{"id":2946,"date":"2015-10-08T15:35:18","date_gmt":"2015-10-08T19:35:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sochob.cl\/web1\/?p=2946"},"modified":"2016-06-20T12:13:15","modified_gmt":"2016-06-20T16:13:15","slug":"el-exceso-de-grasas-y-azucares-deteriora-la-funcion-cognitiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/el-exceso-de-grasas-y-azucares-deteriora-la-funcion-cognitiva\/","title":{"rendered":"EL EXCESO DE GRASAS Y AZ\u00daCARES DETERIORA LA FUNCI\u00d3N COGNITIVA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Las dietas con alto contenido en grasa y\/o az\u00facar, provocan cambios en las bacterias intestinales que se relacionan con una p\u00e9rdida significativa de la \u201cflexibilidad cognitiva\u201d, o lo que es lo mismo, la capacidad de adaptarse a las situaciones cambiantes del mundo en que vivimos, seg\u00fan un estudio de la Universidad Estatal de Oreg\u00f3n. Este efecto fue m\u00e1s acusado en la dieta alta en az\u00facar, que tambi\u00e9n mostr\u00f3 un deterioro del aprendizaje temprano, tanto en la memoria a largo plazo y la memoria a corto plazo.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/azucar.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-2947\" src=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/azucar.jpg\" alt=\"azucar\" width=\"269\" height=\"192\" \/><\/a>Los hallazgos, que se han publicado en la revista <em>\u201cNeuroscience<\/em>\u201d est\u00e1n en la l\u00ednea de otros estudios que destacan el impacto de grasa y el az\u00facar sobre la funci\u00f3n cognitiva y el comportamiento, y sugieren que algunos de estos problemas pueden estar relacionados con la alteraci\u00f3n, debido a la dieta, del conjunto de bacterias que viven en nuestro sistema digestivo, o microbioma, tambi\u00e9n conocido como flora intestinal, compuesto por unos 100 billones de microorganismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La investigaci\u00f3n sobre el microbioma y su interacci\u00f3n con los diversos \u00f3rganos, incluyendo el cerebro, est\u00e1 ganando cada vez m\u00e1s impulso. Durante mucho tiempo la microbiolog\u00eda y la neurociencia han llevado caminos independientes. Sin embargo, las nuevas t\u00e9cnicas de secuenciaci\u00f3n y el inter\u00e9s creciente por el papel del genoma de la flora intestinal (o metagenoma) no solo en el funcionamiento del organismo, sino en el comportamiento y el estado de animo, est\u00e1n llevando a estas dos disciplinas a aproximarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEs cada vez m\u00e1s claro que nuestras bacterias intestinales, o microbiota, pueden comunicarse con el cerebro\u201d, explica Kathy Magnusson, de la Facultad de Medicina Veterinaria e investigadora principal del estudio. \u201cLas bacterias pueden liberar compuestos que act\u00faan como neurotransmisores, estimulan los nervios sensoriales o el sistema inmune y afectan a una amplia gama de funciones biol\u00f3gicas\u201d, a\u00f1ade. \u201dNo estamos seguros exactamente del contenido de esos mensajes, pero estamos siguiendo por las rutas y sus efectos.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La investigaci\u00f3n se realiz\u00f3 con ratones de laboratorio que consumieron diferentes dietas. Despu\u00e9s ten\u00edan que llevar a cabo una serie de pruebas, como la del laberinto de agua, para monitorear los cambios en su funci\u00f3n mental y f\u00edsica, y los impactos asociados sobre diversos tipos de bacterias.\u00a0 Los ratones han demostrado ser un buen modelo para los seres humanos, en cuestiones como el envejecimiento, la memoria espacial o la obesidad aclara Magnusson.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta investigaci\u00f3n, despu\u00e9s de s\u00f3lo cuatro semanas en un alto contenido de grasa o una dieta alta en az\u00facar, el rendimiento de los ratones en varias pruebas de funci\u00f3n mental y f\u00edsica comenz\u00f3 a caer, en comparaci\u00f3n con los animales que recib\u00edan una dieta normal. Uno de los cambios m\u00e1s pronunciados se encontraba en lo que los investigadores llaman la flexibilidad cognitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl deterioro de la flexibilidad cognitiva en este estudio fue bastante fuerte\u201d, explica Magnusson. \u201dPensemos en el camino de vuelta a casa que solemos seguir a diario, una ruta que nos resulta muy familiar. Si un d\u00eda la carretera est\u00e1 cerrada, hay que encontrar un camino alternativo para volver a casa.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Una persona con altos niveles de flexibilidad cognitiva se adaptar\u00eda de inmediato al cambio, determinar\u00eda el mejor camino a casa alternativo, y se acordar\u00eda de usar la misma ruta a la ma\u00f1ana siguiente, sin muchos problemas. Pero si la flexibilidad est\u00e1 deteriorada, ese \u201creajuste\u201d podr\u00eda significar un largo, lento y estresante camino de vuelta a casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Este estudio fue realizado con animales j\u00f3venes, que es de esperar que tuvieran un sistema biol\u00f3gico m\u00e1s saludable y capaz de resistir las influencias patol\u00f3gicas de su microbiota. Los resultados podr\u00edan ser a\u00fan m\u00e1s pronunciados con los animales de m\u00e1s edad o los seres humanos con los sistemas intestinales comprometidos, advierte Magnusson.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo conocida como \u201cdieta occidental\u201d, o alimentos con alto contenido de grasas, az\u00facares y carbohidratos simples, se ha relacionado con una serie de enfermedades cr\u00f3nicas en los Estados Unidos, incluyendo la epidemia de obesidad y un aumento de la incidencia de la enfermedad de Alzheimer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSabemos de hace tiempo que el exceso de grasa y az\u00facar no son buenos\u201d, explica Magnusson. \u201dEste trabajo sugiere que la grasa y el az\u00facar est\u00e1n alterando nuestros sistemas bacterianos, y eso es una de las razones por las que esos alimentos no son buenos para usted. No es s\u00f3lo que la comida podr\u00edan estar influyendo en la salud del cerebro, sino que podr\u00eda tratarse de una interacci\u00f3n entre la comida y los cambios en la flora microbiana\u201d, concluyen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"http:\/\/abcblogs.abc.es\">http:\/\/abcblogs.abc.es<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencia:<\/strong> Magnusson KR, Hauck L, Jeffrey BM. Relationships between diet-related changes in the gut microbiome and cognitive flexibility. Neuroscience 2015;300:128-40.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las dietas con alto contenido en grasa y\/o az\u00facar, provocan cambios en las bacterias intestinales que se relacionan con una p\u00e9rdida significativa de la \u201cflexibilidad cognitiva\u201d, o lo que es lo mismo, la capacidad de adaptarse a las situaciones cambiantes del mundo en que vivimos, seg\u00fan un estudio de la Universidad Estatal de Oreg\u00f3n. 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