¿LOS FÁRMACOS CONTRA LA OBESIDAD CAUSAN UNA COMPLICACIÓN GRAVE? LO QUE DICE LA CIENCIA

El uso de agonistas del receptor del péptido similar al glucagón-1 (GLP-1) ha transformado el tratamiento de la obesidad, la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular, con millones de personas beneficiándose de su eficacia metabólica. No obstante, recientes advertencias regulatorias en el Reino Unido y Brasil han reavivado la preocupación sobre un posible vínculo entre estos fármacos y la pancreatitis aguda, una enfermedad infrecuente pero potencialmente mortal.

En octubre de 2025, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido (MHRA) informó 19 muertes por pancreatitis en personas que utilizaban fármacos GLP-1 desde 2007, junto con cerca de 1.300 notificaciones de pancreatitis asociadas. Brasil emitió una advertencia similar días después, tras registrar seis muertes y 145 casos en el período 2020–2025. Estas señales de farmacovigilancia surgieron en un contexto de expansión acelerada del uso de GLP-1, particularmente desde 2021, cuando su indicación para obesidad se generalizó.

A pesar de la alarma mediática, las autoridades sanitarias subrayan que el riesgo absoluto parece ser muy bajo. En el Reino Unido, se estima que alrededor de 1,6 millones de adultos utilizaron fármacos GLP-1 entre 2024 y 2025, mientras que miles de personas son hospitalizadas anualmente por pancreatitis por múltiples causas no relacionadas con estos medicamentos. Además, la interpretación causal de los reportes es compleja: obesidad, diabetes tipo 2, dislipidemia y colelitiasis —frecuentes en esta población— son factores de riesgo independientes para pancreatitis. A ello se suma que los sistemas de notificación pasiva incluyen reportes espontáneos, lo que dificulta distinguir una señal real del “ruido” estadístico.

La evidencia procedente de ensayos clínicos y estudios observacionales es heterogénea. Un metaanálisis reciente que incluyó 62 ensayos clínicos aleatorizados encontró un aumento leve del riesgo de pancreatitis en usuarios de GLP-1 frente a placebo. Sin embargo, otros análisis no confirmaron esta asociación. Estudios observacionales de gran tamaño, diseñados para controlar factores de confusión, tampoco han mostrado diferencias significativas en la incidencia de pancreatitis entre personas con diabetes tipo 2 tratadas con GLP-1 y aquellas que no los utilizan. En conjunto, la mayoría de los datos publicados hasta ahora resulta tranquilizadora.

Desde el punto de vista fisiopatológico, se han propuesto varias hipótesis. La pérdida de peso rápida inducida por estos fármacos puede incrementar la formación de cálculos biliares, una de las principales causas de pancreatitis aguda. Asimismo, las enfermedades subyacentes que motivan la prescripción de GLP-1 ya conllevan un riesgo pancreático aumentado. No existe, hasta el momento, evidencia sólida que confirme un mecanismo tóxico directo sobre el páncreas.

Actualmente, el Reino Unido investiga si existen factores genéticos que predispongan a pancreatitis en usuarios de GLP-1, con el objetivo de avanzar hacia una prescripción más personalizada. Este enfoque podría permitir identificar subgrupos de riesgo y optimizar la seguridad terapéutica. En conclusión, aunque no se ha establecido una relación causal clara entre los fármacos GLP-1 y la pancreatitis aguda, la creciente exposición poblacional hace imprescindible reforzar la farmacovigilancia y la comunicación equilibrada del riesgo. Los beneficios clínicos de estas terapias son sustanciales, pero, como toda intervención médica, no están exentas de posibles efectos adversos. Informar adecuadamente a pacientes y profesionales, sin alarmismo ni complacencia excesiva, es clave para una toma de decisiones clínicas basada en evidencia.

Fuente: SOCHOB

Referencia: Are obesity drugs causing a severe complication? What the science says. Nature. 2026 Feb 20.