{"id":5024,"date":"2019-01-04T17:56:43","date_gmt":"2019-01-04T21:56:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sochob.cl\/web1\/?p=5024"},"modified":"2019-01-04T17:56:43","modified_gmt":"2019-01-04T21:56:43","slug":"las-bacterias-intestinales-hacen-un-segundo-hogar-en-nuestro-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/las-bacterias-intestinales-hacen-un-segundo-hogar-en-nuestro-cerebro\/","title":{"rendered":"\u00bfLAS BACTERIAS INTESTINALES HACEN UN SEGUNDO HOGAR EN NUESTRO CEREBRO?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Sabemos que la colecci\u00f3n de microbios en el intestino tiene efectos poderosos en nuestra salud.\u00a0\u00bfPodr\u00edan algunas de estas mismas bacterias estar haciendo un hogar en nuestro cerebro?\u00a0Un p\u00f3ster presentado aqu\u00ed esta semana en la reuni\u00f3n anual de la Society for Neuroscience llam\u00f3 la atenci\u00f3n con im\u00e1genes de microscopios de alta resoluci\u00f3n de bacterias que aparentemente penetran y habitan las c\u00e9lulas de cerebros humanos sanos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-5025\" src=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/intestino_04.jpg\" alt=\"\" width=\"229\" height=\"115\" srcset=\"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/intestino_04.jpg 229w, https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/intestino_04-162x80.jpg 162w\" sizes=\"auto, (max-width: 229px) 100vw, 229px\" \/>El trabajo es preliminar, y sus autores tienen cuidado de notar que sus muestras de tejido, recolectadas de cad\u00e1veres, podr\u00edan haber sido contaminadas.\u00a0Pero para muchos transe\u00fantes en la sala de exposiciones, la posibilidad de que las bacterias pudieran influir directamente en los procesos cerebrales, incluido, tal vez, el curso de la enfermedad neurol\u00f3gica, fue estimulante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEste es el \u00e9xito de la semana\u00bb, dijo el neurocient\u00edfico Ronald McGregor de la Universidad de California en Los \u00c1ngeles, quien no particip\u00f3 en el trabajo.\u00a0\u201cEs como una nueva f\u00e1brica molecular [en el cerebro] con sus propias necesidades. Esto es alucinante\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cerebro es un entorno protegido, parcialmente separado del contenido del torrente sangu\u00edneo por una red de c\u00e9lulas que rodean sus vasos sangu\u00edneos.\u00a0Las bacterias y los virus que logran penetrar esta barrera hematoencef\u00e1lica pueden causar una inflamaci\u00f3n potencialmente mortal.\u00a0Algunas investigaciones han sugerido que los microbios distantes, aquellos que viven en nuestro intestino, podr\u00edan\u00a0afectar el estado de \u00e1nimo y el comportamiento\u00a0e incluso el\u00a0riesgo de enfermedades neurol\u00f3gicas\u00a0, pero por medios indirectos.\u00a0Por ejemplo, una interrupci\u00f3n en el equilibrio de los microbiomas intestinales podr\u00eda\u00a0aumentar la producci\u00f3n de una prote\u00edna deshonesta que puede causar la enfermedad de Parkinson si viaja por el nervio que conecta el intestino con el cerebro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Principio del formulario<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Final del formulario<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablando con voz ronca por encima del ruido de la sala de exhibici\u00f3n el martes por la noche, la neuroanatomista Rosalinda Roberts, de la Universidad de Alabama en Birmingham (UAB), cont\u00f3 a los asistentes sobre un hallazgo tentativo que, de ser cierto, sugiere una\u00a0relaci\u00f3n inesperadamente \u00edntima entre los microbios y el cerebro\u00a0.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su laboratorio busca diferencias entre las personas sanas y las personas con esquizofrenia mediante el examen de cortes de tejido cerebral conservados en las horas posteriores a la muerte.\u00a0Hace aproximadamente 5 a\u00f1os, la neurocient\u00edfica Courtney Walker, entonces estudiante de pregrado en el laboratorio de Roberts, qued\u00f3 fascinada por los objetos en forma de varilla no identificados que aparec\u00edan en im\u00e1genes finamente detalladas de estos cortes, capturados con un microscopio electr\u00f3nico.\u00a0Roberts hab\u00eda visto las formas antes.\u00a0\u00abPero simplemente los desped\u00ed, porque estaba buscando otra cosa\u00bb, dice ella.\u00a0\u00abYo dir\u00eda &#8216;Oh, aqu\u00ed est\u00e1n esas cosas otra vez'\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Walker fue persistente, y Roberts comenz\u00f3 a consultar a sus colegas en la UAB.\u00a0Este a\u00f1o, un bacteri\u00f3logo le dio noticias inesperadas: eran bacterias.\u00a0Su equipo ha encontrado bacterias en alg\u00fan lugar de cada cerebro que revisaron, 34 en total, aproximadamente la mitad de ellas sanas y la mitad de personas con esquizofrenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Roberts se pregunt\u00f3 si las bacterias del intestino podr\u00edan haberse filtrado de los vasos sangu\u00edneos al cerebro en las horas que transcurrieron entre la muerte de una persona y la extracci\u00f3n del cerebro.\u00a0As\u00ed que mir\u00f3 los cerebros de ratones sanos, que se conservaron inmediatamente despu\u00e9s de que los ratones fueron sacrificados.\u00a0M\u00e1s bacterias.\u00a0Luego mir\u00f3 los cerebros de ratones libres de g\u00e9rmenes, que se criaron cuidadosamente para que no tuvieran vida microbiana.\u00a0Estaban uniformemente limpias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La secuenciaci\u00f3n de ARN revel\u00f3 que la mayor\u00eda de las bacterias eran de tres filos comunes al intestino: Firmicutes, Proteobacteria y Bacteroidetes.\u00a0Roberts no sabe c\u00f3mo estas bacterias podr\u00edan haber entrado en el cerebro.\u00a0Es posible que hayan cruzado desde los vasos sangu\u00edneos, pasando por nervios del intestino o incluso por la nariz.\u00a0Y ella no puede decir mucho sobre si son \u00fatiles o perjudiciales.\u00a0No vio signos de inflamaci\u00f3n que sugirieran que estaban causando da\u00f1o, pero a\u00fan no los ha cuantificado o comparado sistem\u00e1ticamente los cerebros esquizofr\u00e9nicos y sanos.\u00a0Si resulta que hay diferencias importantes, la investigaci\u00f3n futura podr\u00eda examinar c\u00f3mo este \u201cmicrobioma cerebral\u201d propuesto podr\u00eda mantener o amenazar la salud del cerebro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el estudio inicial de las micrograf\u00edas electr\u00f3nicas, el equipo de Roberts observ\u00f3 que las bacterias residentes ten\u00edan preferencias desconcertantes.\u00a0Parec\u00edan habitar c\u00e9lulas en forma de estrella llamadas astrocitos, que interact\u00faan con las neuronas y las apoyan.\u00a0En particular, los microbios se agrupan en y alrededor de los extremos de los astrocitos que rodean los vasos sangu\u00edneos en la barrera hematoencef\u00e1lica.\u00a0Tambi\u00e9n parec\u00edan ser m\u00e1s abundantes alrededor de las largas proyecciones de las neuronas que est\u00e1n envueltas en la sustancia grasa llamada mielina.\u00a0Roberts no puede explicar esas preferencias, pero se pregunta si las bacterias se sienten atra\u00eddas por la grasa y el az\u00facar en estas c\u00e9lulas cerebrales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 no han visto m\u00e1s investigadores las bacterias en el cerebro?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una raz\u00f3n podr\u00eda ser que pocos investigadores someten a los cerebros postmortem a microscop\u00eda electr\u00f3nica, dice Roberts.\u00a0\u00abAcoplar a un neuroanatomista con una colecci\u00f3n de cerebros simplemente no ocurre muy a menudo\u00bb. Y los neurocient\u00edficos pueden, como lo hizo hasta hace poco, ignorar o dejar de reconocer las bacterias en sus muestras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Roberts reconoce que su equipo todav\u00eda necesita descartar la contaminaci\u00f3n.\u00a0Por ejemplo, \u00bfpodr\u00edan los microbios del aire o de los instrumentos quir\u00fargicos ingresar al tejido durante la extracci\u00f3n del cerebro?\u00a0Ella planea buscar tal evidencia.\u00a0Tambi\u00e9n quiere descartar que las soluciones que preservan los cerebros de los ratones introducen o nutren las bacterias.\u00a0Entre los visitantes del p\u00f3ster, \u00abhubo algunos esc\u00e9pticos\u00bb, se\u00f1ala Roberts.\u00a0\u00abTambi\u00e9n tengo esa parte de m\u00ed\u00bb. Pero incluso si las bacterias nunca prosperaron realmente en los cerebros vivos, los patrones de su invasi\u00f3n postmortem son intrigantes, dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si realmente tenemos el microbioma cerebral que propone Roberts, \u00abhay mucho que investigar\u00bb, dice Teodor Postolache, psiquiatra de la Universidad de Maryland en Baltimore.\u00a0Ha estudiado el protozoo par\u00e1sito\u00a0<em>Toxoplasma gondii<\/em>, que invade el cerebro pero no siempre causa una enfermedad evidente.\u00a0\u00abNo me sorprende mucho que otras cosas puedan vivir en el cerebro, pero, por supuesto, es revolucionario si es as\u00ed\u00bb, dice.\u00a0Si estas bacterias intestinales comunes son una presencia ben\u00e9fica de rutina en y alrededor de las c\u00e9lulas cerebrales, dice, podr\u00edan desempe\u00f1ar un papel clave en la regulaci\u00f3n de la actividad inmunol\u00f3gica del cerebro.\u00a0\u00abEs un largo camino para demostrarlo\u00bb, dice, pero \u00abes un camino emocionante\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.sciencemag.org\">https:\/\/www.sciencemag.org<\/a> (9-11-18)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sabemos que la colecci\u00f3n de microbios en el intestino tiene efectos poderosos en nuestra salud.\u00a0\u00bfPodr\u00edan algunas de estas mismas bacterias estar haciendo un hogar en nuestro cerebro?\u00a0Un p\u00f3ster presentado aqu\u00ed esta semana en la reuni\u00f3n anual de la Society for Neuroscience llam\u00f3 la atenci\u00f3n con im\u00e1genes de microscopios de alta resoluci\u00f3n de bacterias que aparentemente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5025,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1,9],"tags":[],"class_list":["post-5024","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","category-noticias-actuales"],"acf":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/intestino_04.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5024","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5024"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5024\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5026,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5024\/revisions\/5026"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5025"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5024"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5024"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sochob.cl\/web1\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5024"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}