TIRZEPATIDA ACTIVA EL TEJIDO ADIPOSO PARDO EN RATONES
- Lun 6 de Abr 2026
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Los investigadores informan que la tirzepatida podría aumentar el gasto energético del cuerpo al estimular el tejido adiposo pardo, revelando una faceta menos conocida de sus efectos.
La tirzepatida se ha convertido rápidamente en uno de los tratamientos más comentados para la obesidad y la diabetes tipo 2, pero los científicos aún investigan cómo funciona en el organismo. Nuevas investigaciones en ratones sugieren que el fármaco podría hacer más que simplemente controlar el apetito. Al parecer, activa el tejido adiposo marrón, un tipo especializado de grasa que quema calorías para producir calor, lo que ofrece una posible explicación de sus amplios beneficios metabólicos. El estudio, dirigido por Marion Peyrou de la Universidad de Barcelona y centros de investigación colaboradores, se centró en cómo la tirzepatida afecta al tejido adiposo más allá de su función conocida de reducir la ingesta de alimentos.
Fármaco de doble acción
La tirzepatida (Mounjaro®) está aprobada para el control del peso en adultos con obesidad o sobrepeso asociado a afecciones médicas, así como para el tratamiento de la diabetes tipo 2 mal controlada. A diferencia de otros medicamentos contra la obesidad, actúa simultáneamente sobre dos receptores hormonales: GIP y GLP-1. Esta acción combinada produce una pérdida de peso significativa, principalmente al reducir el apetito y la ingesta de alimentos. Para explorar el mecanismo de acción del fármaco, los investigadores examinaron sus efectos en diferentes depósitos de grasa en un modelo de ratón, dado que este nivel de análisis no es posible en humanos. Ratones obesos alimentados con una dieta rica en grasas fueron tratados con tirzepatida y comparados con un grupo de control que consumió la misma cantidad de alimento pero no recibió el fármaco. Este método permitió a los científicos distinguir los efectos directos del fármaco de aquellos causados por la reducción de la ingesta de alimentos.
Los resultados mostraron que la tirzepatida activa el tejido adiposo pardo, que quema calorías, a diferencia del tejido adiposo blanco, que almacena grasa y se acumula en la obesidad. «Esta activación se asocia con una mayor capacidad para quemar energía metabólica y con la producción de batoquinas por parte del tejido adiposo pardo, moléculas beneficiosas para el metabolismo», afirma Marion Peyrou. Estos hallazgos sugieren que los beneficios del fármaco van más allá de la supresión del apetito. «Este fármaco no solo reduce el peso corporal, sino que también tiene efectos beneficiosos sobre el metabolismo. El tejido adiposo pardo activo «quema» glucosa y grasa en el organismo, lo que contribuiría a su efecto positivo no solo en la reducción del peso corporal, sino también en la disminución de los niveles de glucosa y grasa en sangre, y en la mejora del metabolismo», señala el investigador.
Hacia un tratamiento más integral de la obesidad
La estimulación del tejido adiposo pardo se ha considerado durante mucho tiempo una vía prometedora para tratar la obesidad y las enfermedades metabólicas, pero los tratamientos farmacológicos anteriores a menudo han fracasado debido a los efectos secundarios, especialmente los que afectan al corazón. «La tirzepatida, si bien activa el tejido adiposo pardo, no presenta estos efectos negativos; al contrario, muestra beneficios cardiovasculares. Si nuestros hallazgos se confirman en humanos, reforzarían la importancia de desarrollar estrategias terapéuticas que no solo reduzcan la ingesta de alimentos, sino que también aumenten el gasto energético y la activación de la grasa parda», explica el investigador.
Los resultados respaldan la idea de que los tratamientos más eficaces contra la obesidad deberían actuar simultáneamente sobre múltiples vías biológicas. «Esto podría ayudar a mejorar el control del peso y reducir los trastornos asociados, como la diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos», añade. Una mejor comprensión del funcionamiento de la tirzepatida podría orientar una prescripción más precisa en el futuro. «Identificar qué perfiles de pacientes podrían beneficiarse más, por ejemplo, aquellos con un gasto energético más reducido, abriría la puerta a una medicina más personalizada, basada no solo en el control del apetito o del peso, sino también en el estado metabólico general», subraya.
Sin embargo, los investigadores advierten que los hallazgos se basan en estudios con animales. «Dado que se trata de un estudio realizado en ratones, debemos ser cautelosos, ya que puede haber diferencias significativas entre especies en cuanto a la regulación del metabolismo, la distribución del tejido adiposo y la respuesta a los fármacos. Por lo tanto, necesitamos más evidencia clínica sobre la acción de estos fármacos en la grasa humana», concluye Peyrou.
Fuente: Universidad de Barcelona
Referencia: Mestres-Arenas A, Quesada-López T, Blasco-Roset A, et al. Differential effects of the anti-obesity drug tirzepatide on adipose tissues: Brown fat as a key target. Biomed Pharmacother. 2026 Feb;195:119057.