AKKERMANSIA PASTEURIZADA: UN FRENO BACTERIANO A LA RECUPERACIÓN DE PESO

En un reciente avance dentro del campo de la medicina metabólica y la gastroenterología, publicado por la prestigiosa revista Nature Medicine, un equipo de investigadores liderado por Sarah Mount y Ellen Blaak ha arrojado luz sobre una de las fases más frustrantes y complejas en el manejo de la obesidad: el mantenimiento del peso perdido. Como es bien sabido en la práctica clínica, restringir las calorías o recurrir a fármacos modernos logra reducciones de peso exitosas, pero el cuerpo suele responder con una resistencia biológica feroz —reduciendo el gasto energético e incrementando el hambre y el almacenamiento graso, lo que predispone al paciente a recuperar los kilos perdidos.

Para intentar romper este ciclo, el estudio evaluó el impacto de la microbiota intestinal, específicamente de la bacteria Akkermansia muciniphila. En investigaciones previas, este microorganismo ya había demostrado proteger contra la obesidad gracias a su capacidad para fortalecer la barrera del intestino y regular el metabolismo. En esta ocasión, los científicos utilizaron una versión pasteurizada de la bacteria (la cepa MucT), lo que significa que el microorganismo ya no está vivo pero conserva intactas unas proteínas clave en su membrana que interactúan de forma segura y estable con nuestro cuerpo.

El diseño del ensayo clínico fue riguroso y se dividió en dos etapas. En la primera, 90 adultos con sobrepeso u obesidad se sometieron a una dieta estricta hipocalórica durante 8 semanas, logrando perder al menos el 8% de su peso inicial. En la segunda fase, los 84 participantes que alcanzaron la meta fueron divididos en dos grupos durante 6 meses: uno recibió diariamente cápsulas con la bacteria pasteurizada y el otro recibió un placebo, mientras ambos seguían una dieta saludable libre en cantidades. Los resultados fueron sumamente alentadores. Al cabo de los 6 meses de mantenimiento, los pacientes que tomaron el placebo recuperaron en promedio unos 3,2 kilos, mientras que aquellos que consumieron Akkermansia solo recuperaron 1,2 kilos. Esto sugiere que la suplementación ralentizó, pero no previno por completo, la recuperación de peso tras la pérdida inicial. Mirando el panorama completo, desde el primer día de la dieta hasta el final del estudio, el grupo tratado con la bacteria logró mantener una pérdida neta de 10,3 kilos, 3 kilos más que el grupo placebo. Un dato sorprendente es que el 40% de las personas que tomaron la bacteria continuaron perdiendo peso durante la fase de mantenimiento, algo que solo ocurrió en el 5% del grupo placebo. Además, este beneficio ponderal vino acompañado de una mejor preservación de la sensibilidad a la insulina.

Para entender el porqué de este éxito, los investigadores analizaron a fondo la energía expulsada en las heces y los cambios genéticos en la grasa de los pacientes. Descubrieron que quienes consumieron la bacteria tendían a eliminar más calorías por vía fecal, lo que sugiere que el compuesto reduce de alguna forma la absorción de los nutrientes. Por otro lado, las biopsias de grasa revelaron que la bacteria causó una auténtica transformación a nivel celular: «apagó» los genes relacionados con la inflamación crónica en el tejido adiposo y «encendió» aquellos vinculados a la actividad mitocondrial y la quema de energía, empujando a la grasa hacia un estado metabólicamente mucho más activo.

Un hallazgo crucial para la medicina personalizada fue que el tratamiento no funciona igual en todos los cuerpos. Al analizar la microbiota de los pacientes antes de tomar las cápsulas, se observó que el beneficio fue drástico en aquellas personas que tenían niveles muy bajos de Akkermansia de forma natural en su organismo; en ellos, la pérdida de peso neta llegó a ser de hasta 5,2 kilos y mostraron mejoras notables en la presión arterial. En contraste, quienes ya tenían niveles altos de esta bacteria de forma endógena no experimentaron cambios adicionales, sugiriendo que su propio cuerpo ya cubría ese beneficio.

Finalmente, en términos de seguridad, el tratamiento demostró ser sumamente noble. La adherencia de los pacientes a las cápsulas fue casi perfecta y no se registraron efectos secundarios graves ni problemas digestivos como dolor o diarrea en comparación con el placebo. Tampoco hubo alteraciones en los análisis de laboratorio que miden las funciones del hígado o los riñones. Aunque los autores reconocen que se necesitan estudios más largos para comprobar si estos efectos se mantienen después de un año, este ensayo posiciona a Akkermansia muciniphila pasteurizada como un aliado terapéutico innovador, seguro y prometedor para combatir el temido «efecto rebote» tras la pérdida de peso.

Fuente: SOCHOB

Referencia: Mount S, Canfora EE, Jocken JW, et al. Pasteurized Akkermansia muciniphila MucT for weight loss maintenance in people with overweight and obesity: a controlled randomized trial. Nat Med. 2026 May 13.