LA NEUROPATÍA INVISIBLE DE LA OBESIDAD

Un estudio publicado recientemente en Nature utilizó inteligencia artificial para estudiar cómo la obesidad puede afectar los nervios periféricos en distintas zonas del organismo. Hasta ahora, la neuropatía metabólica se ha relacionado principalmente con síntomas en manos y pies, como dolor, ardor, hormigueo o pérdida de sensibilidad. Sin embargo, los nuevos resultados sugieren que el daño nervioso podría ser mucho más generalizado y comprometer también la inervación de diversos órganos y tejidos.

Los investigadores emplearon una herramienta denominada MouseMapper, que combina clarificación de tejidos, microscopía tridimensional e inteligencia artificial. Esta tecnología permitió hacer transparentes los cuerpos de ratones y reconstruir de manera detallada toda su red nerviosa periférica. Al comparar animales delgados con ratones con obesidad, se observó una disminución de la densidad nerviosa en diferentes regiones del cuerpo, especialmente en la cabeza. El hallazgo más destacado se produjo en el nervio infraorbitario, una rama del nervio trigémino encargada de transmitir información sensorial. En los ratones con obesidad, el número de terminaciones nerviosas, ramificaciones y segmentos de conexión disminuyó aproximadamente entre un 58% y un 61%. No obstante, el tronco principal del nervio permaneció relativamente conservado. Este patrón corresponde a una degeneración denominada dying-back, en la cual el daño comienza en las terminaciones más alejadas y finas del axón, y posteriormente puede avanzar hacia segmentos nerviosos de mayor tamaño.

Además del análisis estructural, los investigadores estudiaron las proteínas presentes en los ganglios del trigémino. Encontraron alteraciones en 230 proteínas, relacionadas principalmente con inflamación, reparación y remodelación del citoesqueleto neuronal, crecimiento de los axones y activación del sistema del complemento. También se observó una reducción de proteínas de la familia SERPIN-A, que normalmente limitan la actividad de enzimas proinflamatorias y contribuyen a proteger los tejidos que rodean a los nervios. En conjunto, estos cambios sugieren que la obesidad genera un ambiente biológico caracterizado por inflamación crónica de bajo grado, alteraciones del metabolismo de los lípidos y estrés metabólico. Estos factores podrían afectar simultáneamente diversas vías necesarias para mantener la estructura y la función normal de los nervios.

Para explorar si estos resultados podían tener relación con los seres humanos, se analizaron muestras post mortem de ganglios trigeminales de personas con peso normal y con sobrepeso. Aunque el número de muestras fue pequeño, se observaron alteraciones en procesos biológicos similares a los encontrados en los ratones, como la regulación del citoesqueleto, la conducción axonal y las vías asociadas con neurodegeneración. Sin embargo, estos resultados todavía no permiten afirmar que las personas con obesidad presenten necesariamente alteraciones clínicas de la sensibilidad facial. El estudio plantea que la neuropatía asociada a la obesidad podría afectar tejidos como el corazón, el intestino, el hígado, el páncreas, los músculos y el tejido adiposo. Por lo tanto, los síntomas que aparecen en manos y pies podrían representar solo una parte visible de un daño nervioso más amplio.

Los autores también destacan la necesidad de investigar el efecto de los agonistas del receptor GLP-1 sobre el sistema nervioso periférico. Algunos estudios sugieren que estos medicamentos podrían mejorar la estructura nerviosa, pero también se han descrito casos infrecuentes de neuropatía asociados con una pérdida de peso o una mejoría metabólica muy rápidas. Por ello, será importante identificar previamente a los pacientes con neuropatía no diagnosticada y evaluar si una reducción de peso más gradual puede disminuir este riesgo. En conclusión, la inteligencia artificial permitió detectar alteraciones nerviosas extensas que habían pasado inadvertidas con los métodos convencionales. Aunque los resultados son principalmente experimentales y deben confirmarse en estudios clínicos, abren una nueva línea de investigación sobre la obesidad como posible causa de daño nervioso generalizado y sobre la capacidad de los tratamientos modernos para prevenirlo o revertirlo.

Fuente: SOCHOB

Referencia: Kaltenecker D, Horvath I, Al-Maskari R, et al. A deep-learning framework reveals whole-body perturbations at cell level. Nature 2026;655:1016-1026.