¿EXISTE REALMENTE LA OBESIDAD METABÓLICAMENTE SALUDABLE?

La obesidad es una enfermedad crónica y heterogénea que no puede caracterizarse adecuadamente mediante el índice de masa corporal (IMC) de forma aislada. Personas con valores similares de IMC pueden presentar importantes diferencias en la distribución de la grasa corporal, sensibilidad a la insulina, inflamación sistémica y riesgo de complicaciones. Esta variabilidad dio origen al concepto de obesidad metabólicamente saludable, utilizado para describir a individuos con exceso de adiposidad, pero sin hipertensión, hiperglicemia, dislipidemia u otras alteraciones cardiometabólicas manifiestas.

No obstante, la revisión destaca que este concepto presenta limitaciones relevantes. No existe una definición universal y los estudios utilizan criterios muy diferentes: algunos exigen la ausencia completa de alteraciones metabólicas, mientras otros permiten uno o incluso dos componentes del síndrome metabólico. También varían los puntos de corte de presión arterial, glicemia, triglicéridos, colesterol HDL, circunferencia de cintura y resistencia a la insulina. Como consecuencia, la prevalencia estimada de obesidad metabólicamente saludable puede variar hasta tres veces dentro de una misma población. En grandes cohortes, las cifras comunicadas oscilan aproximadamente entre 4,2% y 36,6%, pero disminuyen considerablemente cuando se aplican criterios más estrictos.

Desde el punto de vista biológico, estas personas suelen presentar características más favorables que aquellas con obesidad metabólicamente no saludable. Entre ellas se incluyen menor acumulación de grasa visceral y ectópica, mayor almacenamiento de grasa en depósitos subcutáneos de las extremidades inferiores, mejor sensibilidad a la insulina, menor contenido de grasa hepática, menor inflamación sistémica y mejor aptitud cardiorrespiratoria. También parece existir una mayor capacidad del tejido adiposo para expandirse de manera funcional mediante una adecuada adipogénesis, vascularización y remodelación de la matriz extracelular, evitando parcialmente la lipotoxicidad y el depósito de grasa en hígado, músculo y corazón.

Sin embargo, un perfil cardiometabólico inicialmente favorable no significa que la obesidad sea completamente benigna. Incluso sin alteraciones metabólicas evidentes, pueden existir complicaciones musculoesqueléticas, respiratorias, reproductivas o funcionales asociadas con el exceso de adiposidad. Además, en comparación con personas metabólicamente saludables y de peso normal, quienes presentan obesidad metabólicamente saludable pueden mantener un riesgo aumentado de enfermedad cardiovascular y otros resultados adversos. La interpretación de los estudios está dificultada por las distintas definiciones utilizadas y por la duración del seguimiento.

Otro aspecto central es la inestabilidad del fenotipo. Estudios longitudinales muestran que aproximadamente la mitad de las personas inicialmente clasificadas como metabólicamente saludables evolucionan hacia una obesidad metabólicamente no saludable durante seguimientos de 10 a 20 años. Incluso en periodos más breves, una proporción considerable desarrolla hipertensión, disglicemia, dislipidemia y mayor adiposidad visceral. Por ello, esta condición probablemente representa una etapa transitoria dentro de la progresión de la enfermedad, más que una forma permanente de obesidad de bajo riesgo.

Los autores proponen avanzar hacia la clasificación formulada por la Comisión de The Lancet Diabetes & Endocrinology, que distingue entre obesidad preclínica y obesidad clínica. La obesidad preclínica corresponde a un exceso de adiposidad con función orgánica y tisular conservada, aunque con riesgo variable de progresión. La obesidad clínica, en cambio, se define por la presencia de disfunción de órganos, tejidos o limitaciones físicas directamente atribuibles al exceso de adiposidad. Este modelo amplía la evaluación más allá del IMC y de los factores cardiometabólicos tradicionales.

En conclusión, la denominada obesidad metabólicamente saludable puede identificar un subgrupo con un perfil metabólico comparativamente favorable, pero no debe interpretarse como una condición inocua ni estable. Un enfoque basado en la cantidad y distribución de la adiposidad, la función orgánica, las limitaciones físicas y la evolución clínica permitiría mejorar la estratificación del riesgo, priorizar el tratamiento y evitar la falsa percepción de que existe una obesidad completamente “saludable”.

Fuente: SOCHOB

Referencia: Lim S, Ji L, Tham KW, Misra A, et al. Clinical obesity in Asian people: bridging the gap between adiposity and disease. Nat Rev Endocrinol. 2026 Apr 27.