u00e1bamos si este metabolito afectaba alguno de los cambios fisiol\u00f3gicos posteriores a la alimentaci\u00f3n en la serpiente\u00bb, dijo Long. \u00abPero cuando administramos pTOS a ratones de laboratorio en niveles similares a los que observamos en las pitones despu\u00e9s de comer, no vimos ning\u00fan efecto sobre el gasto energ\u00e9tico, la proliferaci\u00f3n de c\u00e9lulas beta ni el tama\u00f1o de los \u00f3rganos. Lo que s\u00ed regul\u00f3 fue el apetito y los h\u00e1bitos alimenticios de los ratones\u00bb. Los investigadores descubrieron que los ratones obesos a los que se les administr\u00f3 pTOS comieron significativamente menos que los ratones de control y, despu\u00e9s de 28 d\u00edas, hab\u00edan perdido el 9% de su peso corporal en comparaci\u00f3n con los animales de control. Los ratones, ahora m\u00e1s delgados, no mostraron cambios en la ingesta de agua, el gasto energ\u00e9tico ni la actividad f\u00edsica durante todo el tratamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Experimentos adicionales demostraron que el efecto del pTOS no se debe a cambios en las hormonas que regulan la alimentaci\u00f3n ni a una reducci\u00f3n en la velocidad del vaciamiento g\u00e1strico, que es una de las formas en que los medicamentos comunes a base de GLP-1, como Ozempic, reducen el apetito. Experimentos posteriores determinaron que el pTOS es un subproducto de la degradaci\u00f3n de la tirosina \u2014un amino\u00e1cido presente en las prote\u00ednas de la dieta\u2014 por las bacterias intestinales. El tratamiento de las pitones con antibi\u00f3ticos antes de alimentarlas elimin\u00f3 el aumento de los niveles de pTOS asociado a la ingesta de alimento. \u00abLogramos descifrar una v\u00eda por la cual el pTOS se produce despu\u00e9s de una comida a trav\u00e9s del metabolismo de la tirosina en el intestino y el h\u00edgado\u00bb, dijo Long. \u00abTambi\u00e9n descubrimos que luego se dirige a una regi\u00f3n del cerebro llamada hipot\u00e1lamo, que es un conocido regulador de la homeostasis energ\u00e9tica. All\u00ed activa neuronas implicadas en la regulaci\u00f3n de los comportamientos alimentarios.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El metabolito en humanos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posteriormente, los investigadores estudiaron seis conjuntos de datos p\u00fablicos de muestras de sangre de voluntarios sanos tomadas antes y despu\u00e9s de una comida. En cinco de los seis casos, los niveles de pTOS aumentaron tras la ingesta de alimentos, aunque solo entre dos y cinco veces. Un incremento tan peque\u00f1o en humanos ser\u00eda extremadamente dif\u00edcil de detectar entre otros muchos cambios metab\u00f3licos asociados a la alimentaci\u00f3n, lo que demuestra la utilidad de utilizar pitones como modelo animal. Pero algunas personas eran m\u00e1s parecidas a serpientes que otras. Un individuo en las bases de datos experiment\u00f3 un aumento de m\u00e1s de 25 veces en la pTOS despu\u00e9s de una comida, alcanzando concentraciones en sangre similares a las de una pit\u00f3n. (Dado que estos conjuntos de datos proven\u00edan de estudios realizados previamente, no es posible saber si esta persona se sinti\u00f3 m\u00e1s saciada o comi\u00f3 menos que los dem\u00e1s participantes del estudio).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque es necesario realizar m\u00e1s investigaciones sobre el posible uso de pTOS en humanos para controlar el apetito, las pitones proporcionaron a los investigadores una gran cantidad de mol\u00e9culas adicionales para estudiar. \u00abEstamos generando un panorama de mol\u00e9culas cuya prevalencia var\u00eda despu\u00e9s de la alimentaci\u00f3n en todos los \u00f3rganos de estas serpientes\u00bb, dijo Long. \u00abYa encontramos muchas que parecen hormonas, pero que no tienen ninguna similitud con ninguna hormona conocida en ratones o humanos. Esto es una forma de descubrimiento de productos naturales\u00bb. Long y sus colegas especulan que, al igual que los medicamentos para la presi\u00f3n arterial y los anticoagulantes, algunas de estas mol\u00e9culas podr\u00edan ser cl\u00ednicamente \u00fatiles. \u00abQuiz\u00e1s un paciente con diabetes tipo 1 debido a una disfunci\u00f3n de las c\u00e9lulas beta podr\u00eda beneficiarse de una mol\u00e9cula de serpiente que estimule la divisi\u00f3n celular, o una persona con enfermedad hep\u00e1tica podr\u00eda tomar un f\u00e1rmaco derivado de serpiente que facilite la remodelaci\u00f3n de los \u00f3rganos\u00bb, dijo Long. Se\u00f1al\u00f3 que existe inter\u00e9s entre los cient\u00edficos por potenciar las capacidades humanas, como la creaci\u00f3n de vacunas que mejoren la respuesta inmunitaria. \u00abQuiz\u00e1s este concepto de utilizar mol\u00e9culas identificadas inicialmente en serpientes u otros animales pueda extenderse a muchos otros aspectos de la salud humana\u00bb, afirm\u00f3. \u00abNos entusiasma aprender de estas serpientes y otros animales &#8216;extremos&#8217; para inspirar futuros descubrimientos\u00bb, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> Stanford University Medical Center<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencia:<\/strong> Xiao S, Wang M, Martin TG, et al. P<a href=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Python-metabolomics-uncovers-a-conserved-postprandial-metabolite-and-gut\u2013brain-feeding-pathway.pdf\">ython metabolomics uncovers a conserved postprandial metabolite and gut-brain feeding pathway.<\/a> Nature Medicine Published online 19 March 2026.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las pitones no mordisquean. Devoran, aprietan y engullen a sus presas enteras en una comida que puede llegar a pesar casi el 100% de su peso corporal. Pero incluso mientras se deslizan sigilosamente por el bosque, pueden pasar meses o incluso un a\u00f1o entre grandes bocados. 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