UN NUEVO DESCUBRIMIENTO SOBRE LA OBESIDAD REESCRIBE DÉCADAS DE CIENCIA DEL METABOLISMO DE LAS GRASAS

Los investigadores han descubierto que un sistema regulador oculto ayuda a determinar cuánta grasa conserva o pierde el cuerpo. Los investigadores han descubierto una sorprendente función nueva para la enzima lipasa hormono sensible (HSL): además de descomponer la grasa, también actúa dentro del núcleo de las células grasas para mantener su correcto funcionamiento. Cuando falta HSL, el tejido graso no se expande como se espera, sino que se contrae, lo que provoca lipodistrofia.

Este descubrimiento inesperado ayuda a explicar por qué la obesidad y los trastornos de pérdida de grasa comparten riesgos similares para la salud, y abre nuevas vías para comprender las enfermedades metabólicas en un momento en que la obesidad afecta a miles de millones de personas en todo el mundo.

Sorprendente avance en el metabolismo de las grasas

Nuestras células grasas, conocidas como adipocitos, hacen mucho más que almacenar el peso corporal extra. Sirven como una importante reserva de energía para el cuerpo. Dentro de cada adipocito, la grasa se concentra en gotitas lipídicas que pueden aprovecharse cuando se necesita energía, por ejemplo, entre comidas. Para liberar esta energía almacenada, el cuerpo depende de una proteína llamada HSL, que funciona de forma similar a un interruptor. Cuando la energía es baja, hormonas como la adrenalina activan la HSL, lo que la impulsa a liberar grasa que luego puede abastecer a varios órganos. Sin HSL, sería razonable esperar que la grasa se acumulara, como si el cuerpo hubiera perdido el acceso a su suministro de energía. Sorprendentemente, esto no es lo que ocurre. Investigaciones con ratones y pacientes con mutaciones en el gen HSL muestran que la falta de esta proteína no provoca exceso de grasa ni obesidad. En cambio, las personas afectadas experimentan una pérdida de masa grasa, una afección conocida como lipodistrofia. Aunque la obesidad y la lipodistrofia parecen ser completamente opuestas, ambas implican células grasas que no funcionan correctamente. Como resultado, cada condición puede contribuir a trastornos metabólicos y problemas cardiovasculares.

HSL se encuentra en una ubicación inesperada dentro de las células grasas

Para comprender este sorprendente comportamiento, un equipo dirigido por Dominique Langin, profesor de la Universidad de Toulouse en el I2MC, analizó con más detalle la ubicación de la HSL en los adipocitos. Esta proteína es conocida por su función en la superficie de las gotas lipídicas, donde ayuda a descomponer la grasa almacenada. Sin embargo, el estudio reveló que la HSL también reside en el núcleo de las células grasas. «En el núcleo de los adipocitos, la HSL puede asociarse con muchas otras proteínas y participar en un programa que mantiene una cantidad óptima de tejido adiposo y mantiene los adipocitos sanos», explica Jérémy Dufau, coautor del estudio, quien realizó su tesis doctoral sobre este tema. Los investigadores también descubrieron que los niveles nucleares de HSL están estrechamente controlados. La adrenalina, que activa la forma de HSL presente en las gotitas lipídicas, también favorece la salida de la proteína del núcleo. Este proceso ocurre de forma natural durante el ayuno. Por el contrario, los ratones obesos presentan niveles elevados de HSL en el núcleo, lo que sugiere una alteración en este sistema regulador.

Una comprensión revisada del papel de la HSL en el metabolismo

«La HSL se conoce desde la década de 1960 como una enzima movilizadora de grasa. Pero ahora sabemos que también desempeña un papel esencial en el núcleo de los adipocitos, donde ayuda a mantener el tejido adiposo sano», afirma Dominique Langin. Esta función adicional ayuda a explicar por qué la ausencia de HSL provoca lipodistrofia y ofrece nuevos conocimientos sobre trastornos metabólicos como la obesidad y las complicaciones de salud relacionadas. Este descubrimiento llega en un momento crucial. En Francia, uno de cada dos adultos tiene sobrepeso u obesidad, y a nivel mundial la cifra alcanza los dos mil quinientos millones de personas. La obesidad aumenta el riesgo de padecer diversas enfermedades, como la diabetes y los problemas cardíacos, y a menudo reduce la calidad de vida en general. La investigación científica continua es crucial para mejorar las iniciativas de prevención y la atención al paciente.

Fuente: Université de Toulouse.

Referencia: Dufau J, Recazens E, Bottin L, et al. Nuclear hormone-sensitive lipase regulates adipose tissue mass and adipocyte metabolism. Cell Metab 2025;37:2250-2263.