¿TRATAR LA DIABETES Y LA OBESIDAD CON ELECTRICIDAD?

Una investigación publicada el 22 de octubre de 2026 en la prestigiosa revista científica Science presenta una nueva estrategia para combatir la diabetes tipo 2 y la obesidad. Un equipo de investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zúrich), en Suiza, desarrolló un pequeño dispositivo electrónico implantable capaz de reducir el azúcar en la sangre mediante un mecanismo completamente diferente al utilizado por los medicamentos actuales.
El estudio, realizado en ratones, representa una forma novedosa de abordar dos enfermedades que frecuentemente se presentan juntas: la diabetes tipo 2 y la obesidad, asociación conocida también como diabesidad. Lo más llamativo de esta tecnología es que no necesita administrar insulina ni otros medicamentos para disminuir la glicemia. En lugar de actuar sobre las hormonas que regulan el azúcar en la sangre, el dispositivo transforma directamente parte de la glucosa en otra sustancia llamada gluconato, que posteriormente puede eliminarse a través de la orina. Para conseguirlo, los investigadores desarrollaron un pequeño electrodo fabricado con materiales especiales capaces de transformar la glucosa mediante una reacción química controlada eléctricamente. Este proceso, denominado oxidación electroquímica, permite reducir la cantidad de glucosa disponible en el organismo. El electrodo también cuenta con un recubrimiento protector que ayuda a preservar su funcionamiento y disminuir su deterioro en contacto con el medio biológico. El dispositivo, denominado ECHO, funciona de manera inalámbrica y puede conectarse a un sistema de monitoreo continuo de glucosa, similar al que utilizan muchas personas con diabetes. Este sensor mide constantemente los niveles de glucosa y transmite la información a un sistema electrónico de control.
Cuando la glicemia supera un nivel previamente establecido, el dispositivo activa el electrodo y comienza a transformar parte de la glucosa en gluconato. Cuando la concentración desciende hasta el nivel deseado, el sistema se desactiva automáticamente. De esta manera, busca mantener la glicemia dentro de límites adecuados y reducir el riesgo de hipoglicemia, aunque su seguridad todavía debe demostrarse mediante estudios más prolongados. Antes de probarlo en animales, los investigadores evaluaron su funcionamiento en el laboratorio utilizando una solución que contenía glucosa. Los resultados demostraron que el sistema era capaz de transformarla mediante electricidad, sin necesidad de utilizar medicamentos. Sin embargo, esta prueba no permite asegurar que el dispositivo tenga la misma capacidad de funcionamiento en el organismo humano. Posteriormente, el dispositivo fue evaluado en ratones con diabetes y obesidad. Los resultados fueron alentadores: los investigadores lograron regular la glicemia de los animales hasta alcanzar valores normales y observaron, además, una reducción de su peso corporal. El implante mostró un funcionamiento adecuado durante un período experimental de seis semanas, aunque las pruebas del sistema completamente automatizado fueron más breves.
Uno de los aspectos más interesantes de la investigación fue que la transformación de parte de la glucosa también se acompañó de cambios en la forma en que el organismo obtiene energía. Los resultados sugieren un desplazamiento del metabolismo hacia una mayor utilización de grasas como fuente energética. Esto podría contribuir a explicar la reducción del peso corporal observada en los ratones, ya que, al disminuir la disponibilidad de glucosa, el organismo podría recurrir en mayor medida a las grasas para obtener energía. Sin embargo, todavía no se sabe con certeza cuánto contribuye este mecanismo a la pérdida de peso ni si sus efectos se mantendrían durante períodos prolongados. En cuanto a la seguridad, los investigadores comunicaron que el implante fue bien tolerado por los ratones y que no se observaron lesiones en los tejidos atribuibles a la electricidad o al calor generado durante su funcionamiento. No obstante, estos resultados corresponden a experimentos de corta duración y no permiten asegurar que el dispositivo sea seguro cuando permanece implantado durante meses o años.
Una de las características más novedosas de esta tecnología es que su efecto sobre la glicemia no depende directamente de estimular la producción de insulina ni de mejorar la respuesta del organismo a esta hormona. En cambio, actúa directamente sobre la propia glucosa, transformándola en un compuesto que puede eliminarse por vía renal. Sin embargo, reducir el azúcar en la sangre no significa necesariamente curar la diabetes. Esta enfermedad es mucho más compleja y se relaciona con alteraciones en la producción y acción de la insulina, además de otros mecanismos metabólicos que el dispositivo no necesariamente corrige. Tampoco puede suponerse que la reducción del peso observada en ratones vaya a reproducirse en personas con obesidad. El control del peso corporal depende de numerosos factores, incluidos el apetito, la ingesta alimentaria, el gasto energético, las hormonas y la regulación de las reservas de grasa. Aunque los resultados son prometedores, todavía existen obstáculos importantes antes de considerar su utilización en seres humanos. Uno de los principales desafíos será desarrollar un dispositivo capaz de transformar cantidades de glucosa suficientes para producir un efecto terapéutico en un organismo considerablemente mayor que el de un ratón.
También será necesario estudiar qué ocurre cuando se produce gluconato de manera continua, cómo se elimina a través de los riñones y qué consecuencias podría tener en personas con alteraciones de la función renal. Igualmente importante será comprobar que el implante funcione adecuadamente durante períodos prolongados, sin provocar inflamación, daño en los tejidos ni otros efectos adversos. Actualmente existen tratamientos muy eficaces para la diabetes tipo 2 y la obesidad, entre ellos medicamentos como la semaglutida y la tirzepatida, que actúan sobre mecanismos hormonales relacionados con la glicemia, el apetito y el peso corporal. El nuevo dispositivo propone una estrategia diferente, ya que busca disminuir directamente la disponibilidad de glucosa mediante una reacción química activada eléctricamente. Los investigadores consideran que este avance podría abrir un nuevo campo de la medicina, en el cual pequeños dispositivos electrónicos implantables ayuden a regular determinadas sustancias del organismo y contribuyan al tratamiento de enfermedades metabólicas. Incluso se plantea que, en el futuro, tecnologías similares podrían aplicarse a otros procesos biológicos, aunque estas posibilidades todavía son experimentales.
El principal aporte de esta investigación es haber demostrado que es posible controlar la glicemia mediante un dispositivo electrónico implantado en ratones, consiguiendo además una reducción de su peso corporal sin administrar medicamentos. Se trata de un avance científico novedoso que abre nuevas posibilidades para el tratamiento de la diabetes y la obesidad. Sin embargo, la investigación todavía se encuentra en una etapa preclínica y no existen estudios en seres humanos que permitan establecer su eficacia y seguridad. Por ahora, esta tecnología no constituye una alternativa a los tratamientos disponibles, pero representa una nueva línea de investigación que podría ampliar en el futuro las herramientas utilizadas para enfrentar estas dos enfermedades.
Fuente: SOCHOB (23/10/26)