SEMAGLUTIDA SEMANAL EN ADULTOS FUMADORES

El interés clínico en los agonistas del receptor de péptido similar al glucagón-1 (GLP-1) se ha expandido notablemente hacia el terreno de las adicciones, motivado por evidencia preliminar que sugiere un impacto regulatorio sobre el sistema de recompensa dopaminérgico. En este contexto, un reciente ensayo clínico aleatorizado de fase 2a evaluó los efectos de la semaglutida subcutánea semanal frente a un placebo en adultos fumadores diarios que no estaban buscando activamente dejar el tabaco. La investigación, desarrollada bajo un diseño de grupos paralelos, exploró si la administración de este fármaco durante un periodo de nueve semanas —con una titulación progresiva de dosis que inició en 0,25 mg y ascendió hasta alcanzar el miligramo en la fase final— lograba incidir de forma medible en la conducta tabáquica, el ansia por la nicotina (craving) y los parámetros antropométricos.

A nivel metodológico, el estudio incorporó sesiones de laboratorio humano diseñadas para registrar de forma estricta variables co-primarias de comportamiento biológico, tales como la resistencia y el restablecimiento del tabaquismo o el nivel de autoadministración de cigarrillos tras periodos controlados de abstinencia. En los análisis primarios de interacción tiempo-tratamiento, el uso de semaglutida no consiguió demostrar un incremento estadísticamente significativo en la capacidad de los participantes para resistirse a encender un cigarrillo dentro del entorno de laboratorio, ni generó una disminución contundente en el recuento del volumen de consumo de tabaco semanal en comparación con el grupo placebo. No obstante, los análisis complementarios basados en puntuaciones de cambio antes y después de la intervención sí revelaron diferencias a favor del fármaco, denotando reducciones más acentuadas del consumo de cigarrillos en el entorno controlado del laboratorio para quienes recibieron el principio activo.

Donde la semaglutida evidenció sus beneficios más consistentes y robustos a lo largo de las semanas de seguimiento fue en los desenlaces secundarios y exploratorios. Los participantes asignados al grupo del fármaco experimentaron una atenuación significativamente mayor del ansia de nicotina y de los síntomas de abstinencia, especialmente marcados en las subescalas vinculadas al apetito y el deseo compulsivo. Asimismo, el perfil metabólico de los pacientes bajo tratamiento activo exhibió mejoras lógicas y clínicamente relevantes, registrando reducciones de peso corporal cercanas al cinco por ciento hacia el final del estudio y descensos estables en los niveles de hemoglobina glucosilada. El perfil de tolerabilidad de la intervención fue consistente con el espectro de seguridad ya conocido para esta clase terapéutica, con efectos secundarios fundamentalmente gastrointestinales de intensidad leve a moderada.

A pesar de las señales prometedoras respecto al control del craving, los autores sugieren interpretar los hallazgos con cautela debido a las restricciones inherentes a la escala de la muestra y al hecho de que se evaluaron dosis metabólicas relativamente bajas. Debido a que la cohorte estudiada estaba conformada por individuos sin intenciones de cesación y que no contaban con apoyo conductual ni terapias de reemplazo nicotínico concurrentes, los resultados sientan bases mecanísticas cruciales pero no justifican una extrapolación directa a la práctica clínica habitual. Este ensayo subraya la necesidad de impulsar estudios clínicos de mayor envergadura y potencia estadística que analicen el potencial definitivo de los análogos de GLP-1, no solo como herramientas para favorecer la abstinencia tabáquica, sino también como estrategias preventivas contra el aumento de peso y el consecuente riesgo cardiometabólico típicamente asociados al periodo post-cesación.

En conclusión, este ensayo clínico aleatorizado de fase 2a demuestra que el tratamiento con semaglutida subcutánea semanal no logra un impacto primario estadísticamente significativo en la resistencia al tabaquismo ni en el volumen total de cigarrillos consumidos en adultos sin intención de cesación. Sin embargo, la intervención ofrece señales terapéuticas de gran valor clínico al atenuar de forma consistente el ansia de nicotina (craving), reducir los síntomas de abstinencia y promover una pérdida de peso significativa junto con mejoras en el perfil glucémico. Estos hallazgos sugieren que, si bien la semaglutida no actúa como un agente de cesación tabáquica independiente de corto plazo, sus propiedades reguladoras sobre el sistema de recompensa y el metabolismo la posicionan como una prometedora estrategia coadyuvante en terapias de deshabituación de mayor duración. De este modo, abre una nueva línea de investigación para mitigar tanto la dependencia psicológica como el riesgo cardiometabólico y el aumento de peso típicamente asociados al periodo post-cesación.

Fuente: SOCHOB

Referencia: Hendershot CS, Bremmer MP, Paladino MB, et al. Once-weekly semaglutide in adults with daily cigarette use: a randomized clinical trial. JAMA Netw Open. 2026 May 1;9(5):e2614898.