AR GLP-1 Y TRASTORNOS ALIMENTARIOS: ¿BENEFICIO O RIESGO?
- Jue 24 de Sep 2026
- Sochob
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Los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (AR GLP-1), inicialmente desarrollados para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y posteriormente incorporados al manejo de la obesidad, han transformado el tratamiento cardiometabólico por su capacidad para reducir el apetito, mejorar el control glicémico y producir pérdidas de peso clínicamente relevantes. Sin embargo, precisamente estos efectos sobre la ingesta, la saciedad y el peso han generado interrogantes respecto de su utilización en personas con trastornos de la conducta alimentaria (TCA), tanto por su eventual potencial terapéutico como por el riesgo de desencadenar o agravar conductas alimentarias patológicas.
En este contexto, Keshen y colaboradores realizaron un estudio Delphi modificado destinado a desarrollar recomendaciones clínicas y de investigación sobre el empleo de AR GLP-1 en personas con TCA. Participaron 45 integrantes, incluyendo especialistas en diabetes, obesidad, endocrinología y TCA, además de personas con experiencia vivida de un TCA y/o uso de AR GLP-1. El consenso se definió como un acuerdo ≥70%, alcanzándose un elevado nivel global de concordancia, con un promedio de 91,7%. Uno de los principales mensajes del consenso es que antes de iniciar un AR GLP-1 debería evaluarse sistemáticamente la presencia actual o el antecedente de un TCA. Esta recomendación alcanzó un 94,7% de acuerdo. Los autores proponen utilizar instrumentos breves y validados, idealmente de tres a cinco preguntas, que permitan identificar no sólo TCA establecidos, sino también antecedentes y factores de riesgo, como una preocupación excesiva por el peso o la figura corporal y conductas restrictivas. Entre las herramientas potencialmente útiles se mencionan el Eating Disorder Screen for Primary Care, SCOFF y otros cuestionarios breves, aunque ninguno ha sido validado específicamente en usuarios de AR GLP-1.
El panel alcanzó consenso unánime respecto de que los AR GLP-1 deberían evitarse, en términos generales, en pacientes con TCA activos, especialmente anorexia nerviosa, anorexia nerviosa atípica y bulimia nerviosa cuando existe restricción alimentaria marcada y/o una supresión importante de peso. También se recomienda especial cautela en pacientes con antecedentes de estos trastornos. Esta recomendación, sin embargo, no pretende constituir una contraindicación absoluta, sino favorecer una prescripción individualizada considerando la gravedad del TCA, el estado nutricional, las conductas alimentarias y el contexto terapéutico. Los autores enfatizan además que la presencia de obesidad no excluye un TCA concomitante. Tras el inicio del tratamiento, el consenso recomienda mantener vigilancia sobre signos físicos y psicológicos de TCA. La intensidad del seguimiento debería ajustarse al riesgo basal y modificarse ante la aparición de señales de alarma. Entre los parámetros propuestos se incluyen psicopatología alimentaria, velocidad de pérdida de peso, ingesta y estado nutricional, hambre y saciedad, signos vitales, estado de ánimo y calidad de vida. Una pérdida de peso excesivamente rápida o una supresión extrema del apetito pueden justificar una evaluación más detallada, aunque siempre deben distinguirse los efectos esperados del tratamiento de una conducta alimentaria patológica emergente.
Si durante el tratamiento aparecen síntomas compatibles con un TCA, se recomienda proporcionar psicoeducación, derivar al paciente a un especialista y considerar eventualmente la suspensión del AR GLP-1 según el tipo y la gravedad de los síntomas. La decisión de discontinuar debe individualizarse y ponderar los riesgos psiquiátricos y nutricionales frente a los beneficios médicos del tratamiento. Otro aspecto relevante es la necesidad de educación estructurada para pacientes y profesionales. El panel recomendó desarrollar materiales estandarizados que expliquen los efectos esperables de los AR GLP-1 sobre apetito y alimentación, los signos de alarma de un TCA y las estrategias nutricionales destinadas a prevenir restricciones maladaptativas, desnutrición o deshidratación. También se destacó la importancia de implementar estrategias de reducción de daño en la prescripción remota y de contrarrestar información inexacta o marketing potencialmente perjudicial en redes sociales.
En las personas con un TCA establecido que reciben un AR GLP-1, el panel recomienda asociar intervenciones psicoterapéuticas basadas en evidencia. Para los cuadros establecidos pueden utilizarse estrategias como terapia cognitivo-conductual o terapia dialéctico-conductual, mientras que en pacientes con síntomas leves, subumbrales o mayor riesgo pueden considerarse modelos escalonados que incluyan autoayuda guiada, terapia grupal, telemedicina o intervención nutricional especializada. El trastorno por atracón representa una situación particular. Algunos estudios preliminares con liraglutida, semaglutida y dulaglutida han mostrado reducciones en los episodios de atracón y en determinadas variables antropométricas, probablemente relacionadas con efectos de los AR GLP-1 sobre el apetito, la recompensa alimentaria y las señales centrales asociadas a la ingesta. Sin embargo, la evidencia sigue siendo limitada, heterogénea y basada predominantemente en estudios pequeños, retrospectivos o no controlados. Incluso el ensayo controlado más riguroso citado no demostró una reducción significativamente superior de la frecuencia de atracones frente a placebo, pese a lograr una mayor pérdida de peso.
Por otra parte, existen señales que justifican precaución. Se han descrito recaídas de conductas restrictivas en personas con antecedentes de anorexia nerviosa tratadas con tirzepatida y semaglutida, incluyendo casos de uso inapropiado del fármaco y pérdida excesiva de peso. Datos observacionales preliminares también sugieren una posible mayor incidencia de TCA entre usuarios de AR GLP-1 con antecedentes psiquiátricos, aunque estas asociaciones todavía no permiten establecer causalidad. En cuanto a investigación futura, el consenso fue unánime en recomendar estudios epidemiológicos longitudinales que determinen la incidencia real de nuevos TCA, recaídas, factores de riesgo y resultados clínicos entre usuarios y no usuarios de AR GLP-1. También se considera prioritaria la validación de herramientas de tamizaje específicas para esta población y la realización de ensayos clínicos adecuados en pacientes con trastorno por atracón que evalúen no sólo pérdida de peso, sino también frecuencia de atracones, “ruido alimentario”, restricción dietaria maladaptativa, variables psicológicas, seguridad fisiológica y persistencia de los beneficios tras suspender el tratamiento. Los autores reconocen limitaciones importantes. Las recomendaciones derivan fundamentalmente de consenso experto y no de ensayos clínicos robustos; el panel no representa necesariamente a toda la comunidad científica y no existe un umbral universalmente aceptado para definir consenso en un estudio Delphi. Además, la aplicabilidad de estas recomendaciones puede variar según las características individuales del paciente, los recursos disponibles y el contexto asistencial.
En síntesis, este consenso propone un enfoque prudente y estructurado para el uso de AR GLP-1 en el contexto de los trastornos de la conducta alimentaria. Antes de prescribirlos se recomienda pesquisar antecedentes y síntomas actuales de TCA; durante el tratamiento, vigilar activamente cambios conductuales, nutricionales y psicológicos; y evitar, en términos generales, su utilización en anorexia nerviosa, anorexia atípica y determinadas formas de bulimia nerviosa activa. En contraste, el trastorno por atracón constituye un campo terapéutico potencialmente prometedor, pero todavía insuficientemente demostrado. Por ahora, el mensaje central no es considerar a los AR GLP-1 como tratamiento establecido de los TCA, sino utilizarlos con una adecuada evaluación del riesgo, seguimiento multidisciplinario y reconocimiento de las importantes brechas de evidencia existentes.
Fuente: SOCHOB
Referencia: Keshen A, Koning E, Allison KC, et al. Consensus-based clinical and research recommendations for use of glucagon-like peptide-1 receptor agonists in the context of eating disorders: a modified Delphi study. World Psychiatry. 2026 Oct;25(3):465-474.