EXPIRACIÓN DE LA PATENTE DE SEMAGLUTIDA: IMPLICANCIAS GLOBALES

La expiración de la patente de semaglutida, principio activo de Ozempic® y Wegovy®, marca el inicio de una nueva etapa en el tratamiento farmacológico de la obesidad y la diabetes tipo 2, caracterizada por la expansión del acceso y la irrupción de medicamentos genéricos. Este proceso, que comienza en 2026, no es uniforme a nivel global, pero ya afecta a múltiples países que concentran una proporción significativa de la carga mundial de obesidad.

India se posiciona como el principal impulsor de esta transición, dada su reconocida capacidad para producir medicamentos genéricos a bajo costo. La expiración de la patente ha desencadenado una rápida movilización de la industria farmacéutica local, con múltiples compañías preparadas para introducir versiones de semaglutida desde el primer momento, generando un escenario altamente competitivo y una probable reducción sustancial de precios.  Este fenómeno no se limita a India. Países como Brasil, China, Canadá, Turquía, Sudáfrica y Chile también se encuentran en la fase inicial de pérdida de protección de patente o transición hacia la disponibilidad de genéricos, representando en conjunto cerca del 40–48% de la población mundial. En estos contextos, la introducción de versiones más económicas podría traducirse en una verdadera “democratización” del tratamiento de la obesidad, ampliando el acceso a terapias que hasta ahora estaban restringidas por su alto costo.

El impacto económico proyectado es considerable. Aunque los precios definitivos aún no se han establecido, diversas estimaciones sugieren que el costo mensual del tratamiento podría disminuir drásticamente, pasando de cientos de dólares a cifras menores de 20 dólares mensuales en algunos mercados. En Chile, donde el costo actual de Ozempic® oscila entre aproximadamente $185.000 y $335.000 CLP dependiendo de la prsentación de menor o mayor dosis respectivamente, ya se anticipa la entrada de genéricos como Selfix® (Laboratorios Chile-Teva), en proceso de evaluación regulatoria, lo que podría modificar sustancialmente el acceso en el corto plazo.

Particularidades del escenario chileno

En Chile, la expiración de la patente principal de semaglutida en 2026 abre una oportunidad relevante para mejorar el acceso, pero su impacto real dependerá de factores regulatorios y de mercado. A diferencia de otros países donde la entrada de genéricos es inmediata, el contexto chileno se caracteriza por un proceso regulatorio riguroso liderado por el Instituto de Salud Pública (ISP), que exige demostrar equivalencia en calidad, seguridad y eficacia antes de autorizar su comercialización.  Adicionalmente, la presencia de patentes secundarias —relacionadas con formulaciones, dispositivos de administración y usos específicos— podría modular la velocidad de entrada de competidores, generando una transición más gradual. En este escenario, la competencia inicial podría estar limitada a pocos actores, con una reducción de precios progresiva más que abrupta.

Desde una perspectiva clínica, la disponibilidad de genéricos en Chile podría tener un impacto significativo, especialmente considerando la alta prevalencia de obesidad y las limitaciones actuales de acceso a terapias farmacológicas efectivas. Sin embargo, este proceso también exigirá una vigilancia activa por parte de las autoridades y la comunidad médica para asegurar la calidad de los nuevos productos y mantener la confianza en estas terapias. En paralelo, la introducción de versiones más económicas podría tensionar los sistemas de cobertura existentes, tanto en el sector público como privado, abriendo el debate sobre la eventual incorporación de estos fármacos en políticas de salud más amplias, como programas de manejo de obesidad o estrategias preventivas cardiovasculares.

En contraste, Estados Unidos y Europa mantendrán la exclusividad de semaglutida hasta comienzos de la década de 2030, debido a protecciones regulatorias adicionales y patentes secundarias. Esta situación genera una brecha global en el acceso, donde los países de ingresos medios podrían beneficiarse antes que los mercados desarrollados.  En conjunto, la expiración de la patente de semaglutida representa un punto de inflexión en la medicina cardiometabólica. Si bien abre oportunidades significativas para mejorar el acceso y reducir costos, también exige un fortalecimiento de los marcos regulatorios y de la farmacovigilancia. Este nuevo escenario podría redefinir el rol de los agonistas GLP-1, pasando de terapias innovadoras de alto costo a intervenciones potencialmente masivas, con impacto directo en la carga global de obesidad y diabetes.

Fuente: SOCHOB (23/03/26)