OBESIDAD: MÁS ALLÁ DEL RIESGO CARDIOMETABÓLICO

La obesidad debe entenderse como una enfermedad crónica que requiere un abordaje mucho más amplio que la reducción del peso corporal. La prevención cardiovascular, metabólica y también oncológica forma parte de una atención integral. En este contexto, el cáncer colorrectal adquiere especial relevancia, ya que las personas con obesidad constituyen una población en la que resulta particularmente importante asegurar una adecuada adherencia a las estrategias preventivas y de detección precoz.

La reciente actualización de la American Cancer Society (ACS) incorpora por primera vez los análisis de sangre como una alternativa de tamizaje del cáncer colorrectal para personas de 45 a 75 años con riesgo promedio. Sin embargo, la propia guía establece que estas pruebas no deberían sustituir a los métodos preferidos, como la colonoscopia y las pruebas en deposiciones, sino utilizarse principalmente en personas que rechazan o no completan estas alternativas. Esta consideración puede ser especialmente útil en la práctica clínica de la obesidad. Muchos pacientes requieren seguimiento prolongado y múltiples intervenciones relacionadas con diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemia, enfermedad hepática metabólica y otras complicaciones, por lo que el tamizaje oncológico puede quedar relegado dentro de las prioridades asistenciales. Incorporar sistemáticamente la evaluación del estado de tamizaje de cáncer colorrectal durante los controles de obesidad representa, por tanto, una oportunidad para mejorar la prevención integral.

La principal ventaja de los nuevos análisis sanguíneos es su simplicidad y potencial capacidad para aumentar la adherencia. El artículo señala que alrededor del 30% de las personas estadounidenses de 50 años o más no se encuentran al día con el tamizaje colorrectal y que esta proporción supera el 60% entre los 45 y 49 años. La colonoscopia, aunque es el método más eficaz, exige preparación intestinal, sedación, acompañamiento posterior y generalmente pérdida de una jornada laboral, mientras que las pruebas fecales también presentan problemas de aceptación. No obstante, la mayor comodidad del examen sanguíneo tiene un costo diagnóstico importante. Las pruebas detectan patrones de fragmentos de ADN, alteraciones de metilación y cambios genómicos relacionados con el cáncer colorrectal, pero presentan una sensibilidad claramente inferior para lesiones precancerosas avanzadas y cáncer en estadio I. Precisamente estas lesiones constituyen uno de los objetivos fundamentales del tamizaje, porque su detección y tratamiento precoz puede evitar la progresión hacia un cáncer invasivo.

Los dos análisis sanguíneos aprobados por la FDA mencionados en el artículo, Shield y SimpleScreen, reflejan esta limitación. Shield puede no detectar hasta el 88,7% de las lesiones precancerosas avanzadas, mientras que SimpleScreen podría omitir hasta el 87,5%. Además, las tasas de falsos negativos para cáncer colorrectal son aproximadamente del 17% y 21%, respectivamente. En ambos estudios, la sensibilidad fue menor para el cáncer en estadio I que para las etapas más avanzadas. Desde la perspectiva del manejo de la obesidad, el mensaje práctico no debería ser reemplazar los métodos convencionales por una extracción de sangre, sino aprovechar cada contacto clínico para aumentar la cobertura del tamizaje. La colonoscopia y las pruebas fecales continúan siendo las estrategias preferidas. El análisis sanguíneo puede tener un papel complementario en aquellos pacientes que, después de una adecuada información, rechazan las alternativas de mayor rendimiento diagnóstico.

Un aspecto esencial de la educación del paciente es explicar que una prueba sanguínea positiva no evita la colonoscopia. Por el contrario, debe ser seguida obligatoriamente por este procedimiento para confirmar el diagnóstico y detectar o resecar lesiones. La guía enfatiza incluso que una persona que no estaría dispuesta a realizarse una colonoscopia ante un resultado positivo no debería iniciar esta modalidad de tamizaje. En definitiva, en una medicina moderna de la obesidad no basta con controlar el peso, la glicemia o el riesgo cardiovascular. El seguimiento debe incorporar también estrategias de prevención y detección precoz del cáncer. Los nuevos análisis sanguíneos para cáncer colorrectal pueden ayudar a ampliar la cobertura en pacientes que actualmente no se someten a tamizaje, pero su menor capacidad para detectar lesiones precancerosas obliga a utilizarlos con cautela. Su verdadero valor reside en que pueden transformar a una persona que no se realizaba ningún estudio en una persona que finalmente participa en un programa de detección precoz, sin desplazar a la colonoscopia ni a las pruebas fecales como opciones preferentes.

Fuente: SOCHOB

Referencia: Rubin R. Blood tests for colorectal cancer screening-what the updated acs guideline says. JAMA. 2026 Aug 14.