OBESIDAD VS IMC NORMAL: LA BRECHA CARDIOVASCULAR SE REDUCE
- Jue 2 de Jul 2026
- Sochob
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Un estudio publicado en The Lancet analizó la evolución de marcadores clásicos de riesgo cardiovascular en adultos con obesidad, sobrepeso e IMC normal durante las últimas tres décadas. La investigación incluyó casi un millón de participantes provenientes de 110 bases de datos de salud, recopiladas entre 1990 y 2024 en siete países de altos ingresos: Inglaterra, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Tailandia y Finlandia.
Tradicionalmente, la obesidad se ha asociado a mayor presión arterial, alteraciones lipídicas y aumento del riesgo cardiovascular, incluyendo infarto agudo al miocardio, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular. Sin embargo, este estudio muestra que, en adultos mayores de 40 años, las diferencias en presión arterial y colesterol no-HDL entre personas con obesidad y personas con IMC normal se han reducido progresivamente o incluso han desaparecido en varios países de altos ingresos. En la década de 1990, los adultos con obesidad presentaban, en general, cifras más elevadas de presión arterial y colesterol aterogénico en comparación con personas de IMC normal. Desde entonces, estos marcadores disminuyeron con mayor rapidez en adultos de mediana edad y mayores con obesidad o sobrepeso, reduciendo la brecha cardiovascular asociada al IMC. Este fenómeno fue especialmente evidente en adultos de 60 a 79 años, particularmente en Inglaterra y Estados Unidos, donde las personas mayores con obesidad severa llegaron a presentar niveles de presión arterial y colesterol similares o incluso inferiores a los observados en personas con IMC normal.
La explicación más probable de esta convergencia sería el mayor uso de tratamientos farmacológicos cardioprotectores en personas con obesidad, especialmente estatinas y medicamentos antihipertensivos. En adultos mayores con obesidad severa, el uso de fármacos hipolipemiantes fue considerablemente más frecuente que en personas con IMC normal. Por ejemplo, a comienzos de la década de 2020, entre el 70% y el 72% de los hombres mayores con obesidad severa en Inglaterra y Estados Unidos recibían medicamentos para reducir el colesterol, frente al 40% a 48% de aquellos con IMC normal. Estos hallazgos sugieren que el tratamiento intensivo y accesible de los factores de riesgo cardiovascular ha logrado disminuir parte del exceso de riesgo asociado a la obesidad en adultos de mediana edad y mayores. En ese sentido, la reducción de la brecha en presión arterial y colesterol representa un logro relevante de salud pública, especialmente en países con sistemas de salud capaces de detectar y tratar precozmente hipertensión y dislipidemia.
No obstante, el estudio también advierte que esta convergencia no debe interpretarse como una desaparición del riesgo cardiovascular relacionado con la obesidad. La obesidad continúa siendo una enfermedad crónica con efectos multisistémicos, y el control de la presión arterial o del colesterol no elimina otros mecanismos patológicos asociados al exceso y disfunción del tejido adiposo, como inflamación crónica, resistencia a la insulina, enfermedad hepática esteatósica, apnea obstructiva del sueño, enfermedad renal, alteraciones osteoarticulares y mayor riesgo de ciertos cánceres. En adultos jóvenes menores de 40 años, la situación parece distinta. En este grupo, el uso de medicamentos para reducir la presión arterial y el colesterol es bajo, y los autores plantean que el riesgo cardiovascular futuro relacionado con la obesidad puede persistir o hacerse más evidente con el tiempo. Por ello, el estudio enfatiza la necesidad de intervenciones más tempranas, incluyendo cambios en el estilo de vida, pesquisa de factores de riesgo y, cuando corresponda, tratamiento farmacológico oportuno.
Entre las limitaciones, los autores destacan que el análisis se restringió a siete países de altos ingresos, por lo que sus resultados no necesariamente son extrapolables a países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a estatinas, antihipertensivos y controles preventivos puede ser menor. Además, no fue posible evaluar el impacto de distintas dosis farmacológicas, debido a la ausencia de datos detallados sobre prescripción. En conjunto, el estudio replantea la interpretación del riesgo cardiovascular asociado a la obesidad. Este riesgo no depende exclusivamente del exceso de adiposidad, sino también del acceso al sistema de salud, la intensidad del tratamiento y el momento en que se intervienen los factores de riesgo. La convergencia de presión arterial y colesterol en adultos mayores con obesidad refleja el beneficio del tratamiento médico preventivo, pero no reemplaza la necesidad de estrategias integrales de prevención y manejo de la obesidad a lo largo del curso de vida.
Fuente: SOCHOB
Referencia: NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC). Metabolic traits in obesity and normal BMI in industrialised countries: a multi-country analysis of national population-based studies. Lancet. 2026 Jul 1:S0140-6736(26)00758-0.