OBESIDAD ABDOMINAL Y VITAMINA D: DOBLE RIESGO

La obesidad abdominal y el déficit de vitamina D son alteraciones frecuentes después de los 50 años y podrían actuar de manera conjunta, aumentando la vulnerabilidad metabólica y el riesgo de muerte. Un estudio basado en el English Longitudinal Study of Ageing evaluó esta relación en 5.520 adultos ingleses de 50 años o más, seguidos durante seis años. La obesidad abdominal se definió mediante una circunferencia de cintura superior a 102 cm en los hombres y a 88 cm en las mujeres, mientras que el estado de vitamina D se determinó según las concentraciones séricas de 25-hidroxivitamina D.

Durante el seguimiento se registraron 419 fallecimientos, equivalentes al 7,6% de la muestra. El grupo con obesidad abdominal y déficit de vitamina D presentó el mayor riesgo de mortalidad: 2,23 veces el observado en las personas sin obesidad abdominal y con niveles suficientes de vitamina D. Esta asociación se mantuvo después de ajustar por edad, sexo, nivel socioeconómico, tabaquismo, consumo de alcohol, actividad física, índice de masa corporal, fuerza muscular, suplementación con vitamina D y diversas enfermedades crónicas.

Los resultados también mostraron que ambas condiciones se asociaban con mayor mortalidad incluso cuando aparecían por separado. Las personas sin obesidad abdominal, pero con insuficiencia o déficit de vitamina D, presentaron un riesgo de muerte aproximadamente 80% a 90% mayor. Por otra parte, quienes tenían obesidad abdominal, aun con concentraciones suficientes de vitamina D, mostraron un incremento cercano al 47%. Estos hallazgos sugieren que la adiposidad central y las bajas concentraciones de vitamina D podrían representar factores de riesgo independientes, aunque su coexistencia parece conferir el peor pronóstico.

Desde el punto de vista fisiopatológico, la acumulación de grasa visceral favorece un estado de inflamación crónica de bajo grado, insulinorresistencia, estrés oxidativo y disfunción mitocondrial. A su vez, el déficit de vitamina D puede alterar la regulación inmunológica, la función endotelial y el sistema renina-angiotensina. En las personas con obesidad, además, parte de la vitamina D circulante podría quedar retenida en el tejido adiposo, disminuyendo su disponibilidad biológica y limitando sus posibles efectos inmunomoduladores. El estudio tiene fortalezas importantes, como el tamaño de la muestra, el seguimiento prolongado y el ajuste por múltiples variables clínicas y sociales. Sin embargo, al tratarse de una investigación observacional, no permite establecer una relación causal ni demostrar que la suplementación con vitamina D reduzca la mortalidad. Tampoco se utilizaron métodos de imagen, como tomografía o DXA, para cuantificar directamente la grasa visceral. En conjunto, los hallazgos destacan la importancia de considerar simultáneamente la circunferencia de cintura y el estado de vitamina D en la evaluación de adultos de mediana y avanzada edad. La identificación temprana de ambas alteraciones podría ayudar a reconocer a personas con mayor riesgo clínico y favorecer intervenciones integrales orientadas a reducir la adiposidad abdominal, mejorar la salud metabólica y corregir el déficit de vitamina D cuando esté indicado.

Fuente: SOCHOB

Referencia: Milliati JDS, Silva TBPD, Máximo RDO, et al. Does the combination of abdominal obesity and vitamin D deficiency increase the risk of death in individuals aged 50 or older? Evidence from the ELSA Study. Diabetes Obes Metab 2026;28:6607-6617.