GRASA VISCERAL: EL VERDADERO OBJETIVO CARDIOMETABÓLICO

Un seguimiento de los ensayos clínicos CENTRAL y DIRECT-PLUS aporta una conclusión de alto impacto clínico: la reducción de la grasa visceral obtenida mediante dieta y actividad física puede dejar una huella cardiometabólica favorable durante años, incluso cuando el peso perdido se recupera.

El estudio evaluó mediante resonancia magnética la evolución de la grasa abdominal y ectópica en participantes sometidos a intervenciones de estilo de vida durante 18 meses. De los 381 individuos elegibles, 366 fueron localizados, alcanzándose una tasa de seguimiento excepcional del 96%. Las evaluaciones se realizaron 5 y 10 años después de finalizados los ensayos, lo que permitió analizar no solo la pérdida de peso inicial, sino también la persistencia de los cambios en la distribución adiposa. Aunque el peso corporal retornó prácticamente a los valores basales, la circunferencia de cintura y los depósitos de grasa visceral y subcutánea abdominal conservaron parte de la reducción alcanzada. La grasa visceral media disminuyó desde 148,6 cm² al inicio hasta 109,0 cm² después de la intervención y, aunque posteriormente aumentó a 124,8 cm², permaneció significativamente por debajo de su nivel basal. Este hallazgo demuestra que la recuperación ponderal no equivale necesariamente a una reversión completa de los beneficios metabólicos.

La evolución de la grasa ectópica fue diferente. La grasa intrahepática recuperó casi por completo sus valores iniciales y la grasa intrapancreática aumentó por encima del nivel basal, evidenciando que cada depósito adiposo posee una trayectoria biológica propia y que el peso corporal aislado es un indicador insuficiente para valorar el riesgo metabólico. El hallazgo central fue la asociación entre la pérdida de grasa visceral y la salud futura. Por cada reducción del 10% de grasa visceral alcanzada durante la intervención se observó una disminución del 28% en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 —HR 0,72; IC 95%: 0,54–0,94—, además de mejoras persistentes en la resistencia a la insulina, la gravedad del síndrome metabólico y el riesgo cardiometabólico global. Estas asociaciones se mantuvieron después de ajustar por pérdida y recuperación del peso, actividad física, adherencia dietaria y uso de medicamentos. En contraste, la pérdida de peso corporal por sí sola no mostró una relación independiente significativa con la aparición de diabetes.

El mensaje clínico es contundente: el objetivo terapéutico no debería limitarse a reducir kilogramos, sino a disminuir la adiposidad visceral y mejorar la distribución de la grasa corporal. La circunferencia de cintura puede constituir una herramienta práctica de seguimiento cuando no se dispone de imágenes, mientras que la actividad física y los patrones alimentarios saludables continúan siendo estrategias fundamentales para reducir la grasa visceral. El estudio está limitado por el predominio masculino de la cohorte, el carácter observacional del período posterior a los ensayos y el número relativamente bajo de casos incidentes de diabetes. Sin embargo, su seguimiento prolongado, la cuantificación por resonancia magnética y la elevada retención fortalecen su relevancia clínica. En conjunto, los resultados proponen un cambio de paradigma: el éxito metabólico a largo plazo puede persistir más allá de la balanza, y la grasa visceral emerge como un blanco terapéutico prioritario para prevenir diabetes y enfermedad cardiometabólica.

Fuente: SOCHOB

Referencia: Klein H, Alufer L, Goldberg Toren DT, et al. Lifestyle-induced visceral fat loss as a key target for durable cardiometabolic health: MRI-Assessed 5- and 10-year follow-up after 2 clinical trials. Circulation 2026;154:16-27.