SEMAGLUTIDA ORAL: RÁPIDA ADOPCIÓN EN OBESIDAD
- Vie 9 de Oct 2026
- Sochob
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Un estudio publicado en JAMA Network Open muestra que la semaglutida oral experimentó una rápida incorporación al tratamiento farmacológico de la obesidad en Estados Unidos. En menos de tres meses, su tasa semanal de nuevas prescripciones se aproximó a la de semaglutida inyectable y llegó a superarla transitoriamente, aunque tirzepatida continuó siendo el medicamento más frecuentemente prescrito entre las tres alternativas evaluadas. Un hallazgo especialmente relevante es que el 53% de quienes comenzaron semaglutida oral no registraba utilización de agonistas del receptor GLP-1 durante los 12 meses anteriores, lo que sugiere que esta formulación podría ampliar las opciones de tratamiento, además de representar una alternativa para pacientes previamente tratados con medicamentos inyectables.
La introducción de semaglutida oral representa una nueva etapa en el tratamiento farmacológico de la obesidad. Hasta hace poco, los agonistas del receptor GLP-1 utilizados para esta indicación se administraban exclusivamente mediante inyecciones subcutáneas. La aprobación por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), en diciembre de 2025, de semaglutida oral para el tratamiento de la obesidad abrió una alternativa terapéutica potencialmente atractiva para personas que prefieren evitar las inyecciones. Sin embargo, existía escasa información sobre la rapidez con que esta nueva presentación sería incorporada a la práctica clínica habitual. Para responder esta interrogante, investigadores de la Universidad de Pensilvania realizaron un estudio retrospectivo de cohorte utilizando información de Epic Cosmos, una extensa base de datos de registros clínicos electrónicos que reúne información de más de 300 millones de pacientes atendidos en más de 2.000 hospitales y 47.100 centros ambulatorios de Estados Unidos. El análisis incluyó 47.894.786 adultos potencialmente elegibles para tratamiento farmacológico de la obesidad, definidos por un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30 kg/m², o igual o superior a 27 kg/m² en presencia de al menos una comorbilidad relacionada con la obesidad, como hipertensión arterial, dislipidemia, apnea obstructiva del sueño, enfermedad cardiovascular aterosclerótica o insuficiencia cardíaca. Se excluyeron las personas con diabetes tipo 2 para centrar la investigación en el tratamiento de la obesidad y reducir la posibilidad de confundir las indicaciones terapéuticas.
Durante el período comprendido entre el 22 de diciembre de 2025 y el 15 de marzo de 2026, 148.792 pacientes registraron una nueva prescripción de semaglutida oral, en comparación con 227.040 que recibieron una nueva prescripción de semaglutida inyectable y 355.513 de tirzepatida inyectable. Se consideró una nueva prescripción cuando no existían registros de prescripción del mismo medicamento durante los 12 meses anteriores. Entre quienes iniciaron semaglutida oral, el 87,6% recibió una prescripción de Wegovy oral y el 12,4% de Rybelsus.
Uno de los resultados más importantes fue la rapidez de incorporación de la nueva formulación. Después de su aprobación, la incidencia semanal de nuevas prescripciones de semaglutida oral aumentó desde valores cercanos a cero hasta alcanzar 4,56 nuevos usuarios por cada 10.000 adultos elegibles (intervalo de confianza del 95%: 4,50–4,62) durante la décima semana, correspondiente al período del 2 al 8 de marzo de 2026. En menos de tres meses, esta tasa se aproximó a la observada con semaglutida inyectable e incluso la superó transitoriamente. Sin embargo, tirzepatida mantuvo durante todo el seguimiento la mayor tasa semanal de nuevas prescripciones entre las tres alternativas.
El análisis de las características clínicas y demográficas mostró diferencias entre los pacientes que comenzaron las distintas terapias. Los usuarios de semaglutida oral tenían una edad media de 53,3 años, frente a 49,7 años entre quienes iniciaron semaglutida inyectable y 50,5 años entre los tratados con tirzepatida. Las mujeres representaron el 72,7% de los nuevos usuarios de semaglutida oral, proporción superior a la observada con semaglutida inyectable (70,0%) y tirzepatida (67,1%). Asimismo, presentaban un IMC inicial promedio de 36,6 kg/m², inferior al de los usuarios de semaglutida inyectable (37,6 kg/m²) y tirzepatida (38,0 kg/m²). Entre quienes recibieron semaglutida oral, la prevalencia registrada de hipertensión arterial fue del 46,4% y la de dislipidemia del 49,8%, ambas superiores a las observadas en los otros dos grupos. También se registró una mayor proporción de pacientes con cobertura Medicare, que alcanzó el 13,4%, frente al 9,3% y 10,2% entre los usuarios de semaglutida inyectable y tirzepatida, respectivamente. Estas diferencias fueron descriptivas y no permiten establecer asociaciones causales.
Un aspecto particularmente relevante fue la experiencia previa con agonistas del receptor GLP-1. El 53,0% de los pacientes que comenzaron semaglutida oral (78.861 personas) no registraba utilización de medicamentos de esta clase durante los 12 meses anteriores, mientras que el 47,0% (69.931 pacientes) presentaba antecedentes de prescripción de al menos un agonista GLP-1 en ese período. Entre el total de nuevos usuarios de semaglutida oral, el 28,9% había recibido previamente semaglutida inyectable y el 27,5% tirzepatida inyectable. Estas categorías no eran mutuamente excluyentes, ya que algunos pacientes podían haber utilizado más de un medicamento durante el período evaluado. Estos resultados sugieren que la rápida adopción de semaglutida oral respondió a dos fenómenos simultáneos: la incorporación de personas sin prescripciones recientes de agonistas GLP-1 y el cambio de tratamiento entre pacientes previamente tratados con otras formulaciones. No obstante, los autores destacan que, al analizar exclusivamente a los pacientes sin utilización de agonistas GLP-1 durante los 12 meses anteriores, la tasa de inicio de semaglutida oral permaneció por debajo de la correspondiente a semaglutida inyectable.
La disponibilidad de formulaciones orales podría contribuir a disminuir algunas barreras relacionadas con la administración de medicamentos inyectables y facilitar la aceptación del tratamiento farmacológico de la obesidad. Sin embargo, durante el período estudiado, tirzepatida continuó siendo la alternativa con mayor tasa de nuevas prescripciones, situación que los investigadores consideran potencialmente relacionada con su mayor eficacia para reducir el peso corporal y su utilización clínica ya establecida. Estas explicaciones son hipótesis interpretativas de los autores y no fueron evaluadas directamente en el estudio. La investigación presenta limitaciones importantes. Aunque utilizó una base de datos de gran magnitud, la información procedía de registros de prescripciones médicas y no permitía confirmar que los pacientes hubieran adquirido, iniciado efectivamente o mantenido el uso de los medicamentos. Tampoco fue posible identificar directamente la indicación clínica de cada prescripción, aunque la exclusión de personas con diabetes tipo 2 permitió reducir esta incertidumbre. Además, algunas prescripciones realizadas fuera de los sistemas de salud participantes, particularmente mediante plataformas digitales o programas de venta directa al consumidor, podrían no haber sido registradas. Los retrasos en la disponibilidad de datos también pudieron afectar la identificación de las prescripciones iniciales.
Por tratarse de un estudio observacional descriptivo, sin ajuste por posibles factores de confusión, sus resultados no permiten establecer que la administración oral mejore la adherencia, produzca mejores resultados clínicos o aumente efectivamente el acceso al tratamiento. La investigación tampoco evaluó la pérdida de peso alcanzada, los efectos adversos, la persistencia terapéutica ni los resultados clínicos a largo plazo. En conclusión, el estudio documenta una rápida y considerable adopción de semaglutida oral en la práctica clínica estadounidense, con tasas semanales de nuevas prescripciones que se aproximaron a las de semaglutida inyectable en aproximadamente tres meses. El hecho de que más de la mitad de los pacientes no registrara utilización de agonistas del receptor GLP-1 durante el año anterior sugiere que esta formulación podría contribuir a ampliar la población que recibe tratamiento farmacológico para la obesidad, además de ofrecer una alternativa a quienes ya utilizaban terapias inyectables. Sin embargo, la magnitud real de esta expansión y su impacto sobre la adherencia, la persistencia terapéutica, la pérdida de peso y los resultados clínicos deberán establecerse mediante estudios de seguimiento más prolongado.
Fuente: SOCHOB
Referencia: Lei Y, Tang H, Jian X, et al. Early Adoption and Diffusion of Oral Semaglutide in US Adults With Obesity. JAMA Netw Open. 2026 Oct 1;9(10):e2637779.