ESTATINAS Y DIABETES: ¿EL RIESGO ES DIFERENTE EN MUJERES Y HOMBRES?
- Dom 30 de Ago 2026
- Sochob
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Las estatinas constituyen uno de los pilares de la prevención cardiovascular, gracias a su capacidad para reducir el colesterol LDL y disminuir la incidencia de eventos cardiovasculares. Sin embargo, su utilización se asocia también con un incremento modesto, aunque estadísticamente significativo, del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Una cuestión que permanecía poco aclarada era si este efecto diabetogénico podía ser diferente entre mujeres y hombres, especialmente considerando que las mujeres han estado históricamente subrepresentadas en los ensayos clínicos de tratamientos hipolipemiantes.
En este artículo se analiza precisamente esta interrogante. Los autores destacan que, entre 60 ensayos aleatorizados sobre terapias hipolipemiantes realizados entre 1990 y 2018, las mujeres representaron apenas el 28,5% de los participantes. Esta limitación adquiere especial relevancia porque existen diferencias cardiometabólicas importantes entre ambos sexos, tanto en la edad de aparición de la enfermedad cardiovascular como en sus manifestaciones y en el impacto cardiovascular asociado a la diabetes. Para evaluar específicamente el riesgo de diabetes asociado a estatinas según sexo, los investigadores realizaron una revisión paraguas de revisiones sistemáticas y metaanálisis de ensayos aleatorizados de estatinas para prevención cardiovascular primaria y secundaria. Se incluyeron estudios controlados con placebo o tratamiento habitual que informaran diabetes incidente. Además de recopilar información sobre el tipo y dosis de estatina, duración del seguimiento y características de los participantes, los autores intentaron obtener datos de diabetes desagregados por sexo, recurriendo incluso a los investigadores originales y a la Cholesterol Treatment Trialists’ Collaboration (CTTC) ante la ausencia de esta información en las publicaciones.
El análisis identificó 21 estudios elegibles. Un hallazgo relevante fue que ninguno de ellos había publicado originalmente la incidencia de diabetes estratificada por sexo, lo que obligó a los investigadores a solicitar información adicional. Finalmente, las mujeres constituyeron solo el 27% de la población analizada, con 28.971 participantes. Pese a esta menor representación femenina, los resultados mostraron que el aumento relativo del riesgo de diabetes asociado al tratamiento con estatinas fue prácticamente comparable entre ambos sexos. En las mujeres, el tratamiento con estatinas se asoció con un OR de 1,28 para diabetes tipo 2 (IC 95%: 1,11–1,48), mientras que en los hombres el OR fue de 1,24 (IC 95%: 1,05–1,46). Considerando conjuntamente ambos sexos, el OR fue de 1,25 (IC 95%: 1,13–1,39). En otras palabras, el análisis sugiere un incremento aproximado del 25% en las odds de desarrollar diabetes entre quienes recibieron estatinas, sin evidencia de una diferencia relevante entre mujeres y hombres. La figura principal del artículo muestra gráficamente esta notable similitud entre ambos grupos.
No obstante, los autores advierten que estos resultados no resuelven completamente la cuestión. Aunque se registraron 1.834 nuevos casos de diabetes entre las mujeres, el estudio podría no haber tenido suficiente poder estadístico para detectar diferencias pequeñas entre sexos. Más importante aún, la ausencia de datos individuales y de información detallada desagregada por sexo impidió determinar si determinadas estatinas, sus dosis o la intensidad del tratamiento podrían modificar de manera diferente el riesgo de diabetes en mujeres y hombres.
Otra limitación fundamental es que el estudio pudo evaluar principalmente riesgos relativos, pero no establecer adecuadamente el riesgo absoluto de diabetes según sexo. Este aspecto es clínicamente importante, porque el riesgo basal de desarrollar diabetes puede variar con la edad, el perfil cardiometabólico y, en las mujeres, con el estado menopáusico. Por ello, dos personas pueden presentar un incremento relativo parecido asociado a estatinas y, sin embargo, experimentar un aumento absoluto del riesgo muy diferente. El artículo también plantea posibles mecanismos biológicos que podrían explicar heterogeneidad en la respuesta metabólica a las estatinas. Se han descrito vías genéticas compartidas entre la reducción del LDL y el riesgo de diabetes, junto con mecanismos relacionados con la HMG-CoA reductasa y la vía del mevalonato capaces de influir sobre la secreción de insulina y la sensibilidad insulínica. A ello se suman datos experimentales emergentes sobre un posible papel de la dosis del cromosoma X y de la disfunción mitocondrial. Sin embargo, los autores subrayan que todavía se desconoce si estos mecanismos se traducen realmente en diferencias clínicas relevantes entre mujeres y hombres o según el estado menopáusico.
Desde el punto de vista clínico, el mensaje del artículo es tranquilizador pero también prudente. Los resultados disponibles no demuestran que las mujeres tengan un riesgo relativo de diabetes inducida por estatinas mayor que los hombres. Además, considerando los importantes beneficios cardiovasculares de estos fármacos, los autores señalan que estos hallazgos difícilmente justificarían evitar las estatinas en pacientes que tienen una indicación clara. El desafío consiste, más bien, en precisar mejor qué pacientes presentan mayor riesgo metabólico y si la elección de la estatina, su intensidad, la edad o el estado menopáusico pueden modificar la relación entre beneficio cardiovascular y riesgo de diabetes.
En síntesis, la evidencia analizada indica que las estatinas producen un incremento relativo pequeño pero real del riesgo de diabetes tipo 2, de magnitud similar en mujeres y hombres. Sin embargo, la persistente subrepresentación femenina y la falta de datos suficientemente detallados impiden afirmar que ambos sexos presentan exactamente el mismo riesgo absoluto o que todas las estatinas y dosis se comportan de manera equivalente. El trabajo pone así de relieve una carencia todavía vigente en la investigación cardiovascular: para avanzar hacia una medicina verdaderamente personalizada será necesario disponer de resultados sistemáticamente desagregados por sexo, edad, estado menopáusico, tipo de estatina e intensidad terapéutica.
Fuente: SOCHOB
Referencia: Wander PL, Pinto AJ, Whipple MO, et al. Still in the dark: effects of sex differences on statin-associated diabetes risk. npj Womens Health. 2026;4:23.