EJERCICIO Y CRONOBIOLOGÍA: EL MOMENTO SÍ IMPORTA

La revisión “Resetting Time: The Role of Exercise Timing in Circadian Reprogramming for Metabolic Health”, publicada por Hesketh en Obesities en 2025, analiza cómo el momento del día en que se realiza ejercicio puede modificar su impacto metabólico. El trabajo propone que la actividad física no debe considerarse únicamente en términos de frecuencia, intensidad y duración, sino también como una señal temporal capaz de sincronizar los relojes circadianos periféricos, especialmente el del músculo esquelético.

El músculo esquelético constituye un importante órgano metabólico y posee un reloj circadiano propio regulado por genes como BMAL1, CLOCK, PER y CRY. Este sistema controla oscilaciones diarias en la captación de glucosa, oxidación de lípidos, función mitocondrial y sensibilidad a la insulina. En condiciones de obesidad y diabetes tipo 2, estos ritmos pueden perder amplitud o desplazarse de fase, favoreciendo una menor flexibilidad metabólica y una peor regulación de la glucosa. La cronodisrupción parece tener consecuencias metabólicas clínicamente relevantes. Estudios experimentales en humanos muestran que la desalineación entre el ciclo conductual y el reloj circadiano interno puede reducir la sensibilidad muscular a la insulina y alterar la expresión de genes relacionados con el metabolismo energético. En un protocolo de trabajo nocturno simulado citado por la revisión, solo 3,5 días de desalineación circadiana redujeron la sensibilidad a la insulina aproximadamente un 23%, acompañándose de cambios en genes del reloj y del metabolismo de los ácidos grasos.

Uno de los aspectos más relevantes del artículo es que el reloj muscular conserva una importante capacidad de adaptación. El ejercicio funciona como un zeitgeber no lumínico, es decir, como una señal capaz de reajustar y amplificar los ritmos circadianos periféricos. La contracción muscular activa vías como AMPK, SIRT1, CaMKII y PGC-1α, que conectan el estado energético celular con los componentes del reloj molecular y favorecen la biogénesis mitocondrial, la expresión de genes metabólicos y la sensibilidad a la insulina. La respuesta al ejercicio, sin embargo, depende de la hora del día. Estudios experimentales muestran mejores adaptaciones metabólicas cuando el ejercicio se realiza en determinados momentos de la fase activa. En humanos con diabetes tipo 2, el entrenamiento interválico de alta intensidad realizado por la tarde produjo mayores beneficios sobre el control glicémico y la respiración mitocondrial que el mismo ejercicio realizado por la mañana. Otros trabajos citados también describen una mayor sensibilidad a la insulina y captación de glucosa con ejercicio vespertino.

Estos hallazgos no implican que exista una única hora óptima para todas las personas. El ejercicio matutino, por ejemplo, puede adelantar la fase circadiana, mientras que el ejercicio vespertino o nocturno puede retrasarla. La respuesta depende del cronotipo, patrón de sueño, exposición a la luz, horario de alimentación y estado metabólico. Por ello, el artículo propone avanzar hacia una cronoterapia del ejercicio personalizada, en la cual la hora de entrenamiento se adapte al perfil circadiano y a los objetivos metabólicos de cada individuo. La revisión también destaca que el ejercicio debería integrarse con otros sincronizadores, como el horario de alimentación y el ciclo sueño-vigilia. Las estrategias que combinan ejercicio programado, alimentación restringida en el tiempo y adecuada higiene del sueño podrían potenciar la realineación circadiana. Sin embargo, la evidencia clínica todavía es limitada y se requieren estudios longitudinales de mayor tamaño para definir recomendaciones precisas y seguras.

En conclusión, el principal aporte del artículo es incorporar el tiempo como una nueva dimensión de la prescripción del ejercicio. La actividad física no solo mejora directamente el metabolismo, sino que también puede contribuir a reprogramar el reloj circadiano muscular y restaurar la sincronía metabólica alterada en la obesidad, la insulinorresistencia y la diabetes tipo 2. La evidencia disponible sugiere que el ejercicio vespertino puede ofrecer ventajas metabólicas en algunos pacientes, aunque el objetivo futuro será definir el horario más adecuado de manera individual según cronotipo y perfil metabólico.

Fuente: SOCHOB

Referencia: Hesketh SJ. Resetting Time: The Role of Exercise Timing in Circadian Reprogramming for Metabolic Health. Obesities. 2025;5:59.